Gobierno, verano y oposición

 

Justo Fernández Rodríguez

 

Los que hemos adquirido el compromiso de intentar comunicarnos, por diferentes medios, con el resto de ciudadanos para, con independencia de la sobrecarga propagandística de que somos víctimas, por políticos, organismos públicos, sectores económicos favorecidos, partidos políticos en el poder y medios de comunicación afines, intentar acercarlos a una realidad que refleje, con mayor certidumbre las luces y las sombras de la acción de quienes nos administran, en el campo municipal, autonómico o estatal,  hemos de hacer constar las dificultades de la tarea. 


Los datos que, periódicamente, facilito sobre la situación económica, crecimiento, distribución de la riqueza, salarios, pensiones, jornadas, precariedad laboral, siniestrabilidad, protección social, educación, sanidad  o corrupción, que nos sitúan en el pelotón de cola, de todas las Autonomías, no me los invento, los recojo directamente, de medios de comunicación acreditados o de publicaciones oficiales.


Puedo decir, después de más de veinticinco años, criticando, en ocasiones, duramente, la acción de gobiernos y partidos, cercanos o alejados, ideológicamente, en medios de comunicación, escritos, radiofónicos o televisivos, en Madrid o Canarias, que no he sido objeto de ninguna sola demanda, por falsedad o tergiversación, de las noticias y datos denunciados o por las valoraciones subjetivas o personales expuestas.


Sin embargo, pese a las continuas muestras de apoyo, en las calles, acontecimientos culturales, asambleas sindicales, políticas, culturales o deportivas, de cientos de ciudadanos y del colapso telefónico domiciliario, para recibir quejas, denuncias, abusos de que son objeto o peticiones negadas por los distintos departamentos de las distintas Administraciones, a la hora de ejercer el poder electoral, para cambiar tal estado de cosas, la enorme abstención, especialmente en Canarias, y el voto clientelar garantizan el triunfo  continuado de quienes son responsables de tal estado de cosas.


Ahora mismo, podría advertir a los canarios que el Gobierno autónomo, por su desastrosa gestión de la moratoria, que defendía determinados intereses económicos, tiene que pagar 850 millones de euros; seguimos a la cola en instalación de energía eólica, por las irregularidades cometidas en su planteamiento; la destrucción de la costa, amenaza a 14 espacios naturales protegidos; aumenta un 40% el número de familias necesitadas; el sueldo medio, en Canarias, se sitúa en 1.210 euros, menos que la media nacional; la pensión de jubilación, en Canarias, es 146,28 euros menos que la media nacional.  Pero, estamos en agosto y no conviene avivar las fuertes temperaturas que soportamos. 


Sin embargo, se producen publicaciones de instituciones oficiales que, con otro lenguaje, ratifican o incrementan lo denunciado. En los últimos meses, con escasa difusión, se publicó el Informe 2008, del Diputado del Común:


Con independencia de la queja generalizada, año tras año, sobre la actitud obstruccionista de las administraciones públicas, el Informe señala:


-El retraso de actuación de los juzgados y tribunales, constituye el 44% de las quejas recibidas. El tiempo de espera de los justiciables canarios es uno de los más altos de España. La Administración de Justicia, en Canarias, necesita una reforma inmediata.


-Continúa produciéndose un deterioro de la calidad del servicio de salud pública de las Islas. Las listas de espera para intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas y consultas con especialistas, en 8 de cada 10 casos, no será inferior a siete meses.


-Canarias solo atiende al 10% de los dependientes valorados.


Con ocasión del proyecto de Ley de Participación Ciudadana, presentada por el Gobierno de Paulino y Soria, al Parlamento, el Consejo Consultivo de Canarias, por unanimidad, ha rechazado el bodrio que pretendía controlar, manipular y teledirigir, la participación ciudadana.  La descalificación del Consejo no admite dudas: “Es una ley llena de torpezas e imprecisiones”…”Una ley que no hay por donde cogerla desde el punto de vista jurídico”… “Contiene inventos bolivarianos muy propios de la organización chavista”.  Muchos expertos, han descalificado la ley desde un punto de vista jurídico, porque, incluso, choca frontalmente con preceptos constitucionales. El Gobierno canario pretende un modelo de participación ciudadana, controlado desde el poder, mediante una política discrecional de subvenciones.


A mediados de julio, el Consejo Económico y Social (CES), entregaba su informe a los medios de comunicación, mientras su presidente, Fernando Redondo, afirmaba que existe  “una opinión generalizada sobre la falta de eficacia de las administraciones públicas canarias”, recomendando evitar el solapamiento entre administraciones y redefinir las competencias y responsabilidades.


El informe confirma toda una serie de datos negativos, contra los que el Gobierno autónomo, muestra una gran incompetencia para resolver: la productividad es de las más bajas de España; se ha incrementado el desempleo de larga duración, entre personas de 18 y 24 años; la renta canaria solo alcanza el 89% de la media española, cuando en 1995 era superior. El CES recuerda que “en los últimos años, la economía canaria, lejos de aproximarse a los estándares de renta por habitante nacionales, se ha distanciado de aquellos”, sin poder interpretarse, objetivamente, que este descenso se haya producido, por el crecimiento demográfico o la inmigración.


Siete de cada diez canarios consideran que la pobreza ha aumentado y ha disminuido el porcentaje de ciudadanos que tiene alguna capacidad de ahorro.


Según el barómetro del Consejo Económico y Social, los canarios suspenden la gestión del gobierno, formado por Coalición Canaria y el Partido Popular, con una nota del 4.02. Un 36%  la consideran mala, un 44% regular y un 14% buena.  Resulta sorprendente que con los datos económicos y sociales, progresivamente peores y los casos de corrupción, que se publican a diario, los canarios se muestren tan benévolos con los responsables principales de la situación.


Pero, mas sorprendente es la calificación obtenida por el Partido Socialista Canario en la oposición. El 41% de los encuestados califica de mala la actuación de la oposición; un 35 % la considera regular y solo el 11%, la estima buena, lo que les concede una nota media del 4.02, igual que el Gobierno. ¿Cuándo se producirán dimisiones?