LOS
GUIRRES DE TINDAYA
Francisco
Javier González
Recuerdo que de niño, en las excursiones con mi padre
por las agrestes tierras de Anaga, se veían los guirres planear en el cielo
tagananero sobrevolando los inaccesibles dragos guindados del Roque de las
Ánimas rumbo al Barranco de Ijuana -hoy resonante de ecos fetasianos nacidos de
las ensoñaciones de Isaac de Vega-. Los recuerdo luego, guayete medio galletón,
verlos desde el Pris tacorontero, haciendo guardia en salientes de
Hoy, iniciado 2009, en esta maltratada tierra colonial,
solo subsisten en las tierras de Fuerteventura, el antiguo territorio de los
mahoreros del norte -los del sur son los de Lanzarote- pero, sea por
supervivencia de la especie sea por el espíritu imitativo de algunos humanos,
algunos genes de los casi extintos guirres han encontrado acomodo en otros
animales, híbridos de políticos y empresarios, aunque bien es verdad que esta transmutación
del genotipo ha implicado una variación notable en los hábitos carroñeros de la
especie, cambiando la alimentación con cabras muertas preferidas por el volátil
a los flamantes billetes de euro, el nuevo maná de los guirres de dos patas.
Como es lógico, al ser Erbani el último bastión del guirre emplumado, los
nuevos guirres de americanas Armani y corbatas de seda, tienen una natural
debilidad -aunque ni mucho menos exclusiva- por aquellas africanas tierras y tratan de
obtener allí un suculento festín. Por su nuevo régimen euroalimenticio no se
percatan del abundante ganado caprino mahorero. Eso lo dejan para los comedores
de baifos y quesos. Ellos han fijado su aguda vista en las balutas tierras en
que el abandono del campo ha convertido al 94% de las
Para facilitar su labor, guirres políticoempresariales
arropados de banderas tricolores, como Domingo Berriel y Lázaro Cabrera, aparte
de convertir una gran parte de la isla en un “Parque Desértico”, resguardando,
¡faltaría más!, las turísticas costas y algún campito de golf -con servicios
incluidos- en el “Oasis de
El finado artista vasco Eduardo Chillida, rebotándole
de neurona en neurona un retazo de un poema de Jorge Guillen que reza “la profundidad es el aire”, se planteó
un buen día vaciar una montaña y comunicar el hueco, ahora relleno de aire,
para que, mediante dos agujeros al exterior, cualquier persona, de cualquier
raza o color, a la vista del sol y la luna -supongo que no sincrónicos- desde
ese aire profundo de la caverna, adquiriera el concepto de paz y tolerancia de
los que parece estar necesitado el animal humano y, tocado por la inspiración,
puso manos a la obra para plasmar el tremendo cubo de
Chillida
no escogió para ese milagro artístico-esotérico una montaña de su Euzkadi
natal, probablemente porque ni a su propia “Fundación Chillida Leku” se le
hubiera siquiera ocurrido plantearlo, ni los abertzales que allí ejercen, se lo
hubieran permitido. Tampoco escogió Castilla que, después de la brutal aventura
fascista que transformó un cerro del pacífico Valle de Cuelgamuros en el actual
Valle de los Caídos, -unos caídos y otros derribados- tenía alta experiencia en
vaciar montañas. Tampoco se quedó en cualquiera de las sierras que abundan en
la metrópoli. ¿Por qué Tindaya? Primero, porque en Canarias tenía el apoyo de
un gobierno -delegado, of course-
en que todos sus partidos, españolistas o pseudonacionalistas, estaban
encantados de ejercer de cómplices del escultor, por un beneficio razonable,
claro está. Ahora bien, ya puestos en las colonias, podía hacer el cubo de aire
en el pico Teide, que ya tiene parte del agujero, pero el Teide solo es un
volcán del que nada más saldría picón, alguna obsidiana pa’tabonas,
y azufre, además en vapores sulfurosos. Pero Tindaya es otra cosa, Tindaya tiene
las entrañas de traquita. Esa bella traquita colorada que recubre, pulida y
escodada, desde
Los guirres
políticoempresariales venían ya fogueados por innúmeros lances en que
encontraron suculentas bolsas de euros allí dejados para su esencial alimento.
Valgan de muestra las “Aeromédicas”, los
fraudes del ICFEM, la “Gran Marina” -y muchas pequeñas-,
El último giro del asunto guirresco sobre Tindaya es
que, a pesar de que los informes técnicos que “Estudios Guadiana” realizó desde
noviembre del 2005 especifican que “existen
incertidumbres geotécnicas” y que “muchas
de ellas no podrán ser resueltas hasta que se realice una galería piloto o
incluso hasta la construcción de la caverna” y, además que, probablemente,
habría que crear una estructura oculta de cables trenzados de acero que
encorsete toda la montaña para evitar su derrumbe, Domingo Berriel, embalado en
“Fitur
De todas formas, y escuchando atentamente la
exposición del Sr. Rivero de ayer, 5 de febrero, en el Parlamento autonómico,
en que afirmó tajantemente que “es
posible salvar 35.000 empleos en riesgo” mediante la prevista “aportación por el gobierno de 50 o 60
millones de euros”, he caído en la cuenta de que, aún sin contar con los
dineros de
Claro que, entonces, los guirres se quedarían sin guirrera.
Canarias a 6 de febrero de 2009.