HACIA LA HUELGA GENERAL
Pedro
González Cánovas*
Muy poca dignidad demostraban las
organizaciones sindicales últimamente. No estoy seguro lo que ha cambiado el
panorama en Canarias, pero si es cierto que Intersindical está marcando una
notable diferencia con el resto, que parecen sumidas en un profundo sueño,
posiblemente, inducido por subvenciones millonarias o la asimilación de sus
cúpulas.
Cierto es que en el archipiélago soportamos
una media muy superior a la del estado español, en cuanto a índice de paro,
porcentajes de pobreza, etc. Estamos sometidos, además de a un estado colonial,
que impone en sus “regiones periféricas” un estado social de una gravedad que
no se soportaría en ningún país desarrollado, al menos sin una fuerte reacción
popular.
Tal vez, fruto de ello es que el colectivo
de trabajadores del archipiélago, a través de su más fuerte representación sindical
empieza a hablar de huelga general. Mucho habíamos tardado, pero es que si esto
demora un poco más íbamos a acabar cediendo a legalizar la situación que ha
creado la más cruel patronal, la caciquil natural de la Canarias,
colaboracionista que, unida al capital internacional invasor, entra en el
archipiélago como un nuevo factor neocolonial.
El reparto de miedos en el ámbito laboral
ha convertido en mansas esclavas a muchas representaciones de trabajadores que
ejercieron un sindicalismo burocrático, adaptado a la necesidad empresarial. El
terror al paro; los continuos expedientes de regulación de empleos (EREs); la emergencia en el mercado laboral de la
temporalidad de las ETTs (empresas de trabajo
temporal); suman vasallaje, inestabilidad laboral, inseguridad, una nueva
cultura de agresividad empresarial que se contesta con puro pánico por alguna
representación de los trabajadores (RLT). Sólo hacia una nueva “reforma
laboral” parece caminar la actual situación, favorecida por las carencias de
una inspección de trabajo que ponga freno a la agresión social de esta
patronal, que ya se cree por encima de la legislación vigente, hasta llegar a
acumular algunas empresas cientos de denuncias, de la parte sindical, aún sin
ejecutar, y aún así continúan atentando contra convenios sectoriales, locales o
empresariales, con el más absoluto descaro y la anti ética agresividad.
Sólo una nueva Reforma Laboral, exigida por
el propio Movimiento Obrero, a través de la herramienta que se llama Huelga
General, que nos conduzca hacia un Marco Canario de Relaciones Laborales, con
una continuada fiscalización del comportamiento de la patronal, puede hacernos
caminar hacia un futuro digno. Pero esa dignidad hay que ejercerla
inmediatamente, sin demora, porque hoy se hace el futuro y la patronal está
ahora más y mejor armada que nunca, y no va a regalar nada.
Pero no seamos pesimistas. Confiemos en ese
nuevo sindicalismo del que hablábamos al principio y fortalezcámoslo. Hagámonos
presentes en las agrupaciones obreras, asumiendo la responsabilidad de
construcción de futuro que nos corresponde: no esperemos que nadie lo haga por
nosotros.
* Sector Aéreo de
Intersindical Canaria