Haití y Garzón

   Antonio Artiles Mejías

   Los planos televisivos del terremoto de Haití nos mostraban un edificio que se mantenía erguido, intacto, lo cual llamó poderosamente mi atención, sobre todo debido a que a su alrededor sólo había destrucción y desolación. El edificio es de ocho plantas y sería de sentido común averiguar quién fue el arquitecto que lo construyó con vistas a que las nuevas construcciones de la llamada reconstrucción de Haití pudieran hacerse bajo su supervisión. Esto sería útil no sólo para Haití, sino también para tantas otras zonas del mundo donde con frecuencia ocurren terremotos.

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   Cuando se comete un crimen, la Policía sigue dos pautas de investigación: una es la concerniente a las amistades y enemistades de la víctima, y la otra es preguntarse a quién beneficia la muerte del sujeto. Mi investigación particular sobre la muerte virtual del señor Garzón me ha llevado directamente a Manuel Fraga Iribarne, ya que es la persona más beneficiada con la desaparición del citado juez. Es D. Manuel, hombre de gran influencia política, que arrastra su cuerpo allá por donde va, y no se permite la jubilación, probablemente debido a que es sabedor de que Garzón promovió el enjuiciamiento del dictador Pinochet y temer verse envuelto en un juicio por haber sido un estrecho colaborador del dictador Franco. Ahora, una vez apartado el Sr. Garzón, es probable que pueda descansar.