HERRUMBRES (FERRUMBIENTO) MANCHAS...

 

Padre Báez

 

    Habida cuenta, que ni el Can.7, ni La Prov., se han hecho eco (sino que, echando balones fuera, en lugar de los guanches nos distraen con los egipcios -una vez más- [Can.7 pág. 50 y La Prov. pág. 34, ambas el día 16 de Abril del 2010]), a pesar de recibir mis comentarios, sin que jamás publiquen ninguno, y ante caso tan grave o escándalo de corrupción mayúsculo, por el gasto innecesario de tantísimos millones de €, en planchas de hierro, para presuntamente reconstruir yacimientos arqueológicos, no siendo necesarios, y con lo que alguien se beneficia, con un presunto tráfico de influencia, por el caso por bautizar, con nombre de nuevo caso de corrupción -no de los mayores que se hayan dado en españa- y que pudiera llamarse "Caso Hierros", "Caso Yacimientos", "Caso Guanches", etc., es por lo que vuelvo a la carga, como prometí en  comentario anterior, para decir lo que sigue, con referencia a un nuevo dato -entre otros muchos, que seguiré dando-:  

    ¿Permitirían los del Patrimonio arqueológico, que alguien, con cacharros de pinturas, los fueran volcando o vaciando en los yacimientos de los guanches, con lo que quedarían sucios y de forma inapropiada, toda vez que han de estar limpios y decentes y lo más cercano a cuando y como los dejaron sus artífices? Aún en el supuesto, que la respuesta fuera afirmativa, por craso error y ceguera -o negocio de pintura- cultural, cabría una solución. Y es que, algún producto debe haber en droguería alguna -otro presumible nuevo negocio más, a costa de los yacimientos, si así fuera- que sirva para limpiar y deshacer tal atropello, y mancillado, de lo que no debe ser, ¡ni tocado! -y que nos los encontramos llenos de graffiti, con iniciales de nombres y apellidos (a veces al completo, unos y otros), con fechas de la visita y lugar de procedencia e impresión del novísimo "grabado" sobre el de los guanches, y lugares residencia de los visitantes (sin que la policía los investigue y ponga en conocimiento de juez alguno, por el atentado), están llenos nuestros yacimientos, al estar libres y expeditas -por decirlo finamente- las entradas, y sin protección, que todo el que quiera, puede acceder a los mismos, sin más, al no haber obstáculo alguno, ni vigilancia (y es que hay tanto que decir sobre el tema, que fácilmente, se va uno del tema).  

    Volvamos a la mayor: y, es que, aunque bidones de pinturas, mancharan nuestros yacimientos "sagrados", y mancharan nuestras piedras "benditas" de tanto yacimiento descuidado y peor tratados, digo, que este gravísimo atentado tendría fácil solución o reparación; sucede que el atentado mayor todavía viene, precisamente, de los que tienen el deber y la obligación de preservar y mantener, en el mejor de los estados de conservación, los yacimientos. Los que los ensucian y manchan -con la que ya nos tan fácil e imposible de corregir, y la imposibilidad de que vuelvan a su estado anterior o primero, es lo que, los del patrimonio o restauradores. Y, me explico: ya dije en el anterior comentario[1], que han llenado los yacimientos de unas planchas de hierro que, sin ton ni son, llenan los distintos yacimientos (les pongo un segundo ejemplo, y es el que rodea al castillo de la luz, que no encontraron otro material para aislar al mismo, sino esas pesadísimas y carísimas y mismas planchas de hierro, en un monumento histórico, que lo ocultan así al paseante o transeúnte que pase por el lugar), cuando presuntamente pretenden restaurarlos, que no se han dado cuenta, ni lo han previsto -por más que está a la vista de todos- que esas pesadas planchas de hierro, por efecto de la lluvia, humedad, la serená, etc., se oxidan, y se vuelven "herrumbientos" o "ferrumbientos", y esa herrumbre, cae y corre, y mancha y ensucia las piedras, suelo, y partes del yacimiento, que dan un aspecto de cochambre, de tercermundismo, de basurero, de chatarrerismo..., que dan pena, con esos surcos y chorreras de óxido o herrumbre que lo pringa todo, que desdice y contradice de una buena conservación y mantenimiento en buen estado de un yacimiento. Con, lo que tenemos lo siguiente: en cuanto más se tarde en retirar -elemento contrario a su esencia y composición- o quitar esas planchas metálicas (de hierro), más y mayor va  a ser el daño o perjuicio de los yacimientos, y va a ser de manera irreparable la acción posterior que se pueda hacer a los mismos. Es un atentado a los mismos yacimientos por parte de quienes deben hacer lo contrario y evitarlos. Razón esta -hay muchas otras- por las que, con urgencia, se han de retirar esas planchas de hierro, si no queremos -en breve- tener los yacimientos, todos, con ese color y daño de herrumbres -y después decir y explicar, "los guanches no usaron los metales, y por tanto el hierro"- dando la impresión de ser un lugar sucio, manchado, desagradable a la vista, al margen del atentado y perjuicio al yacimiento en sí, y por elemento extraño e impuesto, por unos inexpertos y presuntos corruptos, restauradores de arqueología, que convierten en basureros los yacimientos de los guanches, de nuestra cultura y esencia o identidad, así.

[1]El ídolo de Tara

* (volveré sobre el tema).