2004, 2005 y la historia del petróleo
Juan
Jesús Bermúdez
El año 2004
ha sido, hasta la fecha, el momento de mayor extracción
de petróleo por parte de los doce países mayores productores de crudo no integrados en la Organización de países exportadores de petróleo
(OPEP). Y el año 2005 ha
supuesto el techo de producción de Arabia Saudí, el país rey de las reservas de
crudo en el Mundo, que comanda precisamente la OPEP por bombear casi la cuarta parte del
precioso líquido, por parte de este conjunto de Estados. La referencia a esas
fechas surge de la recopilación de datos por parte de expertos en recursos
energéticos que aportan sus conclusiones en torno a la página especializada en
Internet: www.theoildrum.com, de libre
acceso.
De confirmarse estos hitos, la economía mundial y
nuestras sociedades industriales tendrían un punto de inflexión asegurado en
los libros de Historia. No es casualidad, esgrimen muchos, y desde hace años, que
el comienzo de la depresión económica coincidiera en el tiempo con las primeras
evidencias contundentes del agotamiento físico de la capacidad de crecimiento
de los volúmenes de petróleo fácil y barato. Aunque la economía de la
globalizada bolsa de valores no precise de excesivas turbulencias para, ella
misma, auto inflingirse batacazos, el freno en la extracción del crudo
convencional durante esos años ha generado la percepción de que el crecimiento
exponencial estaba tocando a su fin. Y vaya que así ha sido.
Según los citados estudios, el techo de la producción
de petróleo de Arabia Saudí se habría alcanzado en el año 2005 con 9,6 millones
diarios de barriles extraídos, frente a los 9,3 del año 2008. Arabia Saudí ha
protagonizado, junto a los restantes países de la OPEP, históricos recortes de
producción en los últimos meses para impulsar el precio del crudo, pero se
viene concluyendo que parte de esos recortes podrían obedecer a inevitables
descensos en la producción por caducidad de sus mejores yacimientos, con más de
medio siglo de existencia. De hecho, hay quien augura pronunciados declives a
partir del año 2010, previéndose que sean éstos, con todo, de menor porcentaje
anual que el de los otros países petroleros. No en vano Arabia Saudí cuenta con
las reservas probadas de crudo mayores del Planeta (en torno a los 200.000
millones de barriles, de los que ya se habría extraído – en la parte ascendente
de la curva – más de la mitad), aunque por eso mismo resulta más preocupante
que se ponga fecha al comienzo de su declive geológico de producción, lo que
supondría, según algunos expertos, el momento de no retorno del declive
petrolero mundial.
Por su parte, en el año 2004 llegaron a su techo de
producción la suma de los doce mayores países productores de petróleo del Mundo
que están fuera de la OPEP. En el año 2008 declinó Rusia, quizás iniciando una
tendencia de meseta o descenso definitivo debido a la vejez de sus grandes
yacimientos, buena parte de ellos de los años 50 y 60. Ni Azerbayán
ni Kazajastán están suponiendo la “nueva Arabia
Saudí” que un día se esperó de ellas. Únicamente la producción brasileña, y
alguna del Golfo de Guinea podrían – y sólo durante algunos años, dada la
naturaleza de los yacimientos de aguas profundas – soportar los declives de las
restantes, pero ocurre que países como México, Reino Unido o Noruega han
decrecido de forma importante, muriendo de éxito, desde hace años, tal es así
que podría darse, nos advierten, una creciente tasa de declive de la extracción
a partir del año 2010, tras el que ya se ha iniciado en el año 2004.
La Agencia Internacional de la Energía advierte de “megacrisis” energética a partir del año 2013, una vez se
superara la crisis financiera, y nos demos cuenta que no tenemos tanto petróleo
como la economía mundial exigiría para mantener de forma sostenida sus deseos
de recuperación. El papel que tendrá la crisis económico financiera, víctima y
al tiempo actora en el humano proceso de extracción petrolera, unido al de
otros conflictos de índole geopolítica, nos darán una imagen aproximada de la
probable estrechez en la extracción, así como de la futura capacidad
excedente que tendrán nuestras sociedades para mantener las perspectivas de
crecimiento, tarea harto difícil sin el componente de los combustibles
líquidos, esenciales para entender la globalización, habida cuenta de que son
el líquido esencial del transporte y las finanzas mundiales.