MERECIDO HOMENAJE CON PRODUCTOS CANARIOS

 

Nuestro mayor recurso turístico es la Amistad, antes que sol, playas, gastronomía o naturaleza. ¿Se valora este rico patrimonio canario en las sesudas encuestas turísticas?

 

Por Paco Díaz

 

     Con frecuencia informan los medios informativos sobre merecidos homenajes a turistas que visitan en muchas ocasiones Canarias, por repetir una veintena de años, o "bodas de plata", sus vacaciones en Gran Canaria. Sin embargo, tenemos la oportunidad de ayudar a realizar un muy merecido homenaje a un rendido admirador de Gran Canaria, Leif Kaul, un turista sueco de sesenta y dos años que reside  en Estocolmo. Este lleva más de la mitad de su vida, exactamente, treinta y tres años, regresando consecutivamente dos veces por año a Gran Canaria y ahora mismo se encuentra de vacaciones con su esposa Annette, en Playa del Inglés. 

 

     El señor Kaul se enamoró de Gran Canaria cuando en sus vacaciones de 1977, junto un grupo de amigos suecos, conoció a un amigo canario, un servidor, que además de mi labor periodística también era relaciones públicas en la entonces discoteca, Discoteca de moda en Las Palmas, Playboy´s. Desde entonces era un defensor acérrimo de la cultura canaria con la que también contagiaba a los mismísimos turistas, aunque éstos vinieran solo tras el sol, las playas y el alcohol barato. De este lugar surgió el amor por la canariedad al joven y "sunny boy", Leif Kaul, al invitarle junto con su grupo de marchosos amigos  a mostrarle las bellezas que se escondían tras las postales turísticas.

 

     Esto ocurrió cuando llegó por primera vez el alegre y risueño joven y su grupo de amigøs para disfrutar de la gran movida que aún había en Las Palmas de Gran Canaria. Era la dorada época turística en la que el ayuntamiento capitalino todavía  no había desertado del turismo, no había llegado la etapa de degeneración  de la oferta turística, ni tampoco habíamos "expulsado" -con la ayuda de los tour operadores- hacia la zona del Sur, a los siempre fieles turistas que escogían la zona de Las Canteras, tan solo por encuentro y amistad, para disfrutar de sus vacaciones. Entonces la ciudad disponía de una inmejorable oferta de ocio, con unas sesenta discotecas y salas de fiestas. También disponíamos de aquella muy famosa escuela de hostelería, en San Cristóbal (Tamarant), con aquel muy indicativo y orgulloso cartel que, colocado en su entrada, decía: "Hostelería es buen servicio, no servilismo".

 

     Esta afamada escuela estaba dirigida por Salvador Moret, el mismo que también puso a funcionar la de Lanzarote, con solo el presupuesto del ayuntamiento de Teguise y de sus alcalde, el Sr. Dimas Martín, el prócer que también instauró con sus solo presupuesto la Escuela Insular de Hostelería. En esta última también estudiaron muchas enfermeras de la pomposa ‘GRAN’canaria. Como es el sangrante caso de dos de mis primas, ya que las canarias eran marginadas en la escuela de Enfermería de Las Palmas, donde solo podían estudiar tan solo veinticinco. En la Escuela de Hostelería de Las Palmas se formaron nuestros muy, de verdad, famosos profesionales, camareros, gobernantas, cocineros, someliers y barman, como A. Martell, el galardonado subcampeón del mundo en Japón, además de los mejores directores de hotel de la Costa Brava, Mallorca, Costa del Sol, S Agaro, etc. 

 

     Por todas partes florecían excelentes servicios de hostelería de restaurantes, tipo Hermanos Rogelio, Don Dín, Tenderete, Colón Playa en Las Canteras, La Estrada,  El Chacalote, Aurora de Valsendero en Los Tarahales, etc., además de  las famosas marisquerías El Acuario, Casa Julio o la del Lomo Apolinario.  También fué la época dorada de aquellos verdaderos maestros que crearon escuela de hostelería, Manolo Saavedra con el Restaurante Hamburgo, muy distinguido, con bellísima decoración tipo marinera y con las paredes llenas de corazas de tortugas, ¡aún cerrado en la actualidad, confecciona riquísimas tartas! Lo mismo que el, hasta hoy día, inmejorable servicio de uno de los mejores ejemplos de restaurantes en Gran Canaria, el sueco señor Hansen, con su Cerdo Que Ríe y Pollo Feliz, ambos en las Canteras. Ambos combinaban a la perfección su excelente servicio y trato amistoso y familiar. Tan solo estos profesionales realizaban mejor promoción turística que el propio patronato de Turismo, utilizando tan solo su trato amistoso a regresar cada año a Gran Canaria, riadas de satisfechos y fieles turistas. También era la época dorada del recordado locutor y actor sueco Ingemar Xavier Palin, que desde los años 60 destacaba en las emisoras canarias que dedicaban programas a los turistas

 

     El  actual señor Leif Kaul, ya entrado en canas, ha repetido tantas veces, dos veces por año durante treinta y tres años, sus vacaciones en Gran Canaria. Es director comercial de una multinacional papelera sueca, y, por tanto, tiene suficiente poder adquisitivo para haber recorrido las diversas zonas turísticas del planeta. Pero al preguntarle por qué viene a Canarias, él siempre ha contestado que lo hace por Amistad, que está por encima de las infraestructuras, calidad de los hoteles, sol y playas, gastronomía, playas, naturaleza, etc. En aquellos años el joven Leif competía con los mejores bailarines discotequeros, cuando ya despuntaba Travolta con sus bailes de "Fiebre de Sabado Noche", luego fue un delirio para Leif la siguiente película "Grease", de Travolta con Olivia Newton-John, cuando ésta acababa de ganar un Grammy. Entre esta parafernalia de bailes de discoteca, concursos de misses y juergas desenfadadas, le mostró a Leif y su grupo de alegres suecos el alma canaria. Y me siento orgulloso de haberlo hecho, creo que por amistad se puede conseguir también hacer una positiva promoción turística.

 

     En aquella época tan romántica y de bonaza, pero hueca, ya que poco se pensaba en la cultura y, menos en las discotecas, ya que todos acudían a ellas solo por el copeteo, baile y ligue fácil. Como relaciones públicas en ese momento me dispuse a organizar en la famosa dsicoteca Playboys concursos culturales con valiosos premios, lo que fue una sorpresa ya que resultó todo un éxito. Finalizando uno de esos concursos, reté al marchoso grupo sueco ¡a las 4 de la madrugada!, a conocer la cara oculta  turística de la isla, empezando por las calles de Ciudad Jardín, jardines de Doramas, todos los rincones del Pueblo Canario, hasta les condujo en coche por la peatonal calle Mayor de Triana, las callejuelas de Vegueta, sin olvidar la añeja plazoleta de Santo Domingo, La Catedral, Plaza del Espíritu Santo, Museo Canario, las preciosa callejuelas y recoletas plazas de la Casa de Coló y capilla del San Antonio Abad, para amanecer tomando chocolate con churros en el Mercado de Vegueta que abría aquellas horas de la mañana.

 

     Después de aquella noche cultural vino una semana apasionante, en la cual los suecos descubrieron los muchos encantos cultos de la isla: el marinero barrio de San Andrés, con sus callejuelas y paredes llenas de callaos, tu torre-portalón, también del mismo material, bar de la Plaza de San Andrés y el añejo bar Los Pescaditos, Valle de los Barrazales con copeo en el antiguo Hotel Berrazales, Muelle de La Nieves, la Virgen de la Cuevita, Restaurante la Silla, con visitas a la "tempestad petrificada" que contemplara Unamuno; compra de dulces en Tejeda y los bizcochos de Moya; los potajes y ranchos de Tito y Balcón de Zanora, en Fontanales y Valleseco respectivamente. Mi isntinto de cabra me empujaba a que conocieran Ayacata, las presas de Chira y de Las Niñas, Tunte, Caldera de las Tirajanas, Fataga y su casco típico canario, Rosiana con su magnífica montaña troglodita, la fortaleza de Ansite y presa de la Sorrueda. Mientras que en el barrio del Sitio, les mostré donde se despeñaron, autoinmolados, el joven guanarteme Bentejui y el faycán Tasarte, antes que sufrir la humillación de entregarse a los castellanos. En toda esta odisea en las que yo me ofrecía como cicerone, no faltaba cada noche la juerga y copeteo en el entonces  muy alegre barrio pesquero de San Cristóbal, con su docena de bares de copas hasta la madrugada, mientras masticábamos y saboreábamos con gusto los jareados o devorábamos en un santiamén los platos de sardinas asadas o fritas al gofio.

 

     ¡Si solo uno entre cada cien canarios mostráramos a los millones de visitantes nuestra cultura maga, nuestras señas de identidad y auténtica alma canaria, con nuestra nobleza y amistad, nos ahorraríamos muchos cientos de millones de euros, tendríamos menos sobresaltos turísticos, al tiempo que lanzaríamos a todo el planeta, sin costes publicitarios, nuestros insuperables productos canarios, muchísimo mejor que Asinca, Proexca y que todos los patronatos, C.I.T y sociedades turísticas!  ¿Tendrán esta vez nuestras autoridades turísticas, gobierno de Canarias, Patronato de Turismo de Gran Canaria, CIT Las Palmas y ayuntamiento de San Bartolomé la suficiente sensibilidad para ofrecer un justo y merecido homenaje al señor Kaul y su esposa Annette, antes que regresen a Suecia? No hace falta ir hasta lejanos y costosos  desplazamientos, ya que se encuentran aquí muy cerca, en los Apartamentos las Gacelas, en Playa del Inglés. 

 

     ¡Es una pena que no haya más preocupación por los importantes ayuntamientos de la isla y de su Patronato de Turismo en mostrar  a los cruceristas y asiduos visitantes que llenan nuestras islas a lo largo del año, lo más genuino de nuestra historia, de nuestras costumbres, de nuestra gastronomía, vinos, quesos, repostería, etc. etc., o nuestro variado folclore y enorme patrimonio arqueológico. Nos vamos a "nuestras" zonas turísticas y parece que estamos en cualquier anodina urbanización del mundo, menos en Canarias. ¿Es que nos avergonzamos de ofrecer lo que tenemos y lo que somos?

 

En primer plano de la foto con el Sr. Leif Kaul, su Sra. Annette y el periodista JM Balbuena Castellano, durante una cena típica canaria en el restaurante Hermanos Rogelio, aparecen el regalo a los Sres. Kaul, solo productos canarios de los que ellos tanto gozan: una caja con tunos indios, botella de Crema Canaria (Crema de Ron Miel Artemi), mojo picón palmero y de Gran Canaria, salsa de tomate Intercasa, la mejor del mundo, según Leif, Galletones Bandama, colección de chocolatinas Tirma y una caja de bizcochos Doramas de Moya. Para que cunda el ejemplo de los regalos que nos debemos regalar y ofrecer a los turistas durante todo el año. ¡Seguro que las crisis de nuestras empresas canarias se acabarían!