HUMOR
AJENO (I)
CON
TANTO HUMOR CHABACANO CON QUE NOS OBSEQUIAN LAS “TELES” Y OTROS MEDIOS, ES
BUENO RECORDAR QUE EXISTE UN HUMOR INTELIGENTE…
E.G.
YA
SOMOS MODERNOS
Desde que las insignias
se llaman pins, los homosexuales gays, las comidas frías lunchs, y los repartos
de cine castings, esta colonia no es la misma. Ahora es mucho más moderna.
Durante muchos años,
los canarios estuvimos hablando en prosa sin enterarnos. Y, lo que es todavía
peor, sin darnos cuenta siquiera de lo atrasados que estábamos. Los niños leían
tebeos o colorines en vez de comics,
los jóvenes hacían guateques en vez de partyes, los activistas pegaban posters
creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business,
las secretarias usaban medias en vez de panties, y los obreros, tan ordinarios,
sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware. Yo, en el colegio,
hice aerobic muchas veces, pero en mi ignorancia, creía que hacia gimnasia.
Afortunadamente, todo
esto ya ha cambiado. Hoy, Canarias es un país menos rico que entró en
Maastricht, forzado por los españoles, se nos nota el cambio simplemente cuando
hablamos, lo cual es muy importante…
No es lo mismo
decir bacon que tocino -aunque tenga igual de grasa-, ni vestíbulo que hall, ni
inconveniente que handicap. Las cosas, en otro idioma, mejoran mucho y tienen
mayor prestancia.
Desde que Nueva
York es la capital del mundo, nadie es realmente moderno mientras no diga en
inglés un mínimo de cien palabras. Desde ese punto de vista, los canarios
estamos ya completamente modernizados. Es más, creo que hoy en el mundo no hay
nadie que nos iguale. Porque, mientras en otros países toman solo del inglés
las palabras que no tienen -bien porque sus idiomas son pobres, cosa que no es
nuestro caso, bien porque pertenecen a lenguajes de reciente creación, como el
de la economía o el de la informática-, nosotros, más generosos, hemos ido más
allá y hemos adoptado incluso las que no nos hacían falta. Lo cual demuestra
nuestra apertura y nuestra capacidad para superarnos.
Así, ahora, por
ejemplo, ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, que queda mucho más fino, ni
tenemos sentimientos, sino feelings, que es mucho más elegante. Y de la misma
manera, sacamos tickets, compramos compacts, usamos kleenex, comemos sandwichs,
vamos al pub, hacemos rappel y los domingos, cuando salimos al campo -que
algunos (los más modernos) llaman country-, en lugar de acampar como hasta
ahora, vivaqueamos o hacemos camping. Y todo ello, ya digo, con la mayor
naturalidad y sin darle apenas importancia.
Obviamente, esos
cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han cambiado nuestro
aspecto, que ahora es mucho más moderno y elegante.
Los canarios ya
no usamos calzoncillos, sino slips, lo que permite marcar paquete con más
soltura; y cuando uno se afeita, a continuación se echa after shave, que deja
la cara mucho más suave y fresca que el tónico. En Canarias la gente ya no
corre, hace jogging o footing; ya no estudia, hace masters; ya no aparca,
utiliza el parking.
En la oficina, el jefe
ya no es el jefe, es el boss, y está siempre en meetings con la
public-relations o va a hacer business junto con su secretaria, o más bien,
asistant. En su maletín de mano, al revés de los de antes, que lo llevaban
repleto de papeles y de latas de fabada, lleva tan solo un teléfono y un
fax-modem por si acaso.
La secretaria
tampoco le va a la zaga. Aunque seguramente es de Valsequillo, hace mailings y
trainings y cuando acaba el trabajo va al gimnasio a hacer gim-jazz. Allí se
encuentra con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna
top-model amante del body-fitness y del yogourt light; y cuando acuden a un
cocktail toman bitter y roast-beef que, aunque parezca lo mismo, es mucho más
digestivo y engorda menos que la carne.
En la televisión autonómica,
entre tanto, ya nadie hace entrevistas ni presenta, como antes. Ahora hacen
interviews y presentan magazines, que dan mucha más prestancia aunque aparezcan
siempre los mismos y con los mismos collares. Si el presentador dice mucho O.K.
y se mueve todo el rato, al magazine se le llama show -que es distinto de espectáculo-,
y si este es un show heavy, es decir, que tiene carnaza, se le adjetiva de
reality para quitarle la cosa cutre que tiene en castellano.
Entre medias, por
supuesto, ya no nos ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, nos
permiten hacer zapping.
El mercado ahora es el
marketing; el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking; el
solomillo, steak; y el representante, el manager. Y desde hace algún tiempo,
los importantes también son vips; los auriculares walkman; los puestos de venta
stands; los ejecutivos, yuppies; las niñeras baby-sitters, y los derechos de
autor, royalties.
Para ser ricos del todo
y quitarnos el complejo de país tercermundista que mantenemos desde hace mucho
tiempo y que tanto nos avergüenza, solo nos queda ya decir gofio (la única
palabra que el castellano ha exportado al mundo, lo que dice mucho a favor
nuestro) con acento americano.
Continuará…