ICANdescencia

 

Ramón Moreno Castilla

 

Supongo que cuando estas líneas vean la luz, ya tendremos nuevo Gobierno autonómico y las aguas (no entre Islas, sino las otras) volverán a su cauce. Quienes no parece que hayan visto la luz, a pesar de la alta temperatura política que han soportado estos días, son las huestes de ICAN que, a la vista del nuevo Gobierno, siguen siendo los perdedores. Ya lo fueron en las urnas de forma inmisericorde.

 

Por tanto, se confirma una vez más que la felicidad no es completa. Creo que en su toma de posesión, el flamante presidente del Gobierno (que estuvo arropado por el ministro secretario general del Partido Popular como garante del pacto, que puso así su granito de arena a la brillantez del acto) dejó muy claro cuáles son sus intenciones, una vez que recibió el beneplácito del Consejo Político de Coalición Canaria para tener las manos libres en la conformación de su gobierno.

 

En un acto multitudinario, donde todos los presentes parecían muy felices, el señor Martín Menis reiteró su compromiso con el equilibrio entre Islas que consideró "la piedra angular de la construcción de Canarias". Reafirmó su talante dialogante y negociador, advirtiendo de su "responsabilidad de gobernar para todos los canarios", ya que es "presidente de las siete Islas" ¿De qué se quejan entonces en ICAN? ¿No son el señor Mauricio y la señora Julios miembros cualificados de Iniciativa Canaria? ¿0 no lo son y pertenecen a otra fuerza política, o van por libres?

 

Vamos a ver señores dirigentes de ICAN: ¿Todavía no han asumido ustedes que, después de la debacle de CC en Gran Canaria, el supuesto liderazgo de Román Rodríguez quedó seriamente cuestionado por la estrepitosa derrota del 25‑M? ¿Dónde estaban sus estrategas, sus analistas y expertos en marketing político? No hace falta ser un sociólogo, para ver claramente que ICAN nunca ha sido (pese a resultados anteriores) la extremidad grancanaria de CC. Ha sido más bien la pata coja de palo, un lastre, una rémora, en lugar de la verdadera alternativa política del electorado grancanario.

 

De ahí que el PP no haya tenido adversario que le disputase el espacio político de centro‑derecha (ya lo he dicho), que Soria supo muy bien capitalizar, merced a una gestión como alcalde de Las Palmas de Gran Canaria que el electorado supo premiar. No obstante, reitero que esos votos pueden ser prestados, circunstancia, que, sin duda, el Soria ha valorado.

 

Y a propósito del presidente del Cabildo grancanario, hay que resaltar sus declaraciones en el sentido de que el PP defenderá, inequívocamente, a Gran Canaria, lo que supone todo un ejercicio de coherencia y responsabilidad política, y pone, asimismo, de manifiesto que los tres consejeros del PP en el nuevo Gobierno, unidos a los dos de ICAN, representan, ni más ni menos, que el verdadero aporte a la cuota de poder que le ha correspondido a Gran Canaria.

 

Pero así y todo, yo me reafirmo en mis tesis de que la única forma de que Gran Canaria pueda tener el mismo peso específico que Tenerife en el concierto archipelágico ‑sin hegemonía de una isla sobre la otra‑, pasa necesariamente, por una fuerza política netamente grancanaria que, como ATI, sepa monopolizar el centro sociológico y el espectro político de centro‑derecha, al que corresponde, mayoritariamente, el voto del electorado canario.

 

Y cuando digo monopolizar, no quiero decir votos cautivos me refiero obviamente, a fidelizar al electorado, que sería la vertiente política del marketing personalizado del siglo XXI, que responde no sólo a la propia evolución del marqueting, sino a la cada vez mayor exigencia de los mercados ¿Y de qué estamos hablando, sino de un mercado potencial de votos?

 

Cada vez cobra más fuerza la evidencia de que, hoy en día, la política trasciende el propio marco ideológico para situarse e instalarse en un nuevo paradigma que tiene mucho que ver con el producto bien acabado para alcanzar el liderazgo de 1a marca, que simboliza la gestión bien hecha, los proyectos viables, las aspiraciones ciudadanas, la calidad de vida, el estado de bienestar en una palabra ¡Todo eso hay que saberlo vender!

Porque no se trata de vender humo, no. Se trata de ser creíble y, sobre todo, que el proyecto de futuro nazca desde el poder político y económico. Sin olvidar, naturalmente, que en Canarias, la política es algo más que la simple ideología, y tiene el ineludible componente de la canariedad.

 

Quién, desde luego, no representa en absoluto, esa alternativa de proyecto político de futuro, es el CCN, totalmente desprestigiado. Con esta desunión, parece imposible que la resucitada Unión Canaria de don Lorenzo Olarte, pueda remontar el vuelo, tocada del ala por los paupérrimos resultados electorales ¿Qué le queda pues, a Gran Canaria?

 

Como bien decía el nuevo presidente del Gobierno en su discurso de investidura, "la felicidad es un bien escaso que procuraré proporcionar a todos los canarios". Yo añado que, la felicidad, a pesar de todo lo esquiva que pueda ser, se puede conseguir. Basta desearla y luchar por ella con el esfuerzo y el trabajo cotidiano