Sobre incendios en Canarias

 

Altakay Ayt Daute

 

   Como supongo, todos los canarios recordaremos aún (ya que nunca lograremos borrarlos de nuestra memoria por su carácter devastador) los graves incendios que acontecieron el año pasado en varias islas de nuestro amadísimo archipiélago, añadiendo a estos el último incendio de este año en la isla de La Palma, que hizo arder gran parte de las hectáreas de bosque de su territorio.

 

   De sobrado está, queridos compañeros, expresar por escrito el dolor que producen a afectados, vecinos y compatriotas la pérdida de árboles, terrenos, casas,… parte de nuestro día a día, pedacitos de naturaleza que nos permiten avanzar y vivir cómodamente. Pero aún así, lo expreso y lo denuncio: esta situación en nuestro país es insostenible. ¿Es que acaso hay que decir que nuestro territorio, más que ÚNICO en el mundo, hay que protegerlo día a día? ¿Es que para apagar un fuego hay que esperar una orden de Madrid? ¿No deberíamos nosotros gozar de una flota de aviones suficiente como para afrontar estas desgracias medioambientales, la mayoría de veces provocadas por intereses económicos? (No olvidemos que, para muchos desalmados, el pino canario vale más quemado que verde, pues verde no produce dinero).

 

   Pues como siempre hago en mis artículos, expondré en las próximas líneas mi opinión personal sobre estos sucesos. Empecemos por los hechos: los bosques canarios (la mayoría de veces) son incendiados a propósito, incurriendo en delito penal, por descerebrados (y no tanto). ¿Qué podríamos hacer, ante esto, qué dicen las autoridades? No es que ellos no lo sepan, no, es que no quieren hacerlo. La solución, queridísimos burócratas (voz irónica), tiene nombre propio, se llama PREVENCIÓN. ¿Dónde encontrarla? Bien, ese queridísimo medio ambiente podría cambiar su papel: en vez de molestar a agricultores y ganaderos por apropiarse de “pinocha” de nuestros bosques para utilizarla como estiércol o para sus animales, podría dedicarse a una vigilancia TOTAL Y EFICAZ de nuestras zonas verdes, que en su momento fueron muchas, y menguan con el tiempo por la acción genocida del hombre con la Madre Naturaleza.

 

   Otra forma de combatir estos incendios es la limpieza de los bosques. De todos es sabido que el pino canario y los demás árboles, cuando pasa el tiempo, dejan caer sus hojas para dar paso a las nuevas y permitir el ciclo vital. Bien, estas hojas, antaño, eran recogidas por agricultores y ganaderos con asiduidad, lo que mantenía limpio el suelo. Esto ofrecía una defensa ante el fuego, ya que no gozaba de medios para propagarse. Actualmente, también son conocidas las multas por ejercer esta práctica. Ya que no es retirado este estiércol vegetal, se deposita en capas y basta una sola chispa para quemar hectáreas y hectáreas de pinares, por la posibilidad de la que dispone el fuego para correr por el suelo. Otra dificultad de no limpiar el suelo, como se hacía antaño, es la dificultad del Cuerpo de Bomberos para acceder a las zonas donde el fuego se está cebando. Esta lentitud se debe a que deben ir limpiando el terreno a la vez que avanzan. ¿No es cierto que si el bosque se mantuviera limpio, no existiría este problema?

 

   Siguiendo este artículo, entramos en un terreno en lo que todo es supuesto: el interés de muchos en la madera quemada del pinar canario. Sí, compañeros, patriotas y lectores, muchos desalmados prefieren quemar nuestra tierra y enriquecer un poco más sus podridos bolsillos que utilizar su dinero en prevenir dichos riesgos. En este inciso pido (espero que todas sus voces se unan a la mía) claridad judicial y verdaderos procesos penales a los delincuentes que incendian nuestra tierra, además de, debido a la importancia de los bosques para la supervivencia de la raza humana y de los demás animales del mundo, considerar estos delitos como delito a la sanidad pública, delito medioambiental o contra la raza humana.

 

   Uno de los últimos puntos que voy a tratar en este artículo, que habla de un tema tan doloroso y espinoso para nosotros los canarios, es uno en que todos los canarios estamos de acuerdo: los medios de prevención y extinción de incendios de nuestro territorio. Amigos, en una zona de tanto bosque, muchos de interés mundial como el Monte del Agua, único en nuestras islas gracias a la llamada lluvia horizontal, deberíamos tener un equipo de dimensiones estratosféricas  para evitar estas catástrofes. Sin embargo, además de que el equipo es poco, debemos esperar a que desde Madrid y desde el Gobierno de Canarias, llevado por CC, se den órdenes para extinguir el fuego. ¿Es que nos hemos vuelto locos? ¿Cómo debe de ser para un patriota canario que ejerza de bombero ver como su tierra se quema y que no le permitan solucionarlo? ¿Nos hemos puesto en su pellejo? Todos sabemos lo que Canarias le importa al Gobierno español: simplemente siete trozos de tierra que controlan para enriquecer aún más a su país (resumámoslo en colonia).

 

  A modo de conclusión, canarios, compatriotas, echémonos a la calle a reclamar lo nuestro: si ellos no gestionan la defensa de nuestros bosques, que nos dejen a nosotros, pues ejercen como el perro del hortelano. Exigimos material, flota aérea y terrena para extinguir los incendios que nos destrozan por dentro al ver lo que anteriormente fue verde y precioso, convertido en las mismísimas puertas del infierno. Defendamos lo nuestro, protejamos la tierra que nos vio nacer: Nuestras Canarias.

 

   Ofrecer, antes de terminar este artículo, mi apoyo a las familias que han sido víctimas de los incendios y también al cuerpo canario de bomberos, que, aún con los insuficientes medios y las grandísimas trabas a las que se deben enfrentar, consiguen extinguir los incendios y ejercer su trabajo y en la mayoría de los casos por vocación.