¿Favorecería la independencia del Sahara a la de Canarias?
Andrés
Pallarés Padilla
Vamos a abordar un viejo problema con un enfoque
moderno, de actualidad. Siempre hemos entendido que el destino del Sahara -hoy
inicua e ilegalmente- en manos marroquíes, es paralelo
al de Canarias. No en vano ambos pueblos han mantenido secularmente unos
vínculos de amistad y cooperación, tanto en el aspecto pesquero como en una
serie de empresas de las Islas que allí se establecieron, cuando España
colonizaba el territorio, al socaire de Fos Bucraa y de otras actividades productivas.
El general Gómez de
Salazar, responsable máximo de las tropas españolas cuando la bárbara ocupación
por parte de Marruecos, pronunció una sentencia histórica: "El Sahara era
la espalda de Canarias, al perder el Sahara Canarias se quedó con el culo al
gire". Y, así fue. Pero no vamos a perder mucho tiempo ocupándonos de un
macabro episodio histórico suficientemente conocido a través del falaz e ilegal
Acuerdo Tripartito -donde solamente existía una "partita", la de
Marruecos- aunque sí que seguiremos llamando la atención sobre el tratamiento
que la ONU ha venido dando con inaceptables enredos y dilaciones durante
¡treinta y cinco años!, pese a contar la República Saharaui una destacada
mayoría de países, que no ha podido transformarse en una resolución acorde con
la Ley, por el boicot descarado de las grandes multinacionales norteamericanas
y europeas (especialmente de Francia), amén de los intereses creados por
empresas españolas de alto nivel, ubicadas en Marruecos al olor de la sardina
de unos salarios de miseria. Porque que nadie se engañe, las grandes empresas
aludidas no invierten en Marruecos porque allí haya más tranquilidad, ni porque
la amenaza terrorista esté más controlada, ni otras historias por el estilo,
esas inversiones están fundamentadas en la explotación del hombre por el
hombre, en sueldos o salarios de miseria que escasamente dan para comer. Así es
como ha logrado Marruecos su estatus de país de tratamiento preferencial en la
Unión Europea, pese a que está gobernado por una monarquía absolutista, de
corte medieval, donde la democracia, los derechos humanos y el resto a la vida
son una pura entelequia. La crónica histórica -que pueden consultar simplemente
leyendo el libro de Pedro Fraile (Nande), titulado
"¡Sahara vencerá!", y publicado en 1977- Nande
estuvo allí los primeros años de la ocupación y sus crónicas reflejan -bajo su
punto de vista de testigos históricos- infinidad de atrocidades y crueldades
impuestas a los saharauis por quienes inicialmente les llamaban
"hermanos". Por un pueblo colonialista, imperialista y en pleno afán
de expansionismo frente al tradicional entreguismo de España. Los actuales
saharauis herederos de aquel Frente Polisario que en su día empuñara las armas
en defensa de su independencia, no se cortan al decir que Marruecos -su policía
y su ejército- han cometido acciones que pudieran calificarse como de
"limpieza étnica". Acciones que la propia líder pacifista, Aminatu Aidar, lleva años
denunciando ante la opinión internacional y que recordara durante su destierro
forzoso en el aeropuerto de Lanzarote, con treinta días de huelga de hambre,
con amenaza de perder su propia vida, para hacer valer sus derechos y pedir por
la amenazada vida de varios activistas encerrados en cárceles marroquíes
incluso bajo amenaza de pena de muerte. De más está recordar el brillante
historial de Aminatu Aidar,
con un auténtico rosario de premios de gran valor, habiendo sido incluso
candidata al Nobel de la Paz en 2009. La lucha pacífica de Aminatu
en Lanzarote, fue un auténtico aldabonazo para la consciencia internacional y
muchos han dicho que hizo más por su causa que todas las acciones bélicas
emprendidas en su día por el Frente Polisario. Para finalizar esta introducción
sobre el futuro saharaui, tenemos que referirnos a un episodio de la ocupación
que los informativos de la época destacan especialmente. El día 2 de noviembre
de 1975 el entonces Príncipe de España, Jefe del Estado en funciones, voló
hasta el conflictivo Sahara para decirle a lo mejor del Ejército español, que:
"España cumpliría sus compromisos hasta el fin con firmeza, con moderación
y con dignidad". "Quiero ser el primer soldado de España, continuaba,
y se hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejército conserve intactos su
prestigio y el honor"... Lamentablemente, este prestigio y este honor -sin
que quepa culpar de ello al entonces Príncipe de España y actual Rey, pues
acudió al Sahara en un momento de tremenda debilidad de España en plena agonía
del general Franco y como en la película "Solo ante el peligro"-
lamentablemente, reiteramos, este prestigio y este honor se vieron en solfa
cuando se supo -solamente veintiséis días después-, que fuerzas armadas
marroquíes habían ocupado militarmente Smara y que
previamente las tropas españolas habían abandonado los cuarteles. La inicua
ocupación estaba consumada. Una ridícula "marcha verde" integrada
mayoritariamente por niños y mujeres, enarbolando banderitas norteamericanas,
para más burla y escarnio, así como la toma militar del territorio -algunos
dicen que a sangre y fuego- por soldados y blindados del país invasor, ayudados
por el entreguismo español culminaron una de las acciones más reprobables y
tristes de la política mundial. Después ya vino el desmadre, barquitos
pesqueros canarios con pacíficas tripulaciones, sufrieron la piratería y
ametrallamiento terroristas que dejaron un saldo horrible de vidas inocentes,
sin que España hiciera lo más preciso para identificar a los autores de las
masacres, que como la del "Cruz del Mar" tardara encima varios años
en reconocer que había sido un atentado terrorista y recompensar a los
afectados justa y debidamente, tanto es así que aún hoy quedan flecos de
indemnizaciones pendientes de trámites burocráticos.
Pero que no se crea la
monarquía absolutista marroquí que ya ha ganado la soberanía del Sahara, ni que
como ha dicho Mohamed VI "no van a entregar ni un grano de arena del
territorio". La candente cuestión sigue su camino en la desesperante
esfera de la ONU y cada vez son más los países del mundo que se suman a la
causa saharaui -son mayoría total desde hace años-. Si Marruecos cuenta con el
apoyo de las grandes multinacionales dependientes de países poderosos, los
saharauis cuentan con el apoyo de Argelia y sus aliados -que dicho sea de paso
suministra gas natural a Francia y España-, y dispone también de aliados de
poderosos países del mundo que tendrán mucho que decir en su momento. Tiempo al
tiempo.