La
problemática entre el concepto indígena o aborigen canario
Felipe
Enrique Martín Santiago *
La problemática sobre la denominación de los pueblos que
vivían en Canarias antes de la llegada de los conquistadores europeos es
gratuita, incluso interesada, ya que puede confundir a los nativos actuales de
las islas, es decir, a los naturales que vivimos en el Archipiélago,
descendientes de un mestizaje de quinientos años.
La resolución del galimatías aborigen, indígena o nativo ha marcado un hito
en la historia de los pueblos amazigh insulares, siendo uno de ellos el canario,
aborígenes que constituyen parte de los actuales nativos de Gran Canaria. Queda
claro que, siendo académicamente correctos, tampoco podemos hablar de indígenas
canarios, ya que estamos mencionando a unos de los pueblos que vinieron del
Norte de África, no a todos.
Al
mismo tiempo, para algunos autores la palabra indígena viene de indio, error
histórico arrastrado desde la época de Cristóbal Colón, que pensaba que había
llegado a Asía, a
Las distintas acepciones de las palabras, su riqueza de significados, no nos
ayuda a preservar mejor nuestra riqueza arqueológica, a proteger, investigar y
divulgar nuestros Bienes de Interés Cultural, machacados, un día y otro, por
la especulación del suelo y los intereses de las promotoras y grandes
superficies comerciales.
La cortina de humo sobre el uso adecuado de pueblo indígena, no aborigen,
tampoco canario, pero sí pueblos amazigh insulares, no ha impedido que el
sujeto en estudio, el patrimonio arqueológico “indígena”, entre en
cuidados paliativos, por el dolor que nos produce cada una de las intervenciones
de las distintas instituciones con competencias urbanísticas.
Nos vamos a unir a este gran dilema académico, para ver pasar tranquilamente el
cadáver de nuestra historia prehispánica.
Resulta que las palabras tienen varios significados, es decir, acepciones,
ligado cada uno a un contexto. Para explicarnos mejor, cuando llamamos a un
amigo, “qué hijo de puta eres”, no estamos insultando a su madre, estamos
alabando sus competencias básicas, lo resolutivo que demuestra ser, es decir,
para profundizar aún más, ¡lo listo que es el chico!
Superado el concepto de riqueza de la lengua castellana, nos vamos a centrar en
la palabra aborigen, como diría Rodríguez de
El primer significado nos ayuda a no aplicar la palabra aborigen a los que
llegaron en las sucesivas oleadas al Archipiélago, pero si permite utilizarlo a
sus descendientes que nacieron aquí, ya que la unión de los gametos fecundados
fue en las islas, tranquilamente podemos utilizar el significado, originario del
suelo en que vive. Claro, la cosa se complica, como decía Pepe Monagas en el
bautizo del niño, cuando aplicamos la segunda acepción, primitivos moradores
de un país. ¿Qué pueblo amazigh llegó antes? ¿O fueron los púnicos? ¿Los
gomeros? ¿Los canarii?
Lamentamos mucho comunicar que la ciencia, hasta el presente, no da respuesta a
esta pregunta, sabemos que uno de ellos puede recibir el apelativo de aborigen,
al ser los primeros en llegar, de todas formas seguiremos investigando gracias a
los recursos que aportan las instituciones públicas para el desarrollo de las
labores arqueológicas, con las dataciones que ello conlleva.
Gracias a Dios o Magec, con la riqueza lingüística del castellano contamos con
una palabra que nos ayuda a resolver el gran dilema, “indígena”, cuyo
significado es originario del país de que se trata. Pregunto, mi familia tiene
antepasados amazigh y franceses, ¿qué parte de mi ser es indígena y que parte
es forastero?
En conclusión, que los pueblos amazigh que vivían aquí, por no decir
Canarias, la isla de los canarii, tenían “un punto africano” que les impide
ser aborígenes, eso sí, son indígenas, y una parte de mi ser está con ellos,
otra parte es forastera.
Como decía Pedro Almodóvar, gracias a
* Licenciado
en Geografía e Historia, profesor e investigador.