A
FONDO ROGER
La vida de Aminatu
A la activista saharaui
Aminatu Haidar se le escapa la vida. La delegada del
Gobierno en Canarias, Carolina Darias, hizo todo lo
posible por cargarse (destituirlo) al policía de fronteras que no quiso acatar
una orden supuestamente ilegal de la subdelegada, cuando el avión que
trasladaba a El Aaiún a la activista no fue
autorizado a volar a este aeródromo por las autoridades marroquíes. El agente
no dio como válido para una nueva entrada en España el salvoconducto con el que
viajaba Haidar, porque ésta ya había cruzado la frontera. Y estaba extendido
por un solo viaje. Pero, ¿qué ha pasado luego?
Aminatu Haidar se muere lentamente. No ha probado bocado
desde hace muchos días. Su estado de salud es muy débil. España, como siempre,
busca refugio en "su" justicia: que un juez obligue a los sanitarios
a meterle suero que sustituya a los alimentos, pero nadie puede hacerlo, ni
siquiera un juez, si Haidar está consciente. Hay que esperar a que sufra un
desvanecimiento para atenderla y reanimarla. Pero, ¿y si no lo sufre? ¿Por qué
ese miedo de España a Marruecos, que no hace otra cosa, históricamente, que
tocarle las pelotas al país que le dio la independencia? ¿Por qué esa
prevención siempre con el reino alauita, de cuyo monarca dice el Rey de España
que es hermano suyo? ¿Hermano putativo, hermano de pacotilla, hermano de qué?
Está en juego la vida
de una mujer joven, que no merece este final. Aminatu
Haidar sí merece el reconocimiento internacional por su valentía y el Gobierno
de España la reprobación mundial por su torpeza. ¿Está capacitado Moratinos
para llevar la política exterior española? ¿Y Zapatero, lo está? Todo hasta
ahora ha sido un cruce de palabras, una zozobra, un disparate, un dime y un direte.
Nadie aporta una solución, nadie emite una idea coherente. La única realidad es
la que expone el médico que atiende a la mujer saharaui: que puede morir en las
próximas horas o en los próximos días. ¿No les parte a ustedes el corazón que
esto pueda ocurrir? ¿Cuánto vale para España la vida de esta mujer, cuyo único
pecado ha sido hacer una escala técnica de Lanzarote antes de partir hacia su
tierra, donde le esperaban sus hijos?
Esta mujer no puede
morir. Que España utilice la fuerza, si hace falta, para que Marruecos la
admita en El Aaiún. España es siempre la débil. Débil
ante el moro. Débil ante un país que no respeta los derechos humanos. Se nos
llena la boca pidiendo que se respeten estos derechos y luego no somos capaces
de defenderlos. Esta valiente mujer no puede morir. Pero tampoco puede vivir
sin dignidad. Así que no hagan trastadas, ayúdenla y consigan que pueda entrar
en el Sahara cuanto antes. Y no hablen tanto, que parecen cotorras, pero sin
portar absolutamente nada para solucionar el problema.
Publicado en el periódico El Día, 8-12-2009