Ley de Residencia Canaria

 

«Es inexcusable, cuanto antes, proceder a regular la población residente canaria mediante una norma jurídica»

 

Álvaro Pérez *

 

 «…Y según la OCDE, España liderará el paro en la lista de países desarrollados el próximo año. Las medidas que adopta el Gobierno del Estado no están contribuyendo a la cohesión social precisamente.

 

 La realidad económica española se traduce en Canarias en un, no menos, alarmante horizonte. Niveles de desempleo crecientes, que agrava el exceso de población atraída en un pasado por la especulación y el depredador modelo económico canario. Situación preocupante de los sectores públicos, afectados seriamente por la misma amenaza poblacional y las limitaciones financieras existentes desde la miopía estatal en la relación Canarias-Estado. Es, ciertamente, la relación entre la población y el territorio canario, un problema de gran envergadura que afecta a todos los servicios públicos, el medio ambiente y la economía de esta tierra fragmentada.

 

 Si observamos los datos oficiales nos damos cuenta de la verdadera magnitud de este razonamiento: España, a enero de 2007, con 504.782 km2 de superficie y una población de poco más de 44 millones de habitantes, cuenta con una densidad de población de 87,2 personas por Km2. Canarias, con 7.492,36 km2, tiene una población residente de prácticamente 2 millones y una densidad de 266 personas/km2. Por islas, las cifras adquieren en aumento preocupante, destacando Tenerife con 419/km2 y Gran Canaria con 517/km2, según fuentes del Istac, del año 2006.

 

 La densidad demográfica, nos muestra cómo está distribuida la población en el espacio, y es la relación entre la población y la superficie. A más población en una superficie concreta, más ocupación de áreas, más dotaciones de servicios sanitarios, educativos y sociales, más infraestructuras de todo tipo, más demanda de empleo, etc., y ello en unas islas alejadas del continente europeo, con un espacio limitado y perteneciente a un Estado que no se ha caracterizado, de siempre, por ser muy dadivoso con, ellas.

 

 El problema del crecimiento poblacional canario, en relación a la fragilidad del territorio y la economía de las islas, no es un asunto de color de piel ni de nacionalidad. Es un conflicto de supervivencia digna que se enfrenta a una elevada tasa de aumento desproporcionado de residentes en un territorio muy limitado.

 

 De continuar así, sin tomar ningún tipo de medidas, el Archipiélago no tendrá sostenibilidad medioambiental, social ni económica. Es inexcusable, cuanto antes, proceder a regular la población residente canaria mediante una norma jurídica que, para los que se rasgan las vestiduras por ello, existe en multitud de territorios del mundo, incluyendo la Unión Europea. Francia dispone de límites reguladores de población en Córcega, lo mismo que Italia en las islas de Elba, Cerdeña y Sicilia. El Reino Unido hace lo mismo en las islas del Canal. Dinamarca en las Feroe. Portugal dispone de normas reguladoras de la residencia en las islas de Madeira y Azores. Las islas Seychelles con una densidad de 175 hab./Km ... Las Fiji, con una densidad de 46 hab, /Km... y los Estados Unidos en el Estado de Hawai, con una densidad de población de 189 habitantes/km2., con una cifra de turistas/año de 7 millones, mientras nosotros recibimos 12 millones de turistas/año con 9.000 km2 de superficie menos que el estado americano.

 

  Podemos inspirarnos en textos jurídicos como los norteamericanos, que impiden fijar residencias en territorios insulares si no se ajustan a las reglamentaciones específicas legisladas. O ampararnos en los contenidos jurídicos que la UE dispone para las regiones ultraperiféricas. Como ya escribí, hace dos años en prensa, la solidaridad de un pueblo concreto no debe entenderse como un concepto exógeno; comienza por mejorar la vida de sus ciudadanos y construir una sociedad mejor. Si no es así, con el agua al cuello, difícilmente podremos ayudar a otros

 

 

* Vicepresidente nacional del Partido Nacionalista Canario

 

[Extracto del artículo, del mismo título, publicado en Canarias7, Sección de Opinión, el domingo 16-01-2011]