María Espinosa Díaz
Los habitantes de
Canarias estamos acostumbrados a la arbitrariedad de las leyes promulgadas por
la metrópoli colonial española que aunque tengan alcance estatal su desarrollo
se complica lógicamente en nuestras islas por causas del entramado feudal propiciado
por años de coloniaje.
A pesar de realizar un esfuerzo magno por
rescatar del olvido a las personas asesinadas por la dictadura franquista, de
las ampollas que levanta entre los fascistas que pueblan la geografía española
y su colonia, (no olvidemos que España es una de las patas del fascismo
europeo, el bastión de la ultraderecha católica), del innumerable esfuerzo de
los familiares por encontrar los restos de los que valientemente lucharon por
las libertades esenciales y justicia social, el partido que gobierna el estado
hace, una vez más, el amago de no confrontar la verdad en su totalidad. Todos
nos acordamos de la demagógica LOGSE, ley sin presupuestar y el resultado negativo en el
alumnado con el abandono de estudios y el creciente número de analfabetos
funcionales que terminaron en “los programas de garantía social”, la mano de
obra barata que requerían los empresarios del momento.
LOS VIVOS
Éstos son los grandes olvidados de
Los que trabajamos a diario con mayores en
situación de subsistencia, viviendo al amparo de familiares, vecinos e
instituciones nos repugna la crueldad del olvido para recuperar la dignidad de
tantos canarios excluidos socialmente, sometidos al miedo de las represalias.
¡Si pudiéramos relatar algunas de las historias narradas por ellos!… Don Fulano,
Doña Mengana. Afortunadamente la capacidad de adaptación y de supervivencia de
nuestro pueblo hizo que se desquitaran de alguna manera poniéndoles ingeniosos nombretes,
el de
Pero la reflexión que hago es el doble juego
psoísta: hablemos de los muertos y no nos enfrentemos a quienes echaron la
pala, cerraron el pandullo, los votaran vivos a la mar, a las simas, les
dispararon, se chivaron… y se
enriquecieron. Al psoe le domina el miedo, pero quedan muy bien,
demócratas, de izquierda, pero les aseguro en nombre de los vivos represaliados
y condenados a las paguitas de nuestro dinero, que en la historia aparecerán
como unos cobardes, indignos, oligarcas del momento, y que los fallecidos
claman en sus tumbas por hacer justicia de verdad para con los vivos, en SU MEMORIA,
la de los vivos y la de los muertos.
* En memoria de mis abuelos Gregorio y Ascensión.