¡Libertad!

 

 

Manuel Cayetano

Al margen de llevar Canarias siglos mendigando algo de peculio (del propio suyo) y de dictar leyes y proyectos desde dos mil kilómetros allende los mares del país conquistador que es España, ¿no les parece a ustedes, apreciables compatriotas, a cuento de qué tenemos que seguir soportando tales conceptos y normas de un país por el que, en verdad, la mayoría de los canarios no se rajan las vestiduras por salir en su defensa?

Como en todo territorio colonizado, no cabe duda de que algo habrá hecho España durante seiscientos años de dominio en nuestro Archipiélago; también somos conscientes de la esclavitud y de la pérdida de vidas humanas de canarios en las guerras de América, Filipinas... y la de España, amén del desastre cometido sobre nuestros antepasados guanches, que todavía dudamos el porqué de ese ensañamiento tan brutal con unos pobres indígenas, crueldad por la que España debe pedir perdón cuanto antes al pueblo canario por tal atrocidad y devolvernos sin más dilación nuestros queridos peñascos.

La libertad -salvando las distancias- de un territorio sucede como lo que a los padres cuando nuestros hijos suelen emanciparse y somos temerosos de que no les vaya bien. Sin embargo, si son trabajadores e insistentes, en un alto porcentaje salen victoriosos. No tenemos noticias de ningún país que haya conseguido la independencia que sugiriese la incorporación a su antiguo opresor; no nos consta esa situación en los últimos setenta años.

Por lo antedicho, seguro estamos de que cuando nos independicemos nos convertiremos en uno de los aproximadamente doscientos países de la ONU que gozan de ese gran privilegio, de ser libres y romper con nuestro esfuerzo la opresión de una país europeo y convertirnos por designio de la naturaleza en africano, orígenes de nuestros ancestros.

¿No les parece, estimados isleños, que nuestra próxima patria dispone en la actualidad y en el futuro de las herramientas precisas para emanciparnos después de tantos años del gobernador en plaza? Disfrutemos de lo nuestro: el sol eterno, la Caldera de Taburiente, las inigualables playas de Fuerteventura, el Teide, el paisaje lunar de Lanzarote, el roque Nublo, el parque Garajonay y terminando por la siempre querida isla de El Hierro, también denominada por muchísimos años "del Meridiano", referente de bravos navegantes que, pasando frente a sus costas, iban en busca de nuevas y prósperas tierras.

Además de estos dones, poseemos una riqueza bajo nuestras aguas marinas de tanta importancia que se calcula, según los entendidos, que con las tecnologías actuales y futuras nuestra manutención alimenticia y en todos los demás complementos y con el trabajo diario del canario podríamos disfrutar de una vida digna por los siglos de los siglos, amén.

No nos place dentro de nuestra modesta cultura adentrarnos en eufemismos, pero es tal el sentir por nuestro país que no escatimamos esfuerzos en contar sus privilegios. Nos agrada, espero que a ti también, isleño, los epítetos de nuestra tierra: Hespérides, Afortunadas y Canarias; la riqueza de nuestra tierra agrícola, el subsuelo rico en agua y sus nacientes, sus bosques, sus ciudades, sus pueblos, sus plazas, sus dos grandes universidades -dentro de poco tres-, los puertos marítimos, sus aeropuertos, sus industrias, hospitales, sus complejos turísticos, sus museos, sus iglesias, la banca, sus playas, su clima, el azul de su cielo y, como remate, ese flujo de casi tres millones de personas que, en un abrir y cerrar de ojos, nos prepararemos potencialmente para levantar este país nuestro.

Con este ramillete de valores y con un gobierno fuerte y responsable podemos decir -y lo ratificamos- que estamos preparados para nuestra soberanía. ¿Son acaso muchas naciones de media capa que posean los medios de supervivencia que dispone Canarias? ¿Están muchos países fortalecidos para el turismo como nuestras islas? La verdad se impone, y cerrando sus ojos todos los canarios y con el pensamiento dando viajes por nuestro planeta, seamos sinceros, no estamos nada mal. Diríamos que bien preparados para la Independencia.