Las loterías de diciembre
Wladimiro
Rodríguez Brito
Los
días 24 y 30 de diciembre nos han dejado las demandadas lluvias que benefician
a todos los seres vivos de las islas; lluvias que barrieron el territorio
insular desde El Hierro hasta Alegranza, mejorando de manera significativa las
pírricas precipitaciones del año 2008, que sólo eran comparables a las de 1948
como uno de los años más secos en la reciente historia de Canarias.
Valga
como referencia que en las zonas de reforestación de Tenerife -Archifira, Lomo
Cho Blas, Chajaña, Majada de El Río-, a lo largo de 2008 y hasta el 23 de
diciembre no se habían superado los
Por
todo ello, la vertiente de sotavento y de poniente de las islas fue altamente
beneficiada por estas lluvias, dado que en los dos casos entraron del Sur o
Suroeste; mientras los barloventos fueron puntos menos agraciados, tal y como
pone de manifiesto que en Aguamansa, en
Las
consecuencias no pueden ser mejores: agricultura, vegetación, recarga de los
acuíferos, recuperación de los caudales en los depósitos y embalses, etc. Así,
por ejemplo, en Tenerife, la balsa de Trevejo (Vilaflor) ha recuperado un
caudal importante, situación que se repite en estanques y otras presas de Gran
Canaria,
Por
otra parte, la reforestación que realiza el Cabildo en los altos de Arico, y
que estaba interrumpida por falta del líquido elemento, reúne en estos momentos
condiciones adecuadas para continuar; situación que se repite también en la
finca de Talavera, en Los Silos, y en la finca de
Por
ello, entendemos que la visita de estas dos borrascas o masas de aire húmedo
han sido de los acontecimientos más favorables a la naturaleza ocurridos en los
últimos años, puesto que en las zonas de reforestación y con los datos de los
pluviómetros que comenzamos a colocar hace 15 años, en contadas ocasiones se
habían registrado lluvias tan copiosas. Es decir, el premio que no dejó la
lotería del pasado 22 de diciembre en Canarias, lo dejaron las lluvias de los
días 24 y 30 de diciembre.
Es
en este marco en el que tenemos que felicitarnos ante las lecturas pesimistas
que solemos hacer sobre el cambio climático, la desertización en Canarias y
otros fenómenos adversos que en situaciones como en la presente incluso se
situaba el temporal como que iba a causar graves problemas a la agricultura con
vientos y precipitaciones. Sin embargo, lo que registramos fueron unas 20 horas
de lluvia ininterrumpida, incluso pausada, que ha beneficiado
extraordinariamente a nuestra naturaleza y nuestra economía.
En
ese sentido, animo a nuestro mundo rural a acercarse a la agricultura y al campo
con más optimismo, dado que este año hay posibilidades de recursos hídricos que
hasta estas fechas escaseaban o eran de una calidad pésima. Asimismo, esperamos
que en lo que queda de invierno las borrascas nos sigan visitando y, en
consecuencia, mejoren nuestros acuíferos y nuestro maltratado medio natural.