Lucro cesante
Odalys
Padrón
La historia se remonta a 1997. Por aquel entonces se constituye
una empresa con dos socios con afinidades en el sector de la construcción. La
empresa se dedicaba a “La comercialización de frutas y hortalizas, la
explotación de fincas agrícolas, ya sean propias o ajenas, mediante
arrendamiento, usufructo o cualquier otra modalidad contractual”. El capital
social inicial era de medio millón de pesetas, el mínimo admitido para una
sociedad limitada.
Tres años después se cambia el objeto social y se incluye, además
de las actividades del sector hortofrutícola, “Construcción, explotación y
gestión de puertos deportivos, tanto propios como bajo concesión, así como
todos los servicios anexos a la explotación de dichos puertos”. En el año 2002
amplía su capital hasta 6.500.000 pesetas.
No encuentro referencia alguna a puertos deportivos construidos
por esa empresa, por eso pienso que debió tener mucho peso su experiencia en el
sector hortofrutícola o, siendo mal pensada, su relación aireada en los medios
de comunicación con el ex presidente de CajaCanarias
y ex consejero de Obras Públicas, Rodolfo Núñez. Fuera como fuese, con su
flamante nueva actividad como bandera, a la empresa, pongamos que hablo de Arlink Canarias SL, con la ingeniosa excusa del grave
deterioro que produjo un temporal a las instalaciones náutico-docentes de la Escuela Superior
de la Marina Civil,
el Consejo de la
Autoridad Portuaria de fecha 1 de marzo de 2001 le adjudica
una concesión administrativa para la construcción de una marina deportiva
privada en el apetitoso entorno de la playa de Valleseco,
con hotelito incluido, como en Las Teresitas.
La
Autoridad
portuaria sabía que se encontraría con la fuerte oposición de los movimientos
ciudadanos y vecinales porque años atrás ya se habían echado a la calle en
defensa de su playa. Pero por una vez y sin que sirva de precedente, las
instituciones no estuvieron al margen: el 17 de noviembre de 1995 el pleno del
Ayuntamiento facultó al Sr. Alcalde para la firma de un “Acuerdo entre la Dirección General
de Costas, la autoridad portuaria de Santa Cruz de Tenerife y el Ayuntamiento
de Santa Cruz de Tenerife” para “construir conjuntamente una playa dotada de
todos los servicios”. Un año después, el 22 de julio de1996, el mismo Miguel Zerolo, con más pelo y menos imputaciones, participó en las
manifestaciones a favor de salvar la playa de Valleseco
bajo el lema “menos maquetas electorales y más playas populares”. En las fotos
de la prensa de ese día aparecen en la cabecera de la manifestación el “Joven
Alcalde” junto a José Manuel Bermúdez.
Por eso al Sr. Suárez Trenor no le debió
extrañar que cuando ya se estaban vertiendo escombros los vecinos acamparan en
la playa, ni que luchadores como Cándido Quintana hubieran advertido los daños
irreparables que causarían al puerto de Santa Cruz la construcción de la marina
deportiva, tales como el estrechamiento de la bocana de la Dársena de Anaga en casi 100 metros, el hecho de que el dique exterior
de la marina hubiera generado situaciones de resaca por la reflexión del oleaje
contra su espaldón, y el peligro que suponía el tráfico de embarcaciones
menudas en el lugar más complicado de las maniobras de atraque y salida.
Pero el mejor negocio de la construcción, aunque sea de puertos
deportivos, es el que se hace sin mover un solo ladrillo, igual que sucediera
en el Pelotazo de Las Teresitas, Tindaya y Tebeto. Y lo digo porque el 25 de septiembre de 2008 el
Consejo de la Autoridad
Portuaria de Santa Cruz de Tenerife adoptó el acuerdo de
indemnizar a la empresa Arlink Canarias de
Inversiones SL, líder en el sector hortofrutícola, con unos doscientos
cincuenta millones de pesetas, por dejar sin efecto la concesión de marina deportiva
privada. La excusa: El lucro cesante.
A pesar de que ATI-CC sabe perfectamente
que el pueblo de Tenerife no quiere el puerto de Granadilla, el Consejo de
Administración de la
Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife bajo la
presidencia de su titular, Luís Suárez Trenor, el 22
de febrero de 2007 acordó adjudicar a la
UTE compuesta por FCC CONSTRUCCIÓN SA - SATO - PROMOTORA
PUNTA LARGA SA las obras de abrigo del puerto de Granadilla por un presupuesto
de 114.582.734,45 euros (19.064.962.854 pesetas) y un plazo de ejecución de 37
meses, sin que tuviera asegurada en el momento de la adjudicación la
financiación de la obra. Gracias a la lucha y tenacidad de los movimientos
sociales, igual que sucedió en Valleseco, aún no han
podido mover una sola piedra. Muy posiblemente esta lucha la ganaremos todos
los que estamos a favor de salvar de la barbarie y la especulación la riqueza
de las costas de Granadilla, pero… ¿estaremos de nuevo ante otro “lucro
cesante”?
Fuente: elblogoferoz.com