ANTONIO MACHADO, LA LANZADERA Y EL PUERTO

 

Cándido Quintana ©

 

 Desde que leí una noticia publicada el 17 de diciembre de 1997, titulada INSTITUCIONES Y PACIFISTAS HERREÑOS REITERAN SU RECHAZO A LA LANZADERA, estoy realmente muy preocupado. Supongo que a, estas alturas, todos estaremos completamente de acuerdo, que fue intolerable aquel brutal avasallamiento a unos pacíficos ciudadanos herreños, que siempre han destacado por su afán de paz y sostenibilidad, para que tragaran, a toda costa y como fuera, la instalación en aquella pequeña y hermosa Isla, nada mas y nada menos que una lanzadera de satélites. La primera de Europa decían sus interesados para colgarse medallas, y esto, aún el gravísimo e irreversible deterioro medioambiental y de todo tipo que conllevaba la instalación, que les habría obligado a abandonar su querido terruño. Tras lo que digo y relato a continuación, personalmente afirmo, con rotundidad, que la razón asiste a la Comunidad Científica de Tenerife, a Ben Magec y a otros Grupos y Colectivos, sobre lo que afirman para rechazar el proyecto del puerto de Granadilla.

 

 Yo luché a brazo partido contra la lanzadera y escribí en los periódicos en varias ocasiones sobre ello. Me parecía una imposición intolerable, rayana en decisiones más propias de una asquerosa dictadura militar, aunque ya estábamos en democracia. Unos meses antes, el 17 de mayo de ese mismo año, el Barco de la Paz trajo a Tenerife a mil ciudadanos de la Isla del Meridiano, y, como no podía ser de otra manera, los tinerfeños, solidarios como siempre, se sumaron en bloque en una enorme manifestación de veinte mil personas que recorrió las calles de Santa Cruz, bajo el lema “Ni lanzadera Ni radar, El Hierro por la Paz”. A continuación les transcribo un párrafo de la noticia a la que me refería, aparecida en el periódico La Gaceta de Canarias, donde un biólogo de prestigio, llamado Antonio Machado, ese mismo que hoy está impulsando con sus desafortunadas decisiones la barbarie de Granadilla, exponía la idoneidad de la Hoya de Tecorón, un maravilloso, único y virgen entorno de incalculable valor ecológico y paisajístico, para emplazar la pretendida lanzadera de satélites, cuya instalación, además, hubiera traspuesto a El Hierro de Isla por la Paz a objetivo militar de primer orden.

 

 Tomás Padrón “dijo también que la comisión parlamentaria tiene suficiente documentación para efectuar una valoración definitiva y advirtió que -no se pueden buscar aportaciones con una dirección ya determinada-, en alusión a la comparecencia del biólogo Antonio Machado, quien expuso la idoneidad de la Hoya del Tecorón como emplazamiento de la lanzadera, y que es sobrino del dueño de los terrenos de esa zona”. Yo que, como muchos saben, soy un profundo enamorado de la Isla del Hierro, que visito desde hace más de 40 años, pude informarme en su momento que aquel lugar de Tecorón o Tacorón, era mayormente propiedad de un señor, palmero me decían, que se llamaba Kábana. Desconozco si la afirmación del Presidente del Cabildo, con quien me he llegado a entrevistar en El Hierro por el puerto de Granadilla, era referida a la misma persona. Sí tengo que decir que no me gusta nada el andar de la perrita, que me reafirmo en lo que ya he dicho sobre la nula independencia de Antonio Machado y en contra de su idoneidad para ocupar la dirección del Observatorio Ambiental Puerto de Granadilla, y mucho menos, tras comprobar su afán colaborador en la destrucción de lugares vírgenes vitales, tan importantes como Tacorón o el litoral de Granadilla.

 

 La muerte, el desarraigo y la desolación que hubiera provocado esa instalación en aquel lugar y en toda la pequeña Isla de El Hierro, es imposible de cuantificar, pero debe estar bastante cerca de lo infinito. Personalmente, repito, creo que hubiese conllevado una estampida de abandonos de la isla, de todos o de la mayor parte de sus habitantes. Precisamente al respecto, decía yo en uno de mis artículos “Parece como si algunas personas de este país, estuvieran muy interesadas en convertir la isla del Hierro en un lugar experimental, como si de un atolón atómico se tratara. Sigo pensando que, hasta incluso, estarían dispuestos a indemnizar a cada herreño para que abandonara su hermosa isla y así destinarla a esos fines sin problemas, vamos como si fuera un conejillo de indias”. Y todo esto, amigos, en una isla que hoy es ejemplo a seguir de sostenibilidad en el mundo entero, fíjense como las cosas podrían haber cambiado hacia el desastre más absoluto, si no llega a ser por la valentía de un Pueblo que cree firmemente en si mismo y que apuesta por la Paz y por la defensa del Medio. En Tenerife, muchas miles de personas estamos por lo mismo y por eso nos manifestaremos.

 

© Presidente de la Plataforma de Defensa del Puerto de Santa Cruz