Cristóbal
González Concepción
Hace poco hemos asistido
al desgarrador llanto de una madre canaria ante la muerte de su hijo Ancor, muerte provocada por la sinrazón de una guerra
inútil aunque yo siempre he dudado sobre la utilidad de cualquier guerra, unido
a ese llanto ha pedido que vuelvan los hijos de las demás madres canarias. Este es
un trágico ejemplo del compromiso de las madres canarias con la
supervivencia física y cultural de nuestro pueblo.
La labor de la madre
canaria en estos siglos en que hemos estado sometidos a un colonialismo brutal
ha sido la de preservar los genes de nuestros ancestros continuando así la
lucha, quizás en la actualidad de un modo inconsciente en la mayoría de ellas
pero de forma muy intencionada en las madres guanches. Cuando hablo de
preservar los genes no considero a las madres como simples depósitos de óvulos,
muy al contrario las considero depositarias inteligentes de la cultura e
idiosincrasia de nuestros ancestros.
Mi modesta teoría es que
siendo consientes ellas que las batallas físicas estaban perdidas llegaron a la
conclusión que la única forma de seguir con la lucha era tanto trasmitir la
estirpe guanche como su cultura a sus hijas y demás descendientes.
Teniendo en cuenta las penurias y sinsabores
que han pasado en los últimos siglos, lo han conseguido, ellas han ganado la
batalla. Según los últimos descubrimientos científicos, la estirpe sigue viva y
por supuesto la cultura guanche nos impregna a todos, misión cumplida.
Ahora nos toca a
nosotros acabar la guerra, de acuerdo con los tiempos en que vivimos no será
con la violencia de antaño sino con la inteligencia y el espíritu de sacrificio
que nos han enseñado nuestras madres.
Cuando hablo de genes y
de estirpes puede parecer que soy una persona racista, xenófoba, en definitiva
una persona que solo se relaciona con los suyos y a los demás los considera
inferiores, nada más lejos de la realidad, como canario soy una persona abierta
a todas las culturas, siempre y cuando no nos las impongan, tampoco he discriminado
a nadie por su origen, creo que en nuestra lucha podemos hablar de patriotas de
origen venezolano, chileno, mejicano, europeo, asiático, africano como nosotros
y por qué no, también de origen español. Con este humilde escrito quiero rendir culto a nuestras madres por su
entrega y sacrificio personal.
En homenaje a ellas y
reflejando la realidad, no debemos hablar de nuestra patria canaria, sino de
nuestra matria canaria, y como tal nos debemos referir en todos los escritos y
manifestaciones que hagamos para así demostrar a estos “modernos europeos” que
aquello que llaman la liberación de la mujer y tratan como una gran novedad la creación de ministerios de
igualdad, ya existía en una cultura que
ellos trataron de extinguir y pese a intentarlo durante casi seiscientos años
no lo han conseguido ni lo conseguirán nunca mientras exista una madre canaria
en pie.
¡VIVA LA MATRIA CANARIA!
Nota:
Quería agradecer a esa
gran persona el Guayre Adarguma su entrega en enseñar a analfabetos culturales
como yo, un poco de la gran cultura de nuestros ancestros y espero que Magek lo
llame lo más tarde posible para que nos deleite con ese torrente cultural y
espiritual que lleva en su interior.
Cristóbal Glez
Concepción, hijo de madre canaria.