Manipular es cosa de cobardes
J. Luis Real Baltar
*
Pocas
cosas en política suceden por casualidad y, en atención a ello, desde luego es
más que dudoso que el anuncio realizado
por el presidente Zapatero de hacer ciertas modificaciones en el sistema de
pensiones haya coincidido, “casualmente”, con el estudio hecho público por el
Instituto Nacional de Estadística sobre el envejecimiento de la población de
aquí al año 2040 y sus repercusiones sobre el mencionado sistema.
Fuera
de esa polémica, lo cierto es que, otra vez, se ha creado un estado de alarma
social sobre la viabilidad y sostenibilidad del sistema público de pensiones,
al mismo tiempo que otro estado, esta vez de crispación social, sobre el cariz
de las reformas planteadas por el Gobierno español, en las cuales son de nuevo
los trabajadores y trabajadoras quienes van a ser mayormente afectados.
Desplazar
la edad de jubilación legal a los 67 años es un atentado contra los derechos
laborales se mire por donde se mire, y es un ejemplo de manipulación
estadística si dicho desplazamiento se basa únicamente en el envejecimiento de
la población sin tomar en cuenta otros datos, como por ejemplo los más
recientes de la Encuesta de Población Activa.
Según
estos últimos, actualmente hay ocupados, o sea trabajando, más de 18 millones
de personas de un total de 42 millones de habitantes. A mediados del año 2007,
por tomar la fecha en que aproximadamente se llegó al máximo de ocupación, el
número de trabajadores y trabajadoras superaba los 20 millones. Esto quiere
decir que actualmente hay un número de puestos de trabajo suficientes para que
el sistema de pensiones se mantenga. Dichos puestos no están personalizados, es
decir, si un trabajador o trabajadora se jubila, lo normal es que su puesto sea
ocupado por otra trabajadora o trabajador.
Siguiendo
con este razonamiento, si la población autóctona envejece, y los puestos de
trabajo han de ser cubiertos para seguir desarrollando la actividad laboral,
sea la que sea, necesariamente las vacantes serán ocupadas por inmigrantes, con
lo cual al menos se mantiene el número de cotizantes, aunque bien es cierto que
ello dentro de un marco posible en el que aumenta el número de pensionistas,
pero con unas consecuencias mucho menos catastróficas que las que el Gobierno
quiere hacer creer. ¿O es que el Gobierno plantea un escenario según el cual la
jubilación implica la destrucción de más puestos de trabajo? Este hecho es un
absurdo que no merece más explicación, pues se cae de maduro.
Hay
otras formas de hacer que el sistema de pensiones se pueda mantener por muchos
años sin tocar la edad legal de jubilación o incluso bajándola, ya de forma
universal o por oficios (¿alguien cree qué, por ejemplo en la construcción la
edad de jubilación debería seguir estando en los 65 años?), pero hay que tener
la valentía de ponerlas en práctica, y este Gobierno precisamente lo que no es valiente,
sobre todo cuando se trata de tocar a la Banca y a las grandes empresas que,
precisamente son las que más han abusado de las prejubilaciones.
* Secretario de Acción Sindical
SOV CNT
Tenerife