Mar propio

 

José A. Infante Burgos

 

Me va a gustar ver las posiciones de los especialistas. Ya he leído al estimado Ramón Moreno Castilla. A ellos me remito; sin duda es un tema de vital importancia que nos afecta a todos en primera persona.

El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, ha anunciado que los ciudadanos están "más cerca" de poder contar con un verdadero mar propio alrededor de las islas gracias a una proposición de ley, la cuarta, impulsada por los nacionalistas en el Congreso de los Diputados sobre el reconocimiento de las aguas canarias y los derechos sobre nuestros recursos.

A ver si es verdad. ¡Venga!, demuéstrelo. Es inconcebible que a estas alturas, cuando la mayoría de Estados del mundo tienen derechos consolidados sobre 200 millas, pidiendo ampliaciones por plataformas continentales hasta las 350 millas de aguas territoriales, aquí sólo haya 12 reconocidas. Una milla es casi 2 kilómetros (la náutica equivale a 1.852 m).

Como en todo lo demás no queremos más, sino lo mismo. Ojalá sea como cuenta el presidente que por lo que he podido interpretar en mi papel de pulga atrevida quizás se basa en los recovecos incluidos del llamado Derecho de Montego Bay y que, según algunos tratadistas, no es exclusivo para Estados Independientes. También lo es para otros territorios que reúnan las características del artículo 305.e de dicho acuerdo internacional, los cuales serían cumplidos por Canarias, si España tuviese un mínimo sentido común para reformar la Constitución en esta línea.

Parece ser que se podrían cumplimentar por el artículo 46.b, cumpliendo con los requisitos o términos que reconocieran constitucionalmente un Estatuto con Plena Autonomía Interna, que incluiría las competencias marítimas exigidas en dicha Convención del Mar. Los inconvenientes jurídicos surgen para ser aplicados por España -¡ahí te quiero ver, Maribel!-. Según esto el problema es la actual Constitución.

Refórmese pues. Sería un asunto de Estado, de orden y de dignidad por encima de cualquier otro. En concreto esta es la teoría defendida, entre otros, por Antonio Rodríguez de León, presidente de la Plataforma por el Mar Canario, que mantiene que lo que se incumple en concreto es el imperativo legal del artículo 95.1 de la Constitución, para que fuera validada la ratificación por parte de Canarias en el Tratado Marítimo.

Significaría el establecimiento de la mediana con Marruecos, Sahara y Portugal, con la plena autonomía interna, y sería factible de lograr si Canarias suscribe con el Estado que la Constitución reconozca los derechos marítimos internacionales, y sea parte firmante con las consecuencias que ello conlleva.

Supongo, y estoy seguro de que antes de sumergirse el presidente se habrá asesorado convenientemente. ¿Puede considerarse posible la consecución de una demanda vital, lógica, natural, articuladora, conveniente, justa... e ilusionante? Rivero explicó en el pleno del Parlamento de Canarias que la proposición cuenta con los informes de los servicios jurídicos del Ministerio de Asuntos Exteriores. "Por lo tanto esperamos que a lo largo de las próximas semanas o meses pueda cerrarse un acuerdo". Argumentó que es de sentido común y puso el ejemplo de que no es lógico que entre Sevilla y Granada haya una carretera internacional sobre la que no se puede ejercer control. "Es lo que ocurre a partir de las 12 millas, que son aguas internacionales y no hay control sobre los vertidos amén de los derechos sobre los recursos".

El presidente respondía a una pregunta de la diputada de CC, María del "Mar" Julios, que recordó que es una "reivindicación histórica abanderada por los nacionalistas, conocedores de la repercusión sobre el bienestar y la sostenibilidad. "Cualquier Estado debe preocuparse por la soberanía de su territorio", y recordó que "no sólo debe preocuparse Canarias, sino también España. "Sería una oportunidad y no un problema reconocer ante los organismos internacionales la soberanía de nuestras aguas". Mar dijo que ahora que se ha vuelto a abrir el debate sobre prospecciones petrolíferas la cuestión no es hablar con una multinacional sino con el Gobierno de España.

Entiendo que hay que perder un poco el complejo de hacer lo que se pueda hacer en cada escenario posible por el bienestar y la dignidad y que a lo mejor el Partido Socialista ha entendido algo sobre derechos irrenunciables de Canarias, que sea como sea, benefician a todos.

Lo que parecería deducirse es que habría que reformar ya la Constitución, como mínimo sobre esto y sobre el REF, implicando a Europa en África.

 

infburg@yahoo.es

 

Publicado en el periódico El Día, lunes, 4-10-2010