Marruecos en la cuerda floja, ante la avalancha revolucionaria
Juan
Jesús Ayala
Un fantasma recorre
África, cual es la revolución. Revolución que parecía dormida, ya que, aunque
los pueblos pasan por largos periodos de aletargamiento, al final, que es
cuando ya se hace imposible seguir soportando un sin fin de carencias democráticas
y hasta de subsistencia, salen a la calle y su protesta se convierte en
universal, dispuestos a cualquier cosa con tal de obtener lo que persiguen y no
tienen. Lo que acontece en Túnez, Egipto, Jordania. Yemen no se va a detener en
esos países, los rebasará y llegará a otros, y por propia inercia se instalara
también en Marruecos porque en el país alauí se dan las circunstancias para que
esto sea así.
Ya han hecho intento
de quemarse a lo bonzo en las plazas de Rabat 14 profesores, emulando lo que ha
sido el inicio, el toque de atención para la movilización que está a la vuelta
de la esquina, de tal manera que el próximo 20 de febrero más de 20.000 jóvenes
marroquíes saldrán a la calle en una jornada que han calificado de
"levantamiento nacional" para exigir la instauración de una
constitución democrática.
En Marruecos se sabe
que la fortuna del rey roza los
Ante lo que se
avecina, el monarca alauí ha decido de manera preventiva bajar los productos de
primera necesidad para evitar la "revuelta del pan", así como
importantes contingentes de tropas han sido desplazadas desde el Sahara
Occidental a Rabat y a Casablanca, a la vez que hace pocos días ha estado en
París para, desde el ministerio del Interior francés, obtener las indicaciones
precisas de cómo actuar sobre posibles revueltas en las calles.
Lo de África da la
impresión de que es imparable y actitud indeseable sería la de aquellos que
debiendo abandonar el poder utilicen la mezquindad de sus recursos tiránicos y
armar a sus secuaces para que estos apunten ametrallando al pueblo que pretende
hacer los cambios necesarios que los mandatario no han hecho tras años y años
de dictadura y corrupción.
Marruecos posiblemente
estará en la cuerda floja ante esta avalancha revolucionaria, imprevista, que
lo que pretende es poner las cosas en su sitio en lo que respecta a la
convivencia y la democracia, y que las opulencias se desmoronen con la misma
facilidad con que se han instaurado.