Marruecos, el petróleo y Canarias
Juan Jesús Ayala
Marruecos ha
firmado un acuerdo con la empresa irlandesa San Leon Energy por el cual le otorga la propiedad temporal de una
franja territorial de
Está visto que en una
tierra que aún está por dilucidar cuál va ser su destino político, que ha sido
arrebatada a un pueblo, no les importa nada a las autoridades marroquíes actuar
por libre y ejercer un derecho que no se le reconoce; y lo hace desde la
prepotencia amparada por el silencio no sólo ya de
Es sabido que el
petróleo siempre ha sido origen de conflictos, las más de las veces cruentos;
no nos olvidemos de la guerra de Irak. La duda que nos asalta es, si una vez
vistas las ínfulas marroquíes de intervenir o de arrendar a extraños un
territorio que no le pertenece, haga lo mismo cuando, en los aledaños o dentro
de su plataforma marina, Canarias también entre en el mismo escenario, en
idéntico compromiso de unas aguas no deslindadas donde los silencios y las
confusiones son un galimatías más que sospechoso.
Se calcula que para el
año 2010 el proyecto estará perfectamente planificado y presto a realizarse una
vez que esté depositada allí la maquinaria necesaria para este tipo de trabajo.
Este puede ser un ejemplo de cómo se las gasta nuestro vecino y cómo en
momentos determinados, por políticas de acercamiento, concretamente con EEUU, de los que son amigos preferenciales, las cuestiones
se oculten, se mire para otro lado y lo que no le pertenece se arrebate, sin
tener en cuenta resoluciones, estudios y posibles acuerdos.
Por el camino de la
violencia político-administrativa se logran muchas cosas, algunas por miedo y
otras por no hablar claro y estar a expensas de oscuros negocios de los que no
tiene ni idea el común de los mortales sino cuando se presentan delante de las
narices por el olor nauseabundo que desprenden.
Es de desear que esto
se circunde a los alrededores de Tarfaya y que los
representantes del pueblo saharaui tomen buena nota de ello y exijan, una y
otra vez, allí donde sea posible, qué se les reintegre lo que les pertenece. La
duda, siempre la duda, estará, y qué pasará si esas pretensiones alauitas siguen avante y se presentan en las costas de
Lanzarote y Fuerteventura?