Mateo
Ignacio
González Santiago *
Mateo era, hasta hace
poco tiempo, un ciudadano desconocido para el gran público, que hacía una labor
callada y colaboraba en múltiples causas benéficas. Yo lo conocí, por primera
vez, en un acto que organizó con la finalidad de recaudar fondos para comprar
una silla de ruedas a una niña que la necesitaba y que, gracias a sus
gestiones, consiguió. Los que lo conocemos bien sabemos de su encomiable y
desinteresada labor social. Pero Mateo, que tanto ha ayudado a mucha gente sin
preguntar nunca a nadie por sus ideas políticas, ha sido condenado por el PP por comentar sus propias ideas nacionalistas en un
artículo de opinión. El PP más intransigente y
reaccionario lo censuró por su pensamiento político y arremetió contra él,
olvidándose de un plumazo de la Constitución, que ellos mismos votaron, y
remontándose a la etapa predemocrática franquista, en la que no se podían
expresar libremente las ideas. La democracia permite a cada uno expresar
libremente su opinión que, aunque no se comparta, hay que respetar. No se puede
perseguir a nadie por sus ideas.
El peor PP ha querido dar una imagen falsa del mejor Mateo,
tratándolo como a un terrorista peligroso, dispuesto a todo para conseguir la
independencia de Canarias. Mateo es, antes que nacionalista, un pacifista
convencido, una persona solidaria y un canario orgulloso de su tierra y de su
gente, al que jamás se le ocurriría utilizar la violencia para conseguir ningún
objetivo político. Mateo es una buena persona y un buen canario, que no está
afiliado a ningún partido, porque su partido es Canarias. Mateo sueña con una Canarias independiente de España y lo dice. Los demás
debemos respetar su opinión que podemos compartir o no, pero nunca atacarlo por
expresarla. No ha cometido ningún delito. Ha ejercido un derecho reconocido en
la propia Constitución española, aprobada en 1978, que el PP,
al parecer ahora, no reconoce. Qué paradoja más bufa que quienes se arrogan
unilateralmente la defensa del ordenamiento constitucional español nieguen a
alguien el ejercicio de los derechos fundamentales contenidos en ella. Qué
absurdo que quienes hasta hace poco gobernaban en Santa Cruz y nunca dijeron
nada ataquen ahora a Mateo, que no ha cambiado su forma de pensar. Los que han
cambiado son ellos. Antes votaban cosas en el gobierno a las que ahora se
oponen, desde la oposición, perjudicando a los ciudadanos, que ven atónitos
cómo se tira su dinero en actuaciones irresponsables, como la demolición del
mamotreto de Las Teresitas, una vez construido, o la devolución de las oficinas
del Parque Bulevar, después de acondicionarlas, lo que obligará a buscar otras
oficinas y volver a gastarse más dinero para acoger las dependencias del
Distrito Centro, la UTS Centro, el Negociado de
Infancia, la Oficina Descentralizada del Ayuntamiento y la Comisión de
Sugerencias y Reclamaciones de Santa Cruz, entre otras.
Los que han arremetido
contra Mateo por expresar sus ideas lo han ensalzado y se han resbalado más
bajo aún que donde ya estaban, que era muy bajo. Y paradójicamente le han dado
la razón a su denuncia de las formas colonialistas de algunos canarios agodados que niegan a otros canarios su derecho a
expresarse libre y pacíficamente sobre su futuro como pueblo. Desde estas
líneas quiero mandarle un abrazo nacionalista y fraterno a Mateo por su
valentía política, amor a Canarias y solidaridad con los más desfavorecidos, y
pedirles a quienes han arremetido contra él que hagan por nuestra gente sólo
una décima parte de lo que él ha hecho. Y que siga así, que no cambie. Que
cambien ellos, los intolerantes, los insolidarios,
los envidiosos, los revanchistas y los malos canarios.
* Presidente del
Centro Canario Nacionalista