Mejor, que no venga
ROGER
*
Rodríguez Zapatero no
debe ser un hombre muy querido en Canarias. Es más, estamos hartos de su
sonrisa bobalicona y de sus promesas vanas. Cuando el incendio de nuestros
montes, hace un par de años, Rodríguez Zapatero vino, se coló de matute entre
los que estaban colaborando para apagarlo y entre los vecinos y empezó a
prometer y a prometer. Pregunten ustedes a los afectados si cumplió una sola de
las promesas que hizo.
Empezamos a hartarnos
de las promesas incumplidas de un hombre que no tiene categoría política para
presidir el Gobierno. Todos sabemos cómo llegó ahí. Carece de liderazgo y de
dotes de gobernante, pero hasta que no logremos echarlo porque las urnas
coloquen a otro, ahí estará.
Ahora amenaza con
venir a veranear a Lanzarote. Para él es un sacrificio porque lo que quiere
Sonsoles, que manda mucho, es irse al Coto de Doñana.
Pero vendrá. ¿Y para qué? Pues para distraer a las fuerzas de seguridad, que
abandonarán sus cometidos en beneficio de los ciudadanos para atenderle a él. Y
para visitar la colonia, como uno de aquellos virreyes que nos enviaba
Don Rodríguez Zapatero
-así lo llamarían en Venezuela- nos hurtó una buena financiación autonómica, en
colaboración con patriotas como Doña Oramas, que se
nos ha vuelto socialista y muy cercana a
En fin, que no vale la
pena que don Rodríguez Zapatero venga a Canarias; que se quede en Madrid, que
viaje a Mallorca o que veranee en el Coto, pero a Lanzarote, ¿para qué? ¿Para
humillar más a los canarios? Los canarios lo que tenemos que hacer es meter
presión para que el 2010 sea el año de nuestra soberanía, de nuestro
reencuentro con nosotros mismos, de nuestra reivindicación pacífica hacia la
independencia. Así de claro y así de rotundo.
Rodríguez Zapatero que
no venga a importunarnos, que aquí no lo necesitamos. Aquí necesitamos a
gobernantes que se ocupen permanentemente de las Islas, que no desvíen a
Cataluña y a Andalucía el dinero que generamos y que nos pertenece a los
canarios. Circula por Internet una información muy interesante sobre lo que
venden en España las empresas radicadas en Cataluña (empresas de cava, de
automoción, etcétera) cuyo IVA va a parar en un 100% a esa comunidad autónoma
aunque el coche y el cava se vendan en Galicia o en Valencia. Deberían tener
vergüenza quienes han creado tanta desigualdad en la auténtica España de las
Autonomías, como -con mucho atrevimiento- ha definido el señor Rodríguez
Zapatero la nueva situación. ¡Dios, qué despropósito! Quédese en Madrid,
hombre. No moleste.