El presidente del Cabildo de Tenerife
Antonio
Artiles Megías
El Sr. Melchior
quiere presentarse a la reelección, y los que observamos el devenir social y
político de Canarias estamos convencidos de que su mayor estímulo es, emulando
a Román Rodríguez de ICAN-NC, el tren bala, ese tren que no encuentra comprador
en ningún lugar del mundo, ni tan siquiera en su país de construcción, es
decir, Alemania. Probablemente después intentaría convencer a la ciudadanía de
que el tren apropiado es el chino llamado "Número de Armonía", que
alcanza una velocidad de casi 500 km/hora.
Tanto a él como a Román no parece
importarles si el repetido tren es necesario o adecuado para nuestras islas,
pues lo que les atrae debe de ser el enorme coste que su implantación
significaría. Y es que como dice Ignacio González, concejal de Bienestar Social
del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, en sus declaraciones aparecidas en El Día de fecha 21 de noviembre:[1] es el Sr. Melchior el único que no se ha enterado en
Tenerife de la situación de emergencia social que padecemos, no sólo en la
capital sino en toda la isla, laguna que atribuimos a que, probablemente, sus
cuentas corrientes en los bancos no paran de crecer y piensa aquello de
"ande yo caliente, muérase la gente". Introduzco a propósito ese
pequeño cambio de ríase por muérase ya que esta expresión es más ajustada a la
realidad. Hay gente muriéndose de hambre en Canarias.
Un gobernante canario
debe preocuparse de la situación social de su pueblo y tener en todo momento
presente un aspecto tan importante como es que si creamos mil setecientos
puestos de trabajo o más de tres mil, como en noviembre, la situación no
mejorará porque al mismo tiempo por nuestras inexistentes fronteras habrán entrado
más de tres mil personas.
El Sr. Melchior ha
cumplido un ciclo muy prolongado en el cabildo, al igual que el Sr. Zerolo en el ayuntamiento.
Por mi parte, lo
único que voy a echar de menos de D. Ricardo Melchior es su perenne sonrisa de
conejito feliz.