EL MENSAJE DEL HOMBRE

A todos los mártires que en Bolivia y el mundo fueron

 

Mario Blacutt Mendoza

 

Lo trajeron arrastrando, como se arrastra un saco de vértigos que pugnan por salir de la razón. Lo dejaron entre cuatro paredes negras; cuatro alas de cuervos en vigilia

 

Se irguió ante la puerta, la que graznó con el chirrido de la esperanza zafada de ulular presagios; quiso también huir del miedo viscoso que sudaba el cemento del suelo, tentando las paredes de chimenea que formaban su espacio

 

Estuvo diez días en el abismo de tiempo que le sirvió de morada; diez días compartidos con la locura; decidió que el cuerpo descompuesto sería repugnante a los propios gusanos, si con el último hálito no manuscribiera el apremiante mensaje a la oscuridad del mundo

 

Tatuó las paredes con sangre que reclamó minuto a minuto de sus venas; cuando los hombres leyeron el mensaje en el rojinegro de las sombras torvas, aullaron de desahucio y arañaron el cadáver del loco muerto en espumas fermentadas

 

Grabé el texto con la mirada, como grabamos con la pupila la imagen de quien nos salva la vida; lo transcribo desde las paredes negras de rojo ¿Por qué no he hacerlo?

 

De un zarpazo, unas manos de venas mordidas y de uñas corvas, me arrancarían el corazón mitad luz mitad niebla, si no lo hiciera; sólo déjenme jurar que las repito como la esclerótica de mis ojos pálidos las percibieron

 

Estas líneas en pentagrama que escribo con sangre son para muchos pero muy pocos se atreverán a aceptarlas; la cobardía tiene muchos recovecos pero nunca llevan a la salida, sólo la que nos advierte: vive servil y vivirás feliz

 

Este mensaje no podría pertenecer al ayer; es propiedad del hoy, pero sólo será el mañana el que lo usufructúe; mañana, cuando ya sea obvio, cuando ya sea inútil

 

Mañana, cuando los que somos, hayamos sido; cuando los que sean, nos hayan despreciado; mañana, ¡hermosa palabra para la cobardía de todos los tiempos!

 

Mi verdad dirá aquí algunas de sus verdades; escaras arrancadas al mundo; quien lea estas verdades de mi verdad o llorará por él o llorará por mí; tal vez las lea el hombre y llore por todos

 

Cuando suframos todos juntos ya no habrá sufrimientos; nuestra sed de relámpagos terminará cuando arrojemos de su horrible olimpo a los soberbios Zeus, entonces, la fórmula de nuestra felicidad será:

 

¿Feliz tu? Improbable; ¿Feliz yo? Imposible; ¿Felices nosotros? Concebible

 

¡Que los débiles y los fracasados también surjan!: primer principio de nuestro amor por nuestra especie; desamparar a los débiles y fracasados es abandonar a nuestros heridos en el campo de batalla

 

Actitud de chacales, esperanza de buitres; la debilidad y la idiotez son relativos en grado tiempo y espacio: el hombre fuerte es fuerte porque hay más débiles que él

 

El hombre inteligente es tal porque los hay menos que él; quien es fuerte debería serlo para proteger; el que es sabio debería serlo para enseñar

Los fuertes abusan de los débiles y los inteligentes se burlan de los ignorantes; si siendo fuertes no protegen y siendo sabios no enseñan, no son ni sabios ni fuertes: son imbéciles, deben aprender

 

Todos somos fuertes y débiles; sabios e ignorantes al mismo tiempo

¿Qué tipo de hombre se debe crear?

 

Dejemos el ansia de ser dioses de la alquimia y entendamos que los hombres se hacen al hacer la historia; dejemos el desdén para los feroces artesanos que tratan de modelar hombres como se modela vasijas de barro

 

¿Qué designios tenebrosos hacen que seamos mercachifles acumuladores de las tasas de ganancia y martirizadores de aquéllos a quienes sólo les está permitido acumular el dolor?

 

¿Qué vocación de verdugos hemos heredado de los cadalsos, que sólo nos extasiamos ante la curva que traza el hacha en su presuroso peregrinar hacia el arrebato de una nueva vida?

 

Sentimos que para vivir necesitamos dominar a los demás; la necesidad de dominar a los demás es lo que hace que crezca en nosotros, sin límite, la joroba que nos impide tener el alma erguida

 

Así dijo el hombre que murió atormentado por la tortura

Así lo repito yo, torturado por la condena de vivir.

 

Saludos