Mario
Blacutt Mendoza
Lo
trajeron arrastrando, como se arrastra un saco de vértigos que pugnan por salir
de la razón. Lo dejaron entre cuatro paredes negras; cuatro alas de cuervos en
vigilia
Se
irguió ante la puerta, la que graznó con el chirrido de la esperanza zafada de
ulular presagios; quiso también huir del miedo viscoso que sudaba el cemento
del suelo, tentando las paredes de chimenea que formaban su espacio
Estuvo
diez días en el abismo de tiempo que le sirvió de morada; diez días compartidos
con la locura; decidió que el cuerpo descompuesto sería repugnante a los
propios gusanos, si con el último hálito no manuscribiera el apremiante mensaje
a la oscuridad del mundo
Tatuó
las paredes con sangre que reclamó minuto a minuto de sus venas; cuando los
hombres leyeron el mensaje en el rojinegro de las sombras torvas, aullaron de
desahucio y arañaron el cadáver del loco muerto en espumas fermentadas
Grabé
el texto con la mirada, como grabamos con la pupila la imagen de quien nos
salva la vida; lo transcribo desde las paredes negras de rojo ¿Por qué no he
hacerlo?
De un
zarpazo, unas manos de venas mordidas y de uñas corvas, me arrancarían el
corazón mitad luz mitad niebla, si no lo hiciera; sólo déjenme jurar que las
repito como la esclerótica de mis ojos pálidos las percibieron
Estas
líneas en pentagrama que escribo con sangre son para muchos pero muy pocos se
atreverán a aceptarlas; la cobardía tiene muchos recovecos pero nunca llevan a
la salida, sólo la que nos advierte: vive servil y vivirás feliz
Este
mensaje no podría pertenecer al ayer; es propiedad del hoy, pero sólo será el
mañana el que lo usufructúe; mañana, cuando ya sea obvio, cuando ya sea inútil
Mañana,
cuando los que somos, hayamos sido; cuando los que sean, nos hayan despreciado;
mañana, ¡hermosa palabra para la cobardía de todos los tiempos!
Mi
verdad dirá aquí algunas de sus verdades; escaras arrancadas al mundo; quien
lea estas verdades de mi verdad o llorará por él o llorará por mí; tal vez las
lea el hombre y llore por todos
Cuando
suframos todos juntos ya no habrá sufrimientos; nuestra sed de relámpagos
terminará cuando arrojemos de su horrible olimpo a los soberbios Zeus,
entonces, la fórmula de nuestra felicidad será:
¿Feliz
tu? Improbable; ¿Feliz yo? Imposible; ¿Felices nosotros? Concebible
¡Que
los débiles y los fracasados también surjan!: primer principio de nuestro amor por
nuestra especie; desamparar a los débiles y fracasados es abandonar a nuestros
heridos en el campo de batalla
Actitud
de chacales, esperanza de buitres; la debilidad y la idiotez son relativos en
grado tiempo y espacio: el hombre fuerte es fuerte porque hay más débiles que
él
El
hombre inteligente es tal porque los hay menos que él; quien es fuerte debería
serlo para proteger; el que es sabio debería serlo para enseñar
Los
fuertes abusan de los débiles y los inteligentes se burlan de los ignorantes;
si siendo fuertes no protegen y siendo sabios no enseñan, no son ni sabios ni
fuertes: son imbéciles, deben aprender
Todos
somos fuertes y débiles; sabios e ignorantes al mismo tiempo
¿Qué
tipo de hombre se debe crear?
Dejemos
el ansia de ser dioses de la alquimia y entendamos que los hombres se hacen al
hacer la historia; dejemos el desdén para los feroces artesanos que tratan de
modelar hombres como se modela vasijas de barro
¿Qué
designios tenebrosos hacen que seamos mercachifles acumuladores de las tasas de
ganancia y martirizadores de aquéllos a quienes sólo les está permitido
acumular el dolor?
¿Qué
vocación de verdugos hemos heredado de los cadalsos, que sólo nos extasiamos
ante la curva que traza el hacha en su presuroso peregrinar hacia el arrebato
de una nueva vida?
Sentimos
que para vivir necesitamos dominar a los demás; la necesidad de dominar a los
demás es lo que hace que crezca en nosotros, sin límite, la joroba que nos
impide tener el alma erguida
Así
dijo el hombre que murió atormentado por la tortura
Así lo
repito yo, torturado por la condena de vivir.
Saludos