Politicuchos, mentiras y
homicidio en el norte de La Gomera
Óscar Mendoza
Me llamo Óscar Mendoza y soy
el hijo de José Mendoza, persona fallecida el pasado día 17 de diciembre en las
puertas del Centro de Salud de Hermigua.
En primer lugar, me gustaría
comentar cómo está la situación respecto a la muerte de mi padre. Como dije en
mi anterior escrito[1], no pensaba
iniciar reclamaciones ante el Gobierno de Canarias porque pensaba (de
forma ilusa y estúpida, lo reconozco) que el Servicio Canario De Salud
iba a reaccionar como un organismo serio y establecer dos acciones: en primer
lugar, disculparse públicamente ante mi familia por ser el causante (por pésima
gestión) de la muerte de mi padre y, en segundo lugar, y más importante aún,
reestructurar las guardias localizadas (de lunes a viernes de 22:00 horas a
08:00 horas) en guardias presenciales, garantizando así que cualquier
gomero del norte tuviese un médico rápidamente en esa franja horaria ante
un caso de urgencia. Si hubiese sido así yo no estaría escribiendo esto
pero ninguna de las dos cosas se ha cumplido y ahora no voy a parar hasta
que se reconozca que la mala praxis política (por infradotación
de recursos) causó la muerte de mi padre. Mi padre se hubiese salvado con
la presencia de un médico y una botella de oxígeno. De hecho, un mes antes le
pasó algo parecido y sí pudo ser atendido ya que fue en fin de semana. Se
recuperó sin problemas. Pero la noche fatídica era jueves y no hay guardia
presencial de lunes a viernes. La tardanza del médico (aproximadamente
media hora) le costó la vida. Algún cargo político del SCS
ha dicho que murió de infarto. Eso no es cierto. Mi padre murió asfixiado (al
no tener un médico y una simple botella de oxígeno) y lo voy a demostrar
delante de un juez si el SCS no me da la razón. Tengo
testigos no familiares de todo ello.
Así pues, hace ya un mes que
he interpuesto una reclamación administrativa ante el Servicio Canario de Salud
(SCS) por todo lo expuesto anteriormente. Dos
abogados me están ayudando en todo esto, y éste es el primer paso de un camino
ciertamente largo. Cuando agote la vía administrativa, y si no me dan la
razón, iré a la vía judicial. Estoy dispuesto a todo, incluso a ir al
Tribunal Supremo, y por Dios que así lo haré. La memoria de mi padre y las
lágrimas de mi madre me dan una fuerza que nunca he sentido en mi vida. Sé que
tengo la razón (así me lo han hecho ver infinidad de abogados) y estoy
dispuesto a luchar hasta conseguirlo. No tengo nada que perder y, como decía el
clásico, “nunca luches contra alguien que no tiene nada que perder”. Las posibles
represalias contra mi persona me las paso, y perdón por la expresión, por el
forro de mis vergüenzas.
Por otro lado, me he quedado
perplejo e indignado ante la situación vivida en el Parlamento de Canarias hace
pocos días respecto a la tragedia de mi familia. Quiero que la señora Rosa
Guadalupe Jerez (con cuyo partido, PSOE, no tengo nada, es más, los
considero traidores a las ideas socialdemócratas) sepa que mi familia y yo
mismo le estamos agradecidos y que está luchando por la gente que le ha votado
y que espera que sus políticos luchen por lo que es justo. Desde ese punto de
vista, Rosa Guadalupe Jerez ofrece algo que rara vez se ve en aquéllos
encargados de defender el bien común: compromiso y cercanía.
Todo lo contrario que la
Señora (perdón por la exageración) Tavío y la Señora
(excusas otra vez por reiterar la hipérbole) Roldós, representantes de una
forma de hacer política basada en engañar a la gente y decirles que no hay
dinero para más. Dicho engaño se basa en comprar voluntades con carnavales
y fiestas de todo tipo para las que, oh gran milagro,
sí que hay dinero (además de, por ejemplo, para la Televisión Autonómica
que, por cierto, me ha vetado). ¿Saben los canarios
que dicha televisión nos cuesta casi 100 millones de Euros al año. ¿Hay o no
hay dinero? ¿Se dan cuenta ahora por qué no interesa una educación pública de
calidad? No quieren gente que piense y reflexione, eso sería muy peligroso para
ellos. Mientras los hijos de los políticos (de todos los colores) estudian en
colegios privados o concertados, incluso en el extranjero, nuestros dirigentes
se dedican a infradotar la educación pública y a hacer reformas estúpidas
que sólo crean borregos y gente sin sacrificio ni valores. Por cierto, es
curioso que nunca cuenten con nosotros los profesores para dichas reformas, ya
que, mientras nosotros estamos “en las trincheras” los reformadores de corbata
nunca han pisado un centro educativo.
Las Señoras Tavío y Roldós son muy hábiles en el arte de la falacia.
Ahora resulta que es demagógico, como dice la Señora Tavío,
llevar al Parlamento de Canarias la tragedia de una familia por la mala gestión
de los dirigentes del SCS. ¿Le ha pasado a ella una
circunstancia parecida en la que un hombre se muere en los brazos de su
hija y de su esposa a las puertas de un Centro de Salud? Lo dudo mucho ya que
su poder adquisitivo (el sueldazo que gana, para entendernos) sólo está a la
altura de su falta de humanidad. Y estoy midiendo mucho mis palabras. Si
yo hubiese estado esa noche ahí a lo mejor mi padre no es el único que se
entierra al día siguiente.
¿Se han fijado como
cuando dices verdades como puños te llaman demagógico? ¡Qué cínicos son! A la
señora Roldós le faltó tiempo en decir que se estaba acusando a los
profesionales de la Sanidad Canaria. ¡No me tome por estúpido, Señora, que no está
usted en campaña electoral en una Asociación de Vecinos! Ahí sí que puede
manipular usted. Yo no tengo nada contra el personal sanitario. Ya he comentado
que tengo amigos en el gremio y tengo una buena opinión de ellos en general.
Resulta francamente
doloroso y digno de república bananera, por otra parte, que no solucionen algo
que garantiza vidas y que sólo cuesta, agárrense, 4.000 euros más al mes.
Quizás lo que no vale un traje de Cristina Tavío o
ciertos complementos de Mercedes Roldós. Pueden ustedes, Señoras, bailar claqué sobre una mesa pero lo único cierto, ya que denigran
la memoria de mi padre y la dignidad de mi familia, es que ustedes dos
comparten (para mí, para el hijo que no tiene palabras de consuelo ante
las lágrimas de su madre) el mismo nivel que las ratas en la escala zoológica.
Y que conste que no tengo nada contra las ratas.
La clase o, mejor,
casta política española (de todos los partidos) está absolutamente
alejada de la realidad del pueblo. Viven en una burbuja llena de sueldos
estratosféricos, prebendas y privilegios de todo tipo. Han hecho de la política
un oficio y no están dispuestos a dejar de vivir a todo tren. Han hecho,
mi admirado Pérez Reverte dixit, “que España sea un
país condescendiente de mierda”. Por eso se apoyan unos a otros. ¿No
están cansados de escuchar como nuestros políticos hacen declaraciones
grandilocuentes diciendo que sólo una pequeña parte son corruptos? Si se
pinchase el teléfono de todos ellos, a ver cuántos eran honrados,
sobre todo en los ayuntamientos, auténticos nidos de corrupción, ya que
gestionan el suelo.
Vivimos en un país sumergido
en una auténtica crisis de valores, más grave que la económica. De esta última
saldremos, qué raro, con los sacrificios que sólo hará una parte de la
sociedad: los trabajadores. De la crisis ética será mucho más complicado
salir porque le interesa a mucha gente que todo esto siga así. La muerte de mi
padre está enmarcada en esta crisis, la muerte de mi padre es el resultado de
esta crisis, la muerte de mi padre se produjo como consecuencia de darle más
importancia a conservar el poder (mediante la compra de voluntades y el borreguismo) que a garantizar el corazón y el pulmón
de una sociedad, es decir, la Sanidad y la Educación.
La tragedia de mi familia
sólo se acabará cuando le diga a mi madre que se ha hecho justicia. La tragedia
de los canarios tiene una solución más complicada y que, quizás, sólo pase
por las urnas.
[1]El mercantilismo económico
mató a mi padre