Miedo a ser canarios libres
José Luis Concepción *
Nos han tenido psicológicamente enjaulados para sacar
el mayor beneficio posible a la colonia más antigua y rentable del mundo. Es realmente
increíble cómo muchos canarios siguen sin reaccionar ante todos los abusos y
marginación que sufrimos en estas Islas. Increíble nos parece igualmente que
haya gente que pregunte que "de qué vamos a vivir", cuando podemos
superar sustancialmente nuestra renta per cápita si
evitamos que se lleven la mayor parte de lo que produce Canarias.
Nuestros antepasados
guanches lucharon para mantener su libertad mientras pudieron, pero una vez
destruida su estructura social tuvieron que someterse para sobrevivir, al
tiempo que los colonos despreciaban la cultura anterior. No obstante se
siguieron practicando costumbres ancestrales, y especialmente el deporte de la
lucha canaria, como demuestra documentalmente Manuel Hernández, profesor de
Historia de
El sistema colonial ha
ido borrando de nuestra memoria todo lo que está relacionado con los primeros y
legítimos habitantes de estas Islas, los guanches, y aunque en 1812 Canarias
pasó a ser una provincia de España, igual que Cuba, en la práctica todo siguió
como antes; pues hasta principios del siglo XX se
empleó el calificativo "español, la", en vez del actual peninsular.
En esta fecha surgió una gran preocupación por conservar las Islas Canarias,
tras perder España a Cuba, Puerto Rico y Filipinas, según se desprende de
"La literatura militar" que el historiador Julio Hernández publicó en
el periódico EL DÍA a mediados de los años ochenta. En dicha correspondencia,
los militares en Canarias le pedían a su Majestad que enviaran oficiales ejemplares
para no perder esta última colonia.
Paulatinamente, el
aparato estatal ha venido reforzando la "españolidad" de Canarias,
logrando que los ciudadanos de estas Islas no sepan lo más importante de su
historia ni de quiénes descienden, ya que a la gran mayoría de los guanches les
dieron apellidos castellanos. Para ello, el sistema colonial sigue contando con
muchos aliados, incluso para imponer miedo. Cuenta con políticos que colaboran
porque tienen miedo a perder sus privilegios. Encuentra colaboradores en la
cultura canaria, verdaderos mercenarios que buscan protección y suculentas
subvenciones. Asimismo hay intelectuales "agradecidos" o que
simplemente tienen miedo a ser marginados, a no poder optar a premios y
reconocimientos; también existen muchos profesionales, especialmente
profesores, que tienen miedo a no poder ascender, igual que padres de familia
que temen que puedan tomar represalias con sus hijos al optar a un puesto de
trabajo. Aquí también hay miedo a ser tachados de racistas o xenófobos para que
nadie proteste aunque se sienta perjudicado con respecto a un foráneo; pues ya
no nos preguntan si somos canarios, sino residentes. Los políticos canarios
hablan de dar preferencia al trabajo a los "residentes". El estatuto
de la falsa autonomía refleja estratégicamente que todos los que viven en estas
Islas son canarios. No podemos negarles sus derechos, pero no es lo mismo ser
residente que canario.
Existe mucho miedo;
sobre todo, miedo a ser canarios libres, a vivir en auténtica democracia, en un
Estado canario soberano reconocido en
* Presidente del Movimiento Patriótico Canario