Nos
mienten sobre los piratas
¿Quién podría imaginar que en 2009, los gobiernos del
mundo declararían una nueva guerra a los Piratas?
Mientras está leyendo esto,
Los piratas nunca han sido exactamente lo que creemos que son. En la “edad
dorada de la piratería” –desde 1650 hasta 1730– la idea del pirata como el
ladrón salvaje e insensato que perdura hasta nuestros días fue creada por el
gobierno británico en un gran esfuerzo propagandístico. Mucha gente corriente
creyó que esto era falso: con frecuencia la muchedumbre les rescataba de la
horca. ¿Por qué? ¿Qué vieron entonces que nosotros no vemos ahora? En su libro Villains of all nations (Villanos de
todas las naciones), el historiador Marcus Rediker
escudriña las pruebas para averiguarlo. Entonces, si te alistabas en
Los piratas fueron los primeros en rebelarse contra este mundo. Se amotinaron
contra sus capitanes tiránicos – y crearon un modo distinto de trabajar en la
mar. Una vez tomado un buque, los piratas elegían a su capitán, y tomaban todas
sus decisiones colectivamente. Compartían el botín, lo que describe Rediker como “uno de los planes más igualitarios del siglo
dieciocho para aprovechar los recursos disponibles”. Hasta acogían a esclavos
africanos y convivían con ellos como iguales. Los piratas demostraron “de forma
bastante clara y subversiva – que no hacía falta llevar el buque en la manera
opresiva y brutal que lo hacían
Las palabras de un pirata de esa edad perdida –un joven británico llamado
William Scott– deberían tener eco en esta nueva edad
de piratería. Justo antes de que lo ahorcaran en Charleston, Carolina del Sur,
dijo: “Lo que hice fue para no perecer. Fui obligado a hacerme pirata para
sobrevivir”. En 1991, cayó el gobierno de Somalia, situado en el Cuerno de
África. Sus nueve millones de habitantes han estado al borde de morirse de
hambre desde entonces –y muchas de las fuerzas más feas del mundo occidental
han visto esto como una estupenda oportunidad para robar las provisiones de
comida del país y verter nuestros residuos nucleares en sus mares.
Sí: residuos nucleares. En cuanto desapareció el gobierno, llegaban
misteriosamente buques europeos a la costa de Somalia, vertiendo enormes
barriles en el océano. La población de la costa empezaba a enfermar. Al
principio, padecieron extrañas erupciones, nausea, y nacieron niños
malformados. Entonces, después del tsunami de 2005, cientos de estos barriles
vertidos y con fugas terminaron en la orilla. La gente empezó a enfermar de la
radiación, y más de 300 personas murieron. Ahmedou
Ould-Abdallah, el enviado de Naciones Unidas a Somalia, declara: “Alguien está
vertiendo material nuclear aquí. También hay plomo, y materiales pesados, tales
como cadmio y mercurio – o sea, de todo.” Se puede seguir su rastro hasta los
hospitales y las fábricas europeos, y se entrega a la mafia italiana para que
ésta se deshaga de ello de la manera menos costosa. Cuando pregunté a
Ould-Abdallah qué hacían los gobiernos italianos para combatir esto, dijo con
un suspiro: “Nada. Ni se ha limpiado, ni ha habido compensación ni prevención.”
Al mismo tiempo, otros buques europeos han estado
saqueando los mares de Somalia de su mayor recurso: el marisco. Hemos destruido
nuestras propias existencias de pesca por sobreexplotación – y ahora queremos
las suyas. Enormes palangreros roban cada año más de 300 millones de dólares en
atún, gambas, langosta, etc. al internarse ilegalmente en los mares no
protegidos de http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83997
Somalia. Los pescadores locales han perdido de buenas a primeras su sustento, y
se están muriendo de hambre. Mohammed Hussein, un pescador de la ciudad de
Marka, a
Éste es el contexto en el que han surgido los hombres que nosotros llamamos
“piratas”. Todo el mundo está de acuerdo en que eran pescadores corrientes
somalíes que primero intentaron disuadir con lanchas veloces a los que vertían
residuos desde los palangreros o por lo menos cobrarles un tributo. Se llaman a
si mismos los Guardacostas Voluntarios de Somalia – y no es difícil entender
por qué. En el transcurso de una entrevista telefónica surrealista, uno de los
dirigentes piratas, Sugule Ali, dijo que su propósito
era “parar la pesca ilegal y vertidos en nuestras aguas... No nos consideramos
bandidos de los mares. Los bandidos son aquellos que pescan, vierten residuos y
llevan armas en nuestros mares.” William Scott habría entendido estas palabras.
No, esto no justifica la toma de rehenes, y sí, algunos son evidentemente
gángsteres – especialmente aquellos que han retenido los suministros del
Programa Mundial de Alimentos. Pero los “piratas” tienen el apoyo abrumador de
la población local por algo. El sitio web de noticias
independiente somalí WardherNews encuestó a la
población local sobre su opinión del tema – un 70 por ciento “apoyó la
piratería como forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”.
Durante
¿Esperábamos que los somalíes hambrientos nos mirasen pasivamente desde sus
playas o mares en medio de nuestros residuos nucleares mientras robábamos sus
peces para comerlos en los restaurantes de Londres, París y Roma? No actuamos
cuando se cometían estos crímenes - pero cuando algunos pescadores respondieron
interrumpiendo el pasillo de tránsito del 20 por ciento del suministro de
petróleo mundial, empezamos a gritar sobre la “maldad”. Si de verdad queremos
ocuparnos de la piratería, necesitamos erradicar su causa –nuestros crímenes– antes de mandar los cañoneros para erradicar a
los criminales somalíes.
La guerra contra la piratería, también ésta de 2009, fue resumida por otro
pirata que vivió y murió en el cuarto siglo antes de Cristo. Se le capturó y
llevó ante Alejandro Magno, que quiso saber “qué quería decir con guardar el
mar”. El pirata sonrió y respondió: “Lo que quieres decir tú con apoderarse de
toda la tierra; pero como yo lo hago con un barco insignificante, soy un
ladrón, mientras que tú, que lo hace con una gran flota, te llamas emperador.”
Una vez más, nuestras grandes flotas imperiales navegan hoy - ¿pero quién es el
ladrón?
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