GRAN  ANGULAR

 

 

EL  MIMETISMO  POR  BANDERA

 

Ramón Moreno Castilla

 

Como recordarán los amables lectores, en la última parte de mi artículo anterior (“Una españolidad inducida”)[1] comentaba, con cierta sorna, que los canarios, siguiendo la tónica dominante en la “Península”, se habían vuelto “locos por España” debido al histórico triunfo de “La Roja” al proclamarse campeona del mundo; y finalizaba con el deseo ferviente de que esa paranoia fuera, tan solo, una locura transitoria.

 

Pues bien, las “exaltaciones patrióticas”, perfectamente orquestadas, y las loas a la “españolidad de Canarias” se suceden por doquier; poniendo de manifiesto, una vez más, que este pueblo sigue instalado en una alienante marginalidad identitaria, adoptando un caricaturesco mimetismo por bandera. Ello, no solo agrede los orígenes antropológicos de mi canariedad, sino que a la vez representa un intolerable insulto a la  naturaleza misma del  sempiterno nacionalismo que profeso; lo que me produce un enorme bochorno y una profunda vergüenza ajena, ante actitudes y manifestaciones tan deplorables y artificiosas.

 

Y como los comportamientos humanos reiterados dejan una huella indeleble en el devenir de los pueblos, esos patrioteros españolistas deben saber que un día tendrán que comparecer inapelablemente ante el juicio sumarísimo de la historia; y si bien, esa enajenación mental pasajera -espero- podría considerarse un atenuante, no sería, en ningún caso, un eximente. No en vano la historia, que si tiene memoria, y es implacable e inexorable en el tiempo, pondrá a cada uno en su sitio.

 

¡Ya está bien de rendir culto a la conquista genocida de Canarias y de confraternizar con la potencia colonizadora! Resulta impúdico y humillante que a estas alturas de la historia, y al tiempo que  la ONU ha establecido que el año 2010 sea la fecha tope para poner fin a la colonización en todo el mundo (¡Canarias incluida!), se sigan celebrando actos oficiales conmemorativos de la llamada eufemísticamente “incorporación de Canarias a la Corona de Castilla”; cuando ese tipo de ignominiosas y vejatorias celebraciones, se habían desterrado de la faz de nuestra tierra. La Villa de Betancuria en Fuerteventura, es actualmente el único municipio del Archipiélago que en esta “edición” conmemora los 606 años de otro capitulo negro de la oscura historia de Canarias.

 

Pero lo que resulta verdaderamente grotesco es el “boom” de esas nuevas palabras que las “miméticas” y los “miméticos” han ido introduciendo por la cara en el léxico del habla canaria, tan entrañable y diferenciada, por otra parte. Vocablos foráneos tales como “¡qué fuerte!”, “jolines”, “venga”, “perdón” y otros de extracción goda; unidos al “chao”, que ha sustituido al “adiós” o “hasta luego” de toda la vida, son repetidos por todo el mundo como loros, en un acomplejado y vano intento de “hablar bien” y alardear de un supuesto “moderno vocabulario”. ¡Unos modismos absolutamente aculturizantes!

 

Porque si, en efecto, en algunos estratos de la sociedad canaria existe un componente criollo e influencias externas enriquecedoras; en mi caso, que soy tan celoso en preservar mis señas de identidad y mi acervo histórico y cultural, tengo un  particular “calvario” en la vida diaria, y a veces debo hacer titánicos esfuerzos para no llamar ¡cretino! al mimético de turno. Contaré algunos pasajes cotidianos verdaderamente esperpénticos. En una ocasión que utilizaba un taxi en Las Palmas para hacer unas gestiones, el taxista, que era de la Aldea de San Nicolás, ante un atasco monumental por la zona del Puerto, largó la siguiente frase: “¡jolines como está hoy el tráfico en Mesa y López!, y el tío se quedó tan pancho. Esto sin contar los innumerables días en que me paso la jornada “perdonando” a la gente: te diriges a alguien para lo que sea y lo primero que te suelta es “¿perdón?” en un tono impertinente y desagradable, muy propio del godo recalcitrante, lo que choca y contrasta con la idiosincrasia del pueblo canario. Así vas a un bar, por ejemplo, y la respuesta del  camarero/a, a la petición que le has hecho,  es el dichoso “¿perdón?”. Ya he optado por contestar en el mismo tono: “si, le perdono y además le absuelvo; ¿me pone un cortado, por favor?”.

 

¿Y que decir de esos toletes -políticos sobre todo- que se derriten ante un micrófono de radio o TV, y para  hacerse los “cultos” e “ilustrados” y más “interesantes” (eso creen ellos) empiezan a pronunciar la “c” y la “z” como cualquier “peninsular” ostentoso? Toda una demostración de la versión más tragicómica de un devaluado chauvinismo; de quienes dicen ser europeos y reniegan de su propia tierra, haciendo una vergonzosa abstracción de la incuestionable realidad geográfica de Canarias. Pero que no se confundan. El factor geográfico es tan determinante -como no podía ser de otra forma- que cualquier planteamiento riguroso en el ámbito político-jurídico referido a Canarias pasa, indefectiblemente, por nuestra “localización geográfica” consagrada en el Derecho Internacional contemporáneo; donde el binomio “población y territorio”, forman parte intrínseca del nuevo concepto de independencia política.

 

Ahora se pretende hacer caso omiso del mandato descolonizador de Naciones Unidas, para preservar el actual “statu quo”, pensando en las elecciones autonómicas del 2011; y se va más allá incluso, proponiendo a Las Palmas como “Capital Europea de la Cultura” para el año 2016. En este escenario virtual, ya se ha presentado un nuevo partido político, cuyo portavoz ha dicho que son “nacionalistas” pero no “independentistas”. ¿Cómo se come eso si nacionalismo viene de nación, y el independentismo va inherente y es consustancial con éste? ¡Contradicciones del colonialismo!

 

Por su parte, Coalición Canaria ha elegido ya a su candidato en la persona de don Paulino Rivero Baute, al que avalan sus 30 años de magisterio; no en las aulas, sino en la política que es menos pedagógica, pero mucho más rentable y productiva. Y yo me pregunto: ¿no será que todas esas formaciones políticas, con CC a la cabeza, quieren la independencia de Canarias “a plazos” -aunque no lo dicen para  seguir medrando- y nosotros los nacionalistas ortodoxos la queremos “al contado”?

 

En cualquier caso, queridos compatriotas, y sea como sea, ¡bienvenidos al Club!

 

 

 rmorenocastilla@hotmail.com

 

Canarias, agosto de 2010

 

 

[1]Españolidad inducida 

                                                                       

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