EL VARISCAZO MONTY
El Sr. Cubillo Ferreira y el cañón tinerfeño "Tigre"
No es habitual que escojan a uno como pie de entrada
de un artículo de opinión, aunque sea para rebatir algunos argumentos por mí
esgrimidos[1]. Dada la limitación de espacio, pasaré sin más
preámbulos a abordar el tema.
En primer lugar, yo solamente
he dicho que el disparo fortuito que mancó a Nelson se le atribuía al cañón
"Tigre", pero nunca que fuera cierto y contrastado. Y cuando el
pueblo conjetura algo, sea o no verídico, termina por convertirse en leyenda. Y
ésta lo fue ya desde 1821, cuando el cañón, emplazado aún en el castillo de San
Pedro, se enseñaba a viajeros y curiosos. Posteriormente existen numerosas
reseñas en periódicos de la época, siempre anteriores a la pérdida de las
colonias, que hablan de esta hipótesis, hasta alcanzar la cesión definitiva, en
Pasemos ahora a
utilizar la lógica artillera ante una invasión o intento de desembarco. Es
evidente que en tales circunstancias la munición utilizada es la de metralla,
nunca la de bala, pues de haber sido así todavía estaríamos recogiendo los
pedazos de Nelson y hasta de su sobrino Nisbet, que
fue el que le aplicó un torniquete para que no se desangrara. Por tanto, el
parte del cirujano del buque insignia "Teseo" se limita a manifestar
que fue un trozo de bala de mosquete. Es decir, de los mismos que se
introducían en un saquete o lata cilíndrica para ser disparados. Porque el tipo
de munición al que alude, empleado por las cañoneras de Francis Drake contra la
Armada Invencible, se denominaba "palanqueta". Y consistía en dos
semiesferas unidas por una cadena, para destrozar la arboladura de los navíos o
los timones, pero nunca para ser disparados de forma simultánea unidos por
dicha cadena, porque era materialmente imposible sincronizar dos disparos de
dos cañones distintos.
Volviendo, pues, a la
andanada de metralla, similar al de las escopetas de caza, pero corregida y
aumentada, nadie puede obviar tampoco que esta hipótesis fuera factible y
verificada por cualquier cañón que estuviera orientado en la enfilación del
desembarco. La afirmación de que los franceses fueron los autores de la
descarga que le produjo tal herida, también entra en el terreno de la
hipótesis, dejando a un lado los claros sentimientos francófilos y sin obviar
tampoco el importante papel que jugaron estos marinos, ante la rabia de haber
sido despojados de su corbeta "La Amotinada", en época de
beligerancia con Inglaterra.
Otra conjetura,
respecto a la autoría del disparo, es que, en conexión con el memorial de José
Marrero, existen dos informes del castillo de San Miguel por el que se
atribuyen el hundimiento de la balandra "Fox" (zorra), gracias a un
atinado disparo de un cañón de su batería, y esto lo expresan así: "No
volviendo a ver más la enunciada balandra, por lo que creímos firmemente que la
habíamos echado a pique en tales términos, que pusimos un letrero al cañón?".
Es decir, que era habitual que señalaran qué cañón hacía blanco, lo que podría
extrapolarse al mismísimo "Tigre". Pero, como hemos dicho, hoy por
hoy es imposible hacer una afirmación de este calibre y únicamente apuntar
teorías sin corolario.
En cuanto al texto de
Francisco María de León sobre los fallos tácticos de la Gesta, están claramente
explicados por el propio general Gutiérrez en el apéndice de las Fuentes
Documentales del 25 de Julio de 1797, en su carta al ministro Juan Manuel
Álvarez (página 32).
También compartimos la
creencia de que fueron las escasas tropas existentes y todos los voluntarios
del pueblo tinerfeño los que lograron vencer en primera instancia a los
divididos ingleses, sin dejarlos reorganizarse de nuevo, ni permitir el
desembarco de fuerzas de apoyo. Respecto a que Nelson vino a conquistar
Tenerife, además de intentar robar el rico cargamento, resulta deducible
interpretando sus cartas personales dirigidas al almirante Jervis, que hubiera
mandado el resto de la flota de haber triunfado su pupilo.
Finalmente denomino
cañón tinerfeño al "Tigre", pese a su construcción sevillana, por la misma razón de que tampoco ninguno de
nuestros apellidos tiene connotaciones aborígenes, y sin embargo nadie pone en
duda nuestro tinerfeñismo y canariedad.
Tampoco las idealizaciones de Viana son ciertas, pero las aceptamos como parte
de nuestra historia.
Publicado en el periódico El Día, 6-07-2010
[1]El
cañón español 'Tigre' y su falsedad