Morir de envidia
Néstor
M. Garavito
Como santacrucero, no puedo por menos que
expresar mi indignación por la forma en que algunos habitantes de la ciudad que
me vio crecer se han comportado y se comportan con todo lo que tenga que ver
con el sur de Tenerife, y las infraestructuras que esta parte de
Recuerdo
cómo muchos se oponían a la construcción de un aeropuerto en Granadilla,
argumentando que aniquilaría el turismo en el norte y, que con el de Los
Rodeos ya era suficiente. También rememoro cómo el MPAIAC, a principios de los 70, anunciaba la construcción
de una base aeronaval de
Municipios como
Arico, Granadilla y San Miguel soportan la incomodidad de unas infraestructuras,
aeropuerto y vertedero principalmente, que contaminan tanto auditiva como
medioambientalmente más que puerto alguno, pero esto parece no incomodar a
nadie en la capital ni en universidad alguna.
¿Dónde
estaban los ecologistas cuando se dragaron los fondos marinos para hacer las
nuevas playas del sur? Eso sí, cuando surgió un macrofestival
decente como el de la playa de Las Vistas se lo cargaron denunciando el daño
ecológico. ¿Dónde estaban los biólogos de renombre cuando se reconstruyó y
amplió el puerto deportivo de Amarilla Golf? Tampoco se ha visto oposición
alguna al tren del sur, que destrozará buena parte del territorio y afectará al
ecosistema del cardonal-tabaibal. Quisiera verlos manifestándose para exigir la
consrucción de un hospital comarcal decente. ¿Han
calculado cuántas toneladas de combustible dejarían de quemarse anualmente, si
todas esas familias no tuvieran que desplazarse diariamente desde el sur y el
norte hasta Santa Cruz? En otros tiempos, los intelectuales de la izquierda nos
decían que el turismo y el sector servicios sería nuestra ruina. Hoy, lo
defienden públicamente y se oponen radicalmente a la diversificación económica.
Dicen que el puerto destruye y contamina, pero se olvidan de decimos el precio
que pagamos por la cantidad de residuos que el turismo genera y que tenemos que
verter en nuestra tierra. Quien haya visitado el vertedero de Arico sabrá a qué
me refiero. En fin, ya lo dijo Marx: tenemos unos principios, pero si no le
gustan, tenemos otros. ¿Se referiría Groucho a los ecologistas? Una cosa es
ecología y otra ecologismo.
Es legítimo que cada cual luche por lo suyo,
pero si no observamos un mínimo de solidaridad con el hermano que menos tiene o
con el que apechuga con lo peor del negocio, los canarios nunca avanzaremos y
moriremos de envidia.