MUROS +/- INFRANQUEBALES

 

Liberto
 
Está en preparación lo que será la segunda exposición dedicada a los MUROS DE GRAN CANARIA

 

Hasta no  hace mucho tiempo, los muros de piedra que están insertos en el paisaje natural de las islas habían pasado desapercibidos para  mí. Los miraba sin verlos realmente. No habían cautivado mi atención, ni mi emoción. Pero un buen día que venía conduciendo desde la capital hasta La Aldea (Artevirgo), a la hora que despunta el alba, no sé porqué motivos, cambié la ruta habitual y a la altura de los puentes de Silva, giré a la izquierda para verlos desde abajo -la verdad que siempre me acuerdo de la película "Vértigo (De entre los muertos)", de Alfred Hictkot- por la increíble altura que tienen estos puentes...

 
Cuando me encontraba justo bajo uno de ellos, paré el coche, bajé y mientras orinaba mi atención fue cautivada por uno de esos cientos de muros que pueblan nuestra geografía insular. Fue realmente un flechazo: mi mirada quedó como embrujada y me puse a contemplarlo en todo su dimensión, es decir, desde un punto de vista de la función práctica para el que fue construido, y desde una visión meramente estética.

 
A raíz de este hecho, por donde quiera que pasara, oteaba mi alrededor con la intención de descubrir algunos de los tantísimos muros que, como ya dije, pueblan nuestra geografía insular: muros de piedra de las antiguas casas aborígenes; muros para sostén de las carreteras, muros para los bancales de los eriales, muros para guardar el ganado, muros para protegerse del viento a la orilla de la playa... y no sólo eso, sino también, la diferente disposición de las piedras, su distinto tamaño y color, su textura... su simple mirada me maravillaba de tal manera, que quedaba estéticamente emocionado: era toda una experiencia y una aventura su búsqueda, su encuentro, la comparación con otros muros que ya había descubierto....

 
De ahí surgió a idea que me planteara fotografiarlos, no solo para poder disfrutar de ellos cada vez que quisiera, sino porque muchos de ellos están condenados a desaparecer por la especulación del paisaje natural que se práctica en nuestra tierra impunemente. Pero también tuve la idea de hacerlo como homenaje a esos hombres anónimos que los hicieron posible con su enorme esfuerzo y el riesgo de sus vidas, y que nadie hasta ahora ha reconocido. Esta exposición esta especialmente dedicada a todos ellos. 

 

ARTEVIRGO. CANARIAS.