Entre
la música y el deporte
Eduardo Vera
Todavía recuerdo las imágenes del
afamado cantante Bob Marley, uniendo en un concierto
a los líderes políticos en Jamaica y pidiendo la paz en las calles del país.
Unidos por la música.
En el acontecimiento del mundial de
fútbol, estos jóvenes disciplinados en su trabajo, organizados en el campo y
sin dudar sudando su camiseta, han sido un orgullo para muchos y envidia para
otros.
Me he quedado petrificado viendo las
imágenes que han estado alrededor de lo acontecido en Sudáfrica. Por fin un
país africano ha organizado un gran evento de esta importancia. Solo tengo
elogios para todos aquellos que han participado, aportando granitos de arena
para que el espectáculo brille con luz propia. La ceremonia de clausura ha sido
bellísima y el momento célebre, la aparición de Nelson Mandela ¡Apoteosis!
El Reino de España, lleno de
problemas sociales y económicos por la crisis de valores y financiera existente
en la nación, ha tenido un respiro o, dicho de manera publicitaria, "un
kit kat".
Se ha visto un equipo de gente
joven, excelente ambiente de convivencia con un formidable compañerismo, la
ilusión del divino tesoro del grupo de la selección de España ha inspirado y
desatado las pasiones contenidas de millones de personas. El grueso de un país
volcado en este éxito épico-deportivo.
Lo que no consiguen los banqueros,
los alcaldes, los constructores, los sindicatos, los políticos, los jefes de
Estado, los caudillos... Si lo han conseguido entre todos: catalanes,
madrileños, canarios... Hasta 10 comunidades autónomas unidas consiguiendo ser
campeones del mundo de fútbol, algo que se ha dejado notar especialmente. Los
ancianos, los hombres, las mujeres, los niños... exultantes y unidos por
un sentimiento de victoria, una alegría colosal. Es destacable el profundo
carácter humano que tienen los jugadores y ha calado en la población.
Unas veces la música otras veces el
deporte.
¡Qué lección han dado estos
deportistas a España! Es impresionante que estemos en una crisis tan grave y
que los políticos que tenemos lo hagan tan mal, llegando a conseguir que la
población duden de sí mismos, del proyecto y del país. Con la humildad de estos
jóvenes se ha conseguido algo grande, por fin. Cuando se trabaja con un
objetivo común, todo es posible.
PD: Escribo esto sin odios a España,
un país con el que tenemos tanto en común y con el que no deseo ni sonajeas ni
desplantes impresentables.