30 años de nacionalismo canario (1979-2009)

 

José Luis Concepción *

 

No debemos repetir errores. Por ello creemos conveniente hacer un somero repaso de lo ocurrido a lo largo de estos últimos 30 años; periodo durante el cual la metrópoli ha hecho bien su trabajo en defensa de una finca de la que se lleva unos 6.000 millones de euros anualmente. Y en ese trabajo "bien hecho" han participado supuestos nacionalistas canarios, otros que han jugado a serlo y, sobre todo, los infiltrados o los que se hacen pasar por patriotas, que realizan su labor por "encargo". Por sus obras los conocemos.

En 1979 surgió una gran ilusión con la coalición UPC. Ilusión que muy pronto se convirtió en desencanto generalizado y se hizo imposible el entendimiento, debido fundamentalmente a que la mayoría de sus líderes no eran realmente nacionalistas. La coalición UPC irrumpió con tanta fuerza que "contagió" a sus representantes, pero los infiltrados y colaboradores españolistas se encargaron de dinamitarla desde el interior. Este movimiento, integrado por el partido Pueblo Canario "Unido", Partido "Unificado" Comunista Canario, "Unidad" Socialista Autogestionaria Canaria, entre otras células, que formaron la "Unión" del Pueblo Canario (UPC), quedó prácticamente destruido en 1983. Ante este descalabro de la UPC, en el que participó principalmente un mercenario de la cultura canaria en colaboración con sus patrocinadores españoles, aparecieron o se reforzaron formaciones políticas como Izquierda Nacionalista Canaria y Asamblea Canaria, llegando a mezclarse y participar electoralmente con la Izquierda Unida española. Esto dio lugar finalmente a la fusión y constitución de Iniciativa Canaria (ICAN), creando de nuevo un enorme vacío nacionalista.

Pero ya venían fortaleciéndose las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC), por lo que vieron la oportunidad de jugar al nacionalismo incorporando a algunos militantes de la extinta UPC para vender mejor su producto. Las AIC dieron paso a Coalición Canaria en la que se integró ICAN y el llamado PNC, todo un conglomerado o "un sindicato de intereses", como lo calificó un ex-nacionalista español que formaba parte de sus filas y que no fue expulsado por estas manifestaciones; pues han llegado a coincidir ex-comunistas y ex-franquistas.

En CC se empezó entonces a fraguar primero el "nacionalismo" moderado, después el moderno y, finalmente, el mercantil, cuyo resultado es el de succión. Se aprovecharon del vacío nacionalista existente al tiempo que engañaban al pueblo canario a la sazón de un supuesto progreso con "ayudas" de la UE, en vez de luchar por una hacienda canaria para evitar que el Gobierno español se lleve casi todos los impuestos. Mientras, el Gobierno colonial aprovechó esta ocasión, con la ayuda de sus fieles medianeros y servidores de esta rentable finca, para fortalecer la españolidad de los canarios, al tiempo que se llevó a cabo una invasión de más de medio millón de foráneos con desastrosas consecuencias para la economía actual.

Actualmente existe el mal llamado nacionalismo oficial, que en la realidad es el seudonacionalismo, compuesto ignominiosamente por el PNC y CC, además de otros satélites que ya han estado dentro de su órbita. Los líderes de estos partidos están muy preocupados por su futuro económico; por eso proponen la unidad de los "nacionalistas", creyéndose ellos con el derecho a arrogarse esta exclusiva cuando no están demostrando en absoluto que aman y defienden nuestras Islas. Se atreven a llamarse nacionalistas y no luchan para tener una nación con fronteras que garanticen nuestra supervivencia. Al contrario, colaboran con la metrópoli y no permiten que los nacionalistas auténticos tengan representación parlamentaria.

El nacionalismo auténtico está formado por patriotas que se definen independentistas para diferenciarse de los falsos nacionalistas. Sucede que en estos momentos se están dando, en parte, las mismas condiciones expuestas al principio, con infiltrados y comunistoides españolistas que destruyen lo que funciona o reivindican un confuso nacionalismo. Por ello no debemos repetir lo que no dio resultado en el pasado. La proliferación de pequeños grupos es igualmente un arma del sistema colonial para desestabilizar y confundir, pues el enemigo sabe hacer bien su trabajo. Tenemos que actuar con inteligencia y sin interferencias mientras se vaya consolidando el proyecto de constitución del Estado canario soberano.

* Presidente del Movimiento Patriótico Canario