Naturaleza y burocracia en Wladimiro Rodríguez Brito
Agapito de Cruz Franco
Wladimiro Rodríguez Brito -“mitad
universitario, mitad campesino y comprometido con la sociedad toda su vida”,
como ha llegado a definirse él mismo- llegó a afirmar durante su etapa en ICAN,
que su partido preferido -aparte de éste- era Los Verdes. Algo no debió
funcionar en relación a la coherencia con sus planteamientos ambientales,
cuando poco después terminaría afiliándose a Coalición Canaria (CC) y pasar así
a formar parte del Gobierno Insular.
Ahora que anuncia su retirada. hay que decir de él que durante los
dieciséis años que ha permanecido en ese cargo, ha sido un Consejero sobre
Medio Ambiente “diferente”, por varias razones: tener una cercanía directa y
campechana con el agricultor y el ganadero de nuestros pueblos, apagar fuegos
-no precisamente los reales de nuestros montes, sino los que políticamente
prendían a su alrededor debido a determinados proyectos oficiales enemistados
con el medio natural-, enfrentarse muchas veces al movimiento ecologista sin
tener necesidad para ello puesto que lo que tenía que haber hecho era ver en él
un aliado en defensa de la naturaleza, perpetuarse en el poder contribuyendo a
profesionalizar la política, o, exhibir dos discursos paralelos y
contradictorios en cuanto a sus contenidos: el de su faceta como articulista periodístico
y el de gestor de la burocracia legal de la Administración.
Para comenzar a desgranar este binomio naturaleza-burocracia en un
personaje típico de la transición de la antigua izquierda (hoy enviada a la
derecha por el movimiento verde) a la realpolitik
-aunque más humano que otros que siguieron esta ruta-, habría que partir de
innumerables anécdotas producto de la militancia burocrática del aún Consejero Insular
del Área de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, como aquella, durante el
conflicto a raíz de la instalación de un radar en Anaga,
en la que llegó a equiparar al mismo nivel el fenómeno de las pateras y la
situación en que se hallaba el aeropuerto de Los Rodeos. Viene bien recordar en
2010 la lucha social que generó la oposición a la instalación de este radar en
2004, con manifestaciones por la carretera de Las Mercedes y acampada en la
plaza de España durante varias semanas, en lo que fue todo un ejemplo de civismo
y reivindicación pacífica directa.
Hay que puntualizar que en el Parque Rural de Anaga
la laurisilva peligraba, pero no por los vecinos que la conservaban muy bien,
sino por la Administración, que llevaba entonces ya talados
El proyecto de un Radar en Anaga fue un
atentado al Medio Ambiente por mucho que lo pinten de
clorofila sintética mate. La Cruz de Taborno es un Área
de Sensibilidad Ecológica, Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y
Suelo Rústico Protegido. No hacía falta el radar para la seguridad en Los
Rodeos. Los radares de aproximación se encuentran siempre a pie de pista. Para
el de ruta estaba el Pozo de las Nieves en Gran Canaria, terreno militar donde
ya existe uno. Aquí hay que hacer mención al proyecto “Egnos-Galileo”
y las privatizaciones añadidas de AENA imposibles en propiedades militares, la
sustitución de los EVA y la modernización de la OTAN. Este Proyecto estaba en
relación directa con los otros proyectos de El Hierro (Malpaso),
Lanzarote (Montaña Blanca) y el EVA 21 de Gran Canaria. El conocimiento en el
año 2010 de la decisión de centralizar en Los Rodeos todos los operativos del
Ejército y el Ministerio de Defensa -y que ya estaba planificado en 1982-,
seguro que tenía mucho que ver con la instalación de un Radar en Anaga.
Creo que la gestión de este conflicto, reflejó en el responsable de
Medio Ambiente insular un perfil típico de esas personas que, mientras en su
juventud lucharon por el medio ambiente (nuestro personaje llegó a plantarse en
más de una finca platanera de Arona con los
agricultores en contra de las urbanizaciones que se terminarían imponiendo), en
su madurez, al ostentar responsabilidades importantes en la gestión del mismo,
terminaron por hacer realidad el dicho popular de que “una cosa es predicar y
otra dar trigo” y que ha venido demostrando el divorcio entre su quehacer
periodístico por un lado y la praxis de su Consejería, por otro. De hecho, Wladimiro Rodríguez Brito habla con la sencillez ilustrada
de un hombre de campo, e incluso a veces, con la ternura del “buen salvaje” de
Rousseau, pero actúa en política como un burócrata institucional e incluso, a
veces también, como el más gris de los “urbanitas”.
Un ejemplo más de ello fue la decisión de ubicar el camping
internacional de La Tejita en pleno espacio natural. El Plan Director sobre la
Reserva Natural Especial de Montaña Roja-La Tejita (que es la figura de
protección que posee este espacio natural de El Médano),
preveía para él en el tramo final de la década de los noventa del siglo XX toda
una serie de infraestructuras: camping internacional con todos los añadidos al
mismo como tienda, depuradora, centro de recepción, bar-restaurante etc. (que
se construiría por etapas a golpe de talonario "time sharing"
europeo), aparcamientos para 150 vehículos, dos pistas para coches, dos centros
de
Recuerdo que la Consejería criticó al movimiento ecologista en relación
a la oposición habida a este camping y a varias de estas iniciativas, porque según
la institución insular, aquél, se oponía a que acampara "nuestro
pueblo", cuando "nuestro pueblo", consciente de la fragilidad
del espacio ya había decidido acampar tres kilómetros más adelante, en El
Confital. De hecho, una vez conseguido que no se acampara en el lugar, (en
parte por la labor de la citada Consejería) no se logró entender que el Cabildo
diera el visto bueno para que se hiciera posteriormente un camping dentro de
los límites del espacio natural protegido -una zona además batida por todos los
vientos- y expresase que era una estrategia para conservarlo (¡!). Eso que se
lo digan a las pardelas deslumbradas por los focos en las noches de luna nueva,
o a las aves migratorias que acampan en el mismo y que no saben dónde
poner los huevos.
Lo que el movimiento ecologista, y en concreto el TEA, pedía, era que se
erradicara por completo el automóvil del espacio natural, no estableciendo en
él aparcamientos ni pistas para coches; crear el camping con sus
infraestructuras en la playa de El Horno, en El Confital, apenas dos kilómetros
más allá en dirección a Los Abrigos y fuera del espacio (justo donde hoy
“nuestro pueblo” sigue acampando, pues es un sitio idóneo y resguardado);
eliminar todo proyecto urbanístico nuevo, ni dentro ni en los márgenes éste y
oeste de la reserva -al norte el límite del espacio natural lo establece la
carretera El Médano-Los Abrigos- donde luego
“florecerían”, concretamente en su lado occidental, y, abandonar toda idea de
establecer centros de
Son sólo dos fotografías del tratamiento institucional recibido por
algunos espacios naturales protegidos en los últimos años, pero hay muchas más:
el área de Palm Beach en Arona, denunciada en su
momento por horadar el Monumento Natural de Montaña de Guaza,
y al que la entidad insular llegó tarde, por ejemplo, o, el Malpaís
de Guímar: sus límites cada vez más limitados, sus
proyectos urbanísticos y de aparcamientos, sus muros, sus cazadores o los
destrozos de su cono y laderas en los días de la Romería, por quienes se salen
del camino trillado de los siglos y cuya crítica la dejo, por abundante, al
colectivo ecologista Tabona. Grupo que el Consejero
conoce muy bien, aunque, con la ayuda de la Virgen del Socorro, convendrá
conmigo en que los miembros de este colectivo no tienen nada de oficinistas,
entre otras razones porque como sabe muy bien, TABONA, no tiene oficina alguna
y por techo únicamente la noche del Malpaís.
Y junto a todo ello, el silencio -y no sólo el silencio sino el apoyo
entusiasta de las instituciones gestoras del medio ambiente- ante proyectos
descaradamente predadores del Medio como el Puerto de Granadilla, el también
Puerto de Fonsalía en Guía de Isora
en pleno Parque Natural de Las Ballenas, o las grandes superficies que asolan
Tenerife y Canarias… Tengo en la retina la permisividad del Cabildo ante el SOS
lanzado hace años por la asociación “Pueblo” de Los Realejos, cuando los
escombros y el piche de la Avenida de Canarias terminaron sepultados en la
Rambla de Castro, otro espacio natural protegido. O la nueva línea de alta
tensión desde Icod hasta Guía de Isora,
el proyecto de urbanización de Las Teresitas, el olvido agrícola-institucional
de El Rincón, las pistas aeroportuarias, autopistas, anillos y zarcillos
insulares, incineradoras, hornos MER …
Por cierto
¿a qué tanta inauguración del Parque Tecnológico del PIRS hecho con Fondos de
Cohesión Europeos si éste no funciona?; si de los 97.000 T/año de residuos plásticos
que año arriba año abajo anda produciendo Tenerife y de las que se pensaba
separar el 100%, en lugar de primar el reciclado que para eso se diseñó el
Parque Tecnológico, es la venenosa incineración de las basuras la que está
ganando la batalla?
El endémico caciquismo insular, por su condición de propietario de la
tierra, no es el garante de la conservación del medio. El Profesor Wladimiro Rodríguez Brito, me dijo una vez cuando
caminábamos junto al local del STEC (Sindicato de Trabadores de la Enseñanza de
Canarias) en La Laguna en 1991, que había que unir esfuerzos con los
propietarios de la tierra porque estos, al ser los dueños de los espacios a
conservar, eran indispensables en esa tarea. Después de veinte años de esta
afirmación, de dieciséis como responsable del área ambiental o agrícola del
Cabildo de Tenerife por parte de este geógrafo e historiador palmero, y después
de salir de su pluma muchos artículos sobre medio ambiente y con datos
gravísimos sobre la pérdida acelerada de suelos agrícolas (57% de terreno
agrícola abandonado), he de concluir que ha sido uno de los peores chistes que
he oído jamás… Eso sí, su concepción, expresada en algunos de sus últimos artículos
como “Wladimirlos” o
“¿Cabras fuera de la ley?” entre otros, de que el ser humano forma parte
de estos espacios, de que los animales y los pastos no deben ser erradicados de
los mismos, precisamente como elementos clave que son en su conservación y de
que todo ello hay que tenerlo en cuenta en las políticas ambientales, o del
exceso de leyes medioambientales que afectan a veces negativamente a la
agricultura, es algo con lo que estoy de acuerdo aunque con matices (sobre todo
si volvemos a la idea wladimirla de unirse a
los grandes propietarios de la tierra para conservar ésta) porque puede suceder
-como sucede en El Bueno (Arico), que aparezcan más de 2000 cabezas de ganado
de un solo propietario arrasando un ecosistema sobreexplotado-. Seguramente, el
casi ya exconsejero, estará de acuerdo conmigo en que en la legislación sobre
medio ambiente, éste ha sido abstraído del ecosistema y aislado del resto de
sus componentes, los cuales, como se sabe y con el fin de mantener el
equilibrio ecológico, deben ser interdependientes. Tampoco que ahora uno de
estos componentes haga lo que le dé la gana, aunque éste sea agricultor. In
medio consistit virtus.
Pero -aparte de asombrarme de que un representante del poder ejecutivo y
legislativo se queje de sus propias leyes y por tanto de él mismo- me ha
extrañado su empeño por no contar en 2004 con la opinión de los agricultores a
la hora de instalar radares como el criticado de los montes de Anaga; en la expulsión de cabras y cabreros que contemplaba
el Plan Director de Montaña-Roja-La Tejita a finales de siglo; por -después de
su etapa como responsable de Medio Ambiente insular- seguir sin solucionar el
problema del reciclado de los residuos y no rechazar de plano su incineración
ante la gravedad que ello supondrá para la agricultura, los seres humanos y el
medio en general; el que fuera declarado persona non grata por los
agricultores de Vilaflor ante la postura del Cabildo
en relación con las Torres de Alta Tensión… Hasta qué punto naturaleza y
burocracia han coincidido o se han enfrentado durante el largo periplo
institucional de Wladimiro Rodríguez Brito se lo dejo
a las hemerotecas. Pero en definitiva hay algo claro: no se puede repicar y
estar en misa, nadar y guardar la ropa. Ser y no ser. That´s
the question..