¡No al catálogo, no al puerto!
Cándido
Quintana
Lanzaba hace unos días el portavoz de
Coalición Canaria en el Parlamento, don José Miguel Barragán, un órdago,
invitando al diálogo a los contrarios al Catálogo de Especies Protegidas de
Canarias, que se va a discutir próximamente, no se si con el ánimo de
consensuarlo. El tema es mucho más sencillo de lo que él ahora propone, lo
único que procede es que esa ignominiosa proposición de ley sea retirada y que
sea la Comunidad Científica de Canarias, no don Antonio Machado por ser parte
interesada, quien abandere, avale y refrende una iniciativa de tanta
importancia.
Posee el señor Barragán, así como todos los que están forzando la máquina para
que este nuevo catálogo se haga realidad, argumentos más que sobrados, a día de
hoy, para que este avasallador intento de liquidar vida animal a la carta, sea
retirado. La oposición al catálogo crece día a día, en la medida que las
personas se van enterando de la verdad, tal y como está sucediendo con el PGO de Santa Cruz, y ya ha traspasado fronteras. No sólo
los principales periódicos españoles ya se han hecho eco de esta tropelía, sino
que algunos extranjeros también lo están denunciando, como el alemán Wochenblatt o el inglés The Telegraph, que ha calificado de ultraje el nuevo catálogo.
No puede una obra innecesaria, como el puerto de Granadilla, despertar tanta
soberbia entre nuestros gobernantes, sencillamente porque la soberbia no se
puede anteponer al interés general. Y este, en Tenerife, no pasa por asumir,
con más que evidentes riesgos para nuestro turismo de calidad, obras
devastadoras que técnicamente no se sostienen, ni crean economía ni puestos de
trabajo, como ese puerto, que golpearía brutalmente y de forma irreversible, al
mayor y mejor conservado Ecosistema que poseemos en nuestra Isla, uno de los
más importantes de Canarias.
El Lugar de Interés Comunitario "Sebadales del
Sur de Tenerife", hoy declarado, por exigencias de la Comisión Europea,
Zona de Especial Conservación, necesita esto, una especial conservación para
poder perdurar. Necesita que no se le avasalle, que no se le contamine y que
sus aguas marinas sean de óptima calidad, de otra manera no podría vivir. Y
pasa, aunque el Gobierno de Canarias no lo quiera admitir, que TODOS los
puertos industriales contaminan y producen una significativa pérdida de calidad
sobre las aguas colindantes, y aunque ellos hayan dejado a conciencia fuera del
LIC la zona de Sebadales
que ocuparía el puerto, los mortales efectos de éste se trasladarían de lleno a
la integridad de esa ZEC, acabando con ella, dado que
se encuentra en el derrotero del tiempo dominante.
Ante esto, la cosa está clarísima. Si Tenerife tuviera necesidad perentoria de
un puerto, ni siquiera habría que sopesar los daños que éste acarrearía, porque
vivimos en una Isla y nos es imprescindible un puerto. Con seguridad hasta los
ciudadanos reclamaríamos su necesidad, pero este no es el caso. Ya poseemos un
magnífico Puerto que nunca se ha utilizado por encima del 50% de su capacidad y
ahora está en fase de ampliación, con lo que casi triplicaremos sus
posibilidades. Tenemos Puerto para décadas.
Por otro lado, no debemos olvidar que entre la magnífica instalación portuaria
de Santa Cruz y la alocada pretendida en Granadilla, no hay ni
Algunos deben aparcar de una vez esa soberbia y prepotencia de las que están
haciendo gala en este caminar hacia la locura, desechar el puerto de Granadilla
y todo lo que le rodea, y centrarse en iniciativas de futuro, que nos ayuden a
salir de la crisis y a generar empleos.
Seamos más congruentes, ahora toca proteger el Medio Ambiente, conservar
nuestra biodiversidad, apostar decididamente por la protección de la vida animal
y vegetal y mimar nuestros entornos vírgenes y naturales. Esta es la joya que
poseemos, estos son nuestros escasos recursos y no los podemos dilapidar. Todos
a una a luchar y lo conseguiremos, la soberbia al cajón y quien pretenda
realizar estropicios, en su casa, de puertas adentro, si es que su familia se
lo permite.
* Presidente de la Plataforma
de Defensa del Puerto de Santa Cruz