No hablen en nuestro nombre, ¡CRETINOS!
J.
Díaz *
Uno, que ha visto mucha miseria sindical a
lo largo de toda su vida, no puede evitar dar un respingo e indignarse (¡a
estas alturas/bajuras de la vida!), ante la constatación del nivel de rastrerismo al que pueden llegar determinados personajes,
aupados a las cúpulas de sus pesadas maquinarias sindicaleras,
con tal de seguir “chupando de la teta” del Estado
(Central o “autonómico”…, tanto da).
El espectáculo que han dado en los últimos días los Secretarios
Generales de CCOO y UGT ante la Huelga de las y los trabajadores del Metro de
Madrid, constituye la muestra palpable de que esas estructuras sindicales
para-estatales, son totalmente incapaces de estar a la altura de las necesarias
respuestas que tendrán que dar las clases trabajadoras, frente a las duras
circunstancias que se nos presentan.
CCOO y UGT son organizaciones inválidas, no sólo para la clase trabajadora
de esta colonia canaria, sino incluso también para la clase trabajadora de
Madrid. Quien no lo tuviera todavía claro, lo habrá podido comprobar
fehacientemente a lo largo de los últimos días, con el espectáculo de unos
“Secretarios Generales” totalmente desconcertados y sobrepasados ante unos
movimientos obreros que “se les escapan de control”, ya no sólo en Euskal Herría (cuyo contundente huelgón
general del 29 de junio -liderado por los Sindicatos de clase vascos-, ha
dejado altamente preocupado al Sistema, que sabe que “ese ejemplo puede
cundir…”), sino en la propia “Capital del Imperio”, donde la Clase trabajadora
empieza a sacudirse la modorra y la alienación producto de tantos años de
control burocrático de esos adocenados “pastores de rebaños sindicales”.
La Huelga del Metro de Madrid (igual que la de Euskal Herría)
nos retrotrae a aquellos tiempos en que las y los trabajadores se declaraban en
Huelga con la sana intención de “ganar esa batalla” y no de conformarse con
unas migajas; ni mucho menos la declaraban para
limitarse a “manifestar su descontento y protesta”. Por eso, a esa Huelga
la denominan “salvaje” (y en eso, ha habido unanimidad en todos los medios
de desinformación y alienación de masas: de “izquierda”, de centro, o de
derecha). Una Huelga que es “salvaje”… porque no está “domesticada” por los
“ÁngelesCristos” del sindicalerismo
al uso. Pues vale, ¡vivan las “huelgas salvajes”!.
Además, si una Huelga es considerada “salvaje” porque se salta una normativa pre-constitucional sobre “servicios mínimos”, que a todas
luces, busca minimizar los efectos prácticos de la protesta, y que son
totalmente abusivos como lógica consecuencia de que los impone
unilateralmente la Administración (en este caso, la
Administración-Patronal), pues ¡vivan dos veces las Huelgas “salvajes”!.
Las y los trabajadores del Metro, por ende, están actuando con gran
inteligencia y sentido práctico: saben que los “días de ausencia injustificada
al trabajo” que pudieran ser sancionados con el despido disciplinario son tres;
por consiguiente, decidieron pasarse por el “arco del triunfo” los abusivos
servicios “mínimos” durante dos días solamente, acordando cumplirlos
(y yo me imagino “de qué maneras”) a partir del tercer día. Yo creo
que, si siguen manteniendo esta firmeza, esta Huelga la van a ganar.
Mal que les pese a Cándido Méndez, Fernández Toxo, y
correspondientes huestes burocráticas.
Y para evitar que “los árboles no nos dejen ver el bosque”, no debemos perder
la perspectiva de que la Huelga de las y los trabajadores del Metro de Madrid
fue convocada porque una Señora filo-fascista que gobierna en la Comunidad,
decidió hacer una lectura extensiva del antiobrero “Decreto” que, entre
otras medidas, reducía los salarios de las y los empleados al servicio directo
de las Administraciones Públicas; de tal forma que decidió ejecutar tal
medida a todas las Empresas de su Comunidad que tuvieran una participación
mayoritaria del capital público (como es el caso del Metro). Para que nos
entendamos: es como si el Gobierno de Canarias, los Cabildos o los
Ayuntamientos correspondientes, decidieran unilateralmente, tirar a
la papelera los correspondientes Convenios Colectivos, y aplicarles
la “rebaja salarial” a las Empresas de transporte, Limpieza, etc…
Si Vd. que me lee, fuera uno de los afectados, ¿no le darían ciertas
ganitas de ponerse por lo menos un poquitín “salvaje”?. Pues eso…
Por tanto, a las y los individuos que andan por la calle, en las recovas, en el
transporte… diciendo burradas contra las y los trabajadores que hacen
uso de su legítimo derecho de Huelga, culpabilizándolos (¡a los
huelguistas, y no a quienes provocaron el conflicto con sus medidas antiobreras!) de los daños y molestias causadas, hay que
decirles cuatro cosas claritas; entre ellas, que se dejen de decir
toletadas, que ya está bien de actitudes insolidarias que mañana se les pueden volver en contra, que
dirijan sus quejas y denuestos contra los auténticos culpables (que no
son, en absoluto, los trabajadores)… que dejen de ser imbéciles alienados y
adocenados, vamos, y que sepan administrar críticamente las
“informaciones” sesgadas que les administran, a “paletadas” los “mass media” (o mejor: los “más mierdas”). Para eso
tienen una cosa que se llama “cerebro”, ¿no…?.
Es decir: hay que hacer todo lo contrario de lo que han venido haciendo los
Secretarios Generales de CCOO y UGT a lo largo de la última semana, en
diversas ruedas de prensa y pronunciamientos, en los que, se han
arrogado la representación de las y los huelguistas del Metro, no para
defenderlos de la campaña de calumnias de que están siendo objeto, sino para
todo lo contrario: ¡pedir “excusas” al “pueblo madrileño” por las
molestias que están causando las y los trabajadores en lucha!. ¿Es que
a alguien se le ocurre una manera más sutil y retorcida de dejar a los
trabajadores “a los pies de los caballos”…?.
Las “excusas” a la población, señores de CCOO y UGT, que las transmitan los
verdaderos culpables de la situación: Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón, Mariano Rajoy, Zapatero… en fin, la “conurbación”
PPSOE (y conste que no nos olvidamos de la Coalición de los Canallas).
A ver si, poco a poco, y dejándonos de actitudes paternalistas (ha llegado la
hora de decir las verdades tal como son) logramos que la gente se vaya
espabilando…