El gas natural no es ´natural´ y contamina

 

Cándido Quintana

 

Insisten los de la Red (que, por cierto, ya no es de debate) Avante Canarias en su defensa del proyecto de puerto de Granadilla. Y para ello, no dudan en hacer un potaje peculiar con las verdades, las medias verdades y, directamente, las falacias. Un laberinto en cuyos vericuetos deslizan de nuevo lo único que interesa a este grupo: intentar demostrar las ventajas del dichoso puerto. En el artículo al que nos referimos, los bienaventurados de Avante Canarias se revisten con las galas medioambientales y hacen un ardoroso canto a la sostenibilidad, diciendo la verdad irrebatible de que en Canarias contaminamos alegremente, tanto como cualquier confiada e irresponsable zona del mundo desarrollado. Y dicen, claro, que eso no puede ser.


Entonces, dedican casi medio artículo a seguir diciendo verdades como puños, recomendando a la gente que adopte prácticas de sostenibilidad, para contener el derroche energético y limitar la emisión de carbono a la atmósfera. Encomiable empeño, al que nos sumamos con todas nuestras fuerzas.


Y todavía dicen otra verdad: que una solución para este problema es la implantación de parques eólicos. Pero aquí ya empiezan con las verdades a medias. Porque, curiosamente, obvian todo el catálogo de energías renovables que, además de la eólica, serán la única solución para el problema medioambiental en Canarias. Y que, encima, ofrecerán una descomunal fuente de empleo y de ahorro económico, con el aporte estratégico invalorable que significaría la autosuficiencia energética del archipiélago.

Y esto nos lleva al meollo del artículo, donde los de Avante Canarias, como buenos discípulos de Houdini, se sacan de la chistera una extraña analogía de bondades medioambientales, entre la energía eólica y el gas mal llamado "natural". Se cuidan muy mucho los avantistas de decir que el gas natural es un combustible tan fósil como el petróleo, casi tan caro como el petróleo, de suministro sensiblemente más problemático que el petróleo y, por encima de todo, más contaminante que el petróleo. Más contaminante que el petróleo, porque la emisión de carbono con el gas es algo inferior, pero se compensa con creces con la liberación de metano, tan tóxico como el otro y que se va a la atmósfera, tanto en la propia combustión como en el transporte y manipulación de tan ponzoñosa sustancia, que, insistimos, de natural no tiene nada.


Y llegamos por fin, a la falacia tan palmaria como disparatada que significa decir que oponerse al puerto de Granadilla es alimentar el calentamiento global. El puerto de Granadilla no aporta ningún beneficio medioambiental, todo lo contrario, y el gas, como hemos visto, tampoco. Nosotros lo sentimos mucho, pero los de Avante Canarias tendrán que buscarse otro negocio, porque éste no se sostiene.