Cristóbal
González Concepción *
Este fin de semana me he
dedicado leer periódicos y seguir los otros medios de información, después de buscar
y rebuscar me encuentro un caso esotérico tremendo, hemos desaparecidos unos
tres mil canarios, resulta que no nos reunimos en Aguere
para pedir la descolonización e independencia de Canarias, según estos medios
no existimos, habría que llamar a Cuarto Milenio, había también una serie televisiva
titulada los 4.400. Pues los 3.000 canarios no fueron una ficción, pese al
deseo los Tío Tom de la prensa colonial, así llamo a
los colaboracionistas del régimen
colonial que, como hacia el gobierno nazi, que curiosamente también fue elegido
“democráticamente”, los introducían en todos los estamentos que influían en
la opinión de la gente de a pie para
convencerlos que lo que estaban viendo no formaba parte de la realidad.
Al margen de las
pequeñas bromas y consideraciones anteriores, ya esperábamos esta reacción, es
más, el nivel de tales reacciones es proporcional al daño infligido.
Contabilizándolas. el daño es el mayor de los últimos años, lo nos reafirma
para seguir difundiendo la verdades sobre nuestra nación.
Con curiosidad observo
que nos quieren acusar de todos sus defectos. Por ejemplo, nos acusan de
xenófobos, ellos que nos niegan nuestra identidad como pueblo, si no recuerdo
mal eso es una forma de xenofobia. A su vez se nos acusa fomentar el pleito
insular. Es curioso que esta acusación venga de quien lo invento y lo reinventa
cada día. También se nos acusa de patrioteros, es decir de defender la creación
de fronteras y muros en un mundo global. Los
muros que coartan nuestra libertad
están fabricados con los cadáveres que nos ha dejado su sinrazón,
cerrándonos al mundo para ocultar la vergüenza de mantener a este pueblo
oprimido. Por último se nos acusa de ser
algo del pasado, ¿cómo podemos pedir la independencia en pleno siglo XXl?
Al pasado pertenece un régimen que evita que
un pueblo pueda pensar por sí mismo y elegir libremente su forma de vivir.
Estamos en un momento
histórico que no queremos ni debemos desperdiciar, debemos alzar la voz no para gritar, sino para afirmar que
estamos en un proceso que no tiene marcha atrás, con un único objetivo. Esto ya
no es un sueño, es un realidad que desborda nuestros
deseos. Cuando esto ocurra y el pueblo canario sea libre espero que alguien se
acuerde de los 3.000 canarias y canarios que estuvimos ese día de octubre en la
ciudad de Aguere, porque así los 3.000 no dejaremos
nunca existir.
* Cristóbal Glez.
Concepción, uno de los 3.000.