No puede morir
Francisco
Muro de Iscar
Marruecos
es el origen y la razón del problema y España, Europa, Estados Unidos y la ONU
debían tomar medidas económicas y de presión para que su Rey entienda que los
derechos de las personas están siempre por encima de los derechos de los
dictadores…. Aminatu no puede ni debe morir. No debe
morir porque será un fracaso de todos nosotros. De los países, de las
instituciones, de los políticos y de los ciudadanos. Del mundo del derecho y de
la diplomacia.
Aminatu Haidar no se
rinde. Quienes pensaron que aguantaría poco tiempo o que aceptaría cualquier
oferta, no sabían quién era ella. Haidar conoce bien
las cárceles de Marruecos. La "Cárcel negra" de El Aaiún, donde pasó siete meses y en la que los prisioneros
saharauis sufren no sólo la pérdida de la libertad por defender su derechos
sino terribles condiciones de encarcelamiento. También conoce la prisión de Qalaat Megouna, una de las
cárceles secretas de Hassan II. Allí pasó meses en un
pasillo, con los ojos vendados y vigilada por un guardián. Las de Marruecos no
son como las prisiones españolas, ni los funcionarios son como los nuestros. En
este país, aliado de España, de Europa y de Estados Unidos, el país de los
negocios con Occidente, tal vez uno de los países africanos donde hay más
libertad aparente, la vida, la hacienda y la libertad son una concesión
graciosa del monarca. Y como la da, la quita.
Aminatou ha sido torturada y perseguida y ha hecho ya
otra huelga de hambre durante cincuenta días. Está dispuesta a dejar su vida
por una causa justa. Sabe que España abandonó el Sahara en manos de Marruecos y
nunca ningún Gobierno democrático español ha querido saber nada de su suerte.
Hay que llevarse bien con el vecino del sur, aunque el vecino del sur sólo sea
amigo para sus intereses. Sabe que Europa y Estados Unidos prefieren el negocio
a la libertad y la justicia y que la ONU nunca ha querido poner fin a su
problema sino sólo dilatarlo y dar tiempo a Maruecos para que acabe con la
anexión por la vía de los hechos.
No toda la culpa es del Gobierno español, aunque incumplió la ley al dejarla
entrar en nuestro territorio e incumple ahora la Ley de Extranjería. Marruecos
es el origen y la razón del problema y España, Europa, Estados Unidos y la ONU
debían tomar medidas económicas y de presión para que su Rey entienda que los
derechos de las personas están siempre por encima de los derechos de los dictadores.
Entre otras suspender todas las reuniones oficiales con Maruecos. Dudo que lo
hagan. Los intereses siguen primando en un mundo donde los derechos a veces son
solo papel mojado.
Aminatu no puede ni debe morir. No debe morir porque
será un fracaso de todos nosotros. De los países, de las instituciones, de los
políticos y de los ciudadanos. Del mundo del derecho y de la diplomacia. No me
gustan los símbolos muertos ni la utilización de su memoria por unos o por
otros para intereses no siempre legítimos. No debe morir porque la esperan sus
hijos Hayat y Mohamed. Aminatu tiene que seguir
denunciando la violación de los derechos de los saharauis, el desprecio del
mundo libre hacia ellos. El Gobierno español no es el único responsable, pero
se ha metido y nos ha metido, por su incompetencia, en un callejón de difícil
salida. Tenemos que encontrar una solución justa para que Aminatu
no muera.