Nuestro otoño
Roger
(*)
Canarias tiene que ir
trazando su camino hacia la independencia. Y hay que hablar de ella sin miedo;
porque todavía algunos sienten en su interior que pensar por nosotros mismos es
peligroso y que siempre tenemos que estar tutelados por alguien.
Y ahora que comienza
el verano, ¿qué? ¿Nos vamos de vacaciones, como se viene Zapatero a Lanzarote,
él despreocupado y nosotros rezando para que no pase lo que tiene que pasar en
otoño? ¿Qué perspectivas se ofrecen a los empresarios canarios cuando comienza
el maldito verano de 2010? ¿Qué hará el Gobierno para salvarse y para
salvarnos? ¿Qué nuevas ocurrencias se le van a ocurrir a este presidente
errático que nos ha sumido en el caos, engañando además a los torpes
representantes del nacionalismo canario en Madrid?
Canarias tiene que ir trazando su camino hacia la independencia. Y
hay que hablar de ella sin miedo; porque todavía algunos sienten en su interior
que pensar por nosotros mismos es peligroso y que siempre tenemos que estar
tutelados por alguien. Canarias debe ser la intérprete de su propia canción.
Una canción triste de siglos pasados que tiene que ser alegre cara al futuro.
Los canarios somos ya mayorcitos y hemos sido baqueteados por la historia y por
sus protagonistas. Ya nos toca, señores. Entonemos el mejor canto de libertad
muy alto y muy fuerte. Queremos ser dueños de nuestros propios destinos. Y si
nos tenemos que preocupar por el otoño, que sea por nuestro otoño, no el otoño
de otros y de ese presidente que nos ha engañado y que no es el nuestro. Al
menos no es el que queremos.
Libertad para
Canarias. Somos una nación indiscutible, no por capricho de quienes la
reivindicamos, sino por un mandato de Naciones Unidas. ¿Qué pasa, que nos vamos
a convertir en la última colonia? Ya está bien. Recuperemos nuestra historia,
pero, sobre todo, recuperemos nuestra dignidad. Que el otoño sea nuestro otoño.
Que la canción de futuro sea nuestra canción, no la que componen otros para
nosotros. Ya estamos hartos de godos en las administraciones, que entorpecen
nuestro proceso. La nuestra es una reivindicación pacífica, pero firme. No
queremos ser españoles, sino canarios. Con buenas relaciones con todo el mundo,
incluso por supuesto con España, con los lazos afectivos que sean, pero que
estas islas sean nuestras, que nuestra riqueza sea nuestra, que nuestra
identidad no sea pisoteada. Que las instituciones sean nuestras y que funcionen
para nosotros. Que nuestra tierra controle la inmigración intolerable, que
armonicemos nosotros nuestra vida y no los que viven a
¿Qué pasará en otoño,
en el otoño de ellos? ¿Seguirá una crisis que no tendríamos que sobrellevar si
fuéramos independientes? ¿Tenemos nosotros que ayudar a soportar algo que no
nos corresponde? ¿Nos seguirán esquilmando? ¿Haremos verdad la frase de don
Domingo Pérez Minik sobre los dos errores históricos
de las Islas: no haber dejado entrar a Nelson y haber dejado salir a Franco?
Piénsenlo.
(*) Publicado en el periódico El Día, 30-06-2010