La
maquinaria del odio a los Canarios está a toda máquina
ejercida por los ibéricos y los ibericados
Eduardo
Vera
Después de soportar día tras día las editoriales
españolistas e ibéricas en Canarias, infiltradas para ejercer la endofobia, un odio sistemático a toda seña de "canariedad" que tan poco les gusta a los ibéricos. Ví el día 11 en un periódico digital infiltrado, el anuncio
que el presidente del Estado español visitará Tenerife para dar respaldo al
converso Guanarteme. Según me pareció leer, sería
para este sábado.
Los ataques subliminales a Canarias y nuestras señas de identidad son
permanentes, como el ninguneo a la manifestación del 1º de mayo
reclamando la independencia. Igualmente la prensa Ibérica, cada vez que quiere
referirse a
La metodología de esta prensa Ibérica, no tengo la
menor duda que está tejida por un merchandising de intereses que son los que
sabemos y vienen pues de dónde suelen venir. La maquinaria del odio a los
Canarios está a toda máquina ejercida por los ibéricos y los ibericados, basado en formas sublimes o descaradas de
práctica endofóbica.
Se nota que las islas es un territorio que no tiene uso habitual desde sus
hogares a internet, somos muy pocos los que entramos
en los comentarios para contrarrestar sus parrafadas. Al hacer comentarios
argumentados y con algún calificativo por medio; no es raro que te devuelvan:
plagios, suplantaciones de identidad, injurias, calumnias, difamaciones y a
unos niveles importantes. Todo va dirigido hacia pretender desacreditar nuestro
sentimiento de Canariedad.
Este tipo de prensa vierte a diario metros cúbicos, muchas pipas pero no de
agua sino de gasolina, regando la sociología canaria de producto altamente
inflamable. Todos los pueblos pueden tener sus rivalidades, eso es evidente,
pero cuando Canarias tiene alguna "chispa", en vez de dejarse correr
se producen enormes deflagraciones calenturientas, provocadas por ese recelo de
carburante que sigilosamente penetra en las fisuritas de los isleños,
quedándose como bolsas de queroseno. Históricamente ha sido así, y con las
nuevas tecnologías estamos siendo intoxicados y vilipendiados.
En mi caso, trato de estar atento y gasto parte de mi tiempo en exponer mis
razonamientos, algunas veces más acertados que otros.
12 de mayo del año 2009