Otra pandemia
Fidel
Campo Sánchez
El puesto de trabajo es uno de los
factores fundamentales que condicionan las expectativas vitales de cualquier
ciudadano de una sociedad desarrollada. El grado de satisfacción que produce,
la afinidad a la función asumida, la dureza en su desempeño, el estatus social
que otorga y, sobre todo, la remuneración que concede son elementos
sustanciales para cualquier proyecto de vida. Pero si el trabajo es un
condicionante del estado de ánimo, la ausencia de empleo o el riesgo de
perderlo suponen un ataque a la estabilidad emocional y una agresión a los
complejos equilibrios que asientan la existencia con consecuencias directas
sobre la salud. Como toda afección, corresponde a las administraciones,
políticas y sanitarias, atender estos casos y anticiparse a su evolución, y más
si las patologías se multiplican. Y la crisis económica, por su carácter
brusco, generalizado y sostenido en el tiempo, se ha convertido en una mala
suerte de “pandemia laboral”
La OMS señala que la depresión es la cuarta
causa de baja en el trabajo en las economías occidentales y que, si sigue su
actual progresión, se convertirá en la segunda en 2020. La recesión no ha hecho
más que incrementar estos datos y agudizar las dolencias de los empleados más
vulnerables. Una afección sobre el equilibrio emocional que no atañe únicamente
a los trabajadores sacudidos de forma directa por la crisis, sino que incide en
los aún empleados ante el temor a que empeoren sus expectativas. Las
estadísticas que relacionan situaciones laborales límite con enfermedades, no
sólo mentales, son contundentes: aumentos de riesgo de infarto y de dolencias
cardiovasculares, hipertensión y lesiones músculo-esqueléticas documentadas. Es
evidente que el cuadro de enfermedades laborales está llamado a incrementarse
con afecciones íntimamente conectadas con la salud mental y emocional que,
agudizadas por la crisis, obligarán a adaptar la respuesta y los recursos sobre
seguridad y salud en el empleo y fuera de él. Pero…¡
no se preocupen conciudadanos canarios!, estos políticos que tenemos la
desgracia de sufrir y mantener con nuestros impuesto, han hecho un viaje a la China dictatorial para
traernos mafias que, a las órdenes de estos impresentables, nos pondrán contra
la pared, como en los mejores tiempos de la dictadura franquista. Harán como
que hicieron en el Tíbet o ahora con esa etnia musulmana. Los fascistas y
explotadores hacen causa común para oprimir a los pueblos.