Ovejas canarias

José A. Infante Burgos

Las ovejas "canarias de pelo", comunes hoy en los archipiélagos antillanos, así como en distintos lugares de Centroamérica y del Sur de América del Norte, son originarias de las Islas Canarias, donde fueron transportadas por Cristóbal Colón en el segundo viaje de 1493. Fueron llevadas primero a La Española (República Dominicana-Haití) y, después de su adaptación, se distribuyeron por distintos puntos de las islas caribeñas y del continente.

Estos animales eran oriundos del Norte de África, de la especie conocida como oveja africana -del tipo west África- presentes en la actualidad en el Atlas marroquí y en el Sahel, desde Etiopía hasta Mauritania. Eran probablemente descendientes de la "Ovis paleoegyptiaca", semejantes a las que se hallan en los grabados rupestres prehistóricos de la cordillera magrebí, en donde son muy abundantes. Parecidas asimismo a las descritas por el naturalista romano Plinio el Viejo (23-79 d.C.) quien en su historia natural dice que "...en Hispania y sobre todo en Corsica, existe una especie de cordero que no difiere mucho del carnero; el pelo se acerca más al de la cabra que al vello de la oveja".

Fueron traídas a las Islas Canarias hacia el cambio de era, fines del siglo I antes de Cristo o del siglo I después de Cristo, por los primeros pobladores de las Islas, gentes norteafricanas blancas preárabes, de origen líbico bereber. Formaron parte de su cabaña ganadera, según queda confirmado por distintos documentos de cronistas e historiadores, como Abreu Galindo, quien a fines del siglo XVI dice "que en la isla de La Palma se cría cierto género de carneros y ovejas, que de cuerpos grandes no tienen lana, sino el pelo liso como cabras". En Canarias se describen como "ovejas rasas sin cuerno ni lana" diferentes a las que había en España, según G. Escudero. También en La Gomera eran comunes estas "Ovejas Razas", según el historiador canario A. Martín de Cubas. Por su parte, el poeta Antonio Viana, a fines del XVI, dice que en Tenerife los guanches tenían "Carneros Mochos", una de las características somáticas que definen a estos animales. Los restos arqueológicos confirman asimismo la existencia en Canarias de estos animales antes de la conquista europea de las Islas.

Las ovejas canarias de pelo, las ovejas pelibuey caribeñas, fueron transportadas en la segunda singladura colombina que llegó a La Gomera, según Bartolomé de las Casas, el 5 de octubre de 1493, y en "?donde estuvo dos días, en los cuales se proveyeron a mucha prisa de algunos ganados que él y los que acá venían compraban y metían como becerras y cabras y ovejas". En una carta enviada por Cristóbal Colón a los Reyes Católicos (1498-1499), les hace ver la necesidad de que "los navíos que fueren que lleven ganado ansi ovejuno como vacuno e cabruno, y esto que sea nuevo, puedenlo tomar de las Islas de Canaria, porque no se abrá e más ceca". Igualmente, Bartolomé Colón, hermano del Almirante, llevó un cargamento de cien ovejas a La Española el 14 de abril de 1494, que habían sido compradas en La Gomera y de las que más tarde "se multiplicaron las que después hubo en las Indias". Confirmando sin duda el origen canario-africano de estas ovejas.

Encuentro este interesantísimo escrito en un poster de la finca de ACAN, en la carretera de Las Chafiras, en San Miguel, y firmado por D. Antonio Tejera Gaspar, catedrático de Arqueología de la Universidad de La Laguna, con el que puedo modestamente diferir en las fechas de los primeros asentamientos en las Islas que pueden remontarse a un pasado milenario con respecto al nacimiento de Cristo.

Lo que está claro es que la ganadería constituyó la principal actividad económica guanche. Tan sólo en la isla de Tamarán parece haber quedado relegada a un segundo plano, por detrás de la agricultura, que, junto con la pesca y la recolección, servía de complemento en las sociedades principalmente pastoriles del Archipiélago.

De la cabaña ganadera isleña, compuesta por cabras, ovejas y también cerdos, se aprovechaba todo. De los animales se extraían productos alimenticios (leche, mantequilla, queso y cárnicos) y materias primas que servían para la elaboración de manufacturas y utensilios (pieles, huesos, tendones...).

Si bien las cabras eran la base más numerosa de la cabaña ganadera isleña con tres especies identificadas, las ovejas no pueden caer en el olvido e incluso se demuestra que colonizaron América.

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Fuente: El Día, 23-7-2009