PACO
BELLO. IN MEMORIAM
Francisco
Javier González
Hay cosas que te golpean y duelen, parte por lo
inesperadas y parte por que te vienen a demostrar lo injusto hasta el absurdo
que, a veces, es el destino. Uno ya debería estar acostumbrado pero es difícil.
Así me pasó cuando, bien temprano, me llegó un correo de José Díaz desde Corea,
luego una llamada de Rubén Alemán a la que siguió, casi inmediato, un correo de
Samir Delgado y otro de José Valdés. Luego, una cascada.... y todos portando la
misma luctuosa noticia: la muerte física de Francisco Pérez Bello, nuestro -y
recalco lo de “nuestro”- Paco Bello. El día anterior recibía su último correo
con un artículo del Blog de los “Curas no dependentistas” y ahora sé que es el
último pero que no por ello desaparece
su presencia ni su digno ejemplo, herencia madura de la solera que dejo tras de
sí Manolo Alemán.
Paco Bello nunca cerró las puertas ni de su iglesia ni
de su corazón a ningún colectivo de los “socialmente excluidos”, como nunca
dejó de enarbolar la bandera patria heptaestrellada. Precisamente esas dos
cuestiones, la defensa de los más débiles y la defensa de su patria, fueron
muchas veces el objeto, más que de la incomprensión, de la vesania de algunas
personas y colectivos que nunca entendieron que para Paco, esa era su iglesia y
no la que entraba a supuestos Caudillos bajo palio a sus catedrales y se
sentaba a la mesa de los explotadores sin partir su pan con los expoliados.
Los antiguos canarios creían que cuando las personas
como Paco morían, volvían desde los Montes Claros para darnos sus consejos y el ejemplo de su vida
en forma de Machiales. Aquí, muy cerca del puerto
gomero, está la ladera y el barranco de Machal -muchos
viejos siguen pronunciando “Machial”- y, según la
tradición, era a lo alto de esa ladera donde acudía los Cuervos de Machal a recoger el alma de los muertos y todo el que subía
a la ladera les dejaba algo de alimento. Ya no hay cuervos en Machal. Hoy hay allí una estatua del Corazón de Jesús -una
vez más el sincretismo- y ya la gente va a comer, no a dejar comida, pero
pienso que entre los Machiales y el Corazón de Jesús
osciló la vida de Paco que, seguro, volverá de donde quiera que ahora more, en
los Montes Claros, en las Verdes Estrellas o en el Paraíso en el que creía,
para alimentarnos con su ejemplo. Hoy, recuerdo un artículo escrito con motivo
de una de aquellas injustas persecuciones que sufriste por ser, justamente, lo
que eras, un cura luchador y comprometido con la justicia y la libertad.
Ahul
compañero Paco. Ar timlilit
Gomera a 23 de diciembre de 2009