EL
PADRE BÁEZ Y SU PUNDONOR
EN
DEFENSA DE NUESTRO PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO
Por Paco
Díaz
Felicidades por
estos tres últimos escritos, como asimismo por los demás. También por los
anteriores a éste, "los guanches" y "los muertos".
Son perfectos todos los muy importantes puntos de vista y puertas que abres a la
riqueza y dignificación que aportas a nuestro patrimonio guanche, mientras los
arqueólogos y paleontólogos oficiales amordazados por el vil dinero, se están
carcomiendo y sufriendo. Seguro. Con secuelas graves en el próximo futuro a
consecuencia de lo que tú les muestras y restriegas anta sus ojos, mientras
ellos con su silencio culpable reconocen. No te quepa duda alguna.
Estoy
seguro que cuando estos, ahora infelices historiadores, arqueólogos y paleontólogos,
de estudiantes escogieron sus carreras tenían sus ilusiones intactas y gran
altitud de miras. Pero allá ellos con su problema que, por desgracia, es también
nuestro, ya que les sufrimos por tener sus manos vacías y permitir masacrar
nuestro patrimonio, mientras en el resto del mundo y, por supuesto, hasta en
nuestro pobre y desvalido continente ya se han movilizado para recuperar y
realzar su patrimonio. En el gran país de Canadá no se mueve una construcción
o carretera sin que sea guiada por celosos arqueólogos en busca de restos indígenas
de solo un par de siglos. Si en principio, hace 21 años, se pararon las obras
de la autopista del Sur a la altura del Barranco de Maspalomas, ante la aparición
de la macro necrópolis[1],
no fue por un esbirro canario que la quiso ocultar, sino por el encargado alemán
que paró los tractores, tal como era su deber. Esta fue la mayor necrópolis de
espakistania, el país que nos coloniza y embrutece, con casi 140 momias, además
de la más valiosa. Hasta con el impactante hallazgo de aparecer juntitos las
momias de los miembros de una misma familia, padre, madre y en el centro, una niñita.
Otro cantar de dejación se entonó luego y, como es normal, en un pueblo
analfabeto y embrutecido por sus "lagartos" de políticos, ya que
desde entonces continúan, estas valiosas
reliquias de nuestra historia, apiladas en un almacén sin ventilación y siendo
pastos de nidos de ratas y pájaros que entran por sus ventanas con cristales
rotos.
¡Con qué terrible mala
maldad castigó el destino a los colonizados canarios, cuando el cañón Tigre
con su metralla partió el brazo al almirante Horacio Nelson cuando invadió
Tenerife, ya que de haber conquistado la isla, hoy día, ya independientes y
miembros de la Commonwealth, estaríamos orgullosos de ser admirados y
respetados por nuestro muy famoso patrimonio de Guanchología, tal como lo es su
prima hermana, la Egiptología!
En
Guiniwada, 1 febrero de 2.011