Un país de Atlántico
Victoria
Dorta S.
Como tantos otros
canarios, yo también he imaginado
nuestras Islas Canarias convertidas en un país soberano. Un país orgulloso de
haber encontrado su lugar entre los demás países libres del mundo; capaz de defender
todos y cada uno de los derechos de sus habitantes; dueño de su mar, su tierra,
su cielo; con fronteras marítimas reales que delimiten nuestro territorio
isleño, para que, entre otras cosas, nos sintamos seguros. Un país que da vida
y protege su agricultura, ganadería, pesca, su industria turística y de todo
tipo. Que sea autosuficiente para cuando lleguen los momentos difíciles
poderlos afrontar sin tener que depender del exterior en demasía. Un país sin
listas de espera que desesperen; con una enseñanza de calidad, para que
nuestros jóvenes tengan más esperanza en el mañana. Un país con derecho a
conocer su historia, pero esta vez sin engaños. Donde la cultura enriquezca las
fuentes del saber en las que bebe el pueblo. Donde nada ni nadie impida que
siete islas se sientan una, y así caminar todas juntas compartiendo los latidos
de un mismo corazón. Donde los campos secos y olvidados revivan sus momentos de
gloria. Un país donde la capital esté en su isla más extensa y poblada, como
ocurre en la mayoría de los archipiélagos del mundo. Donde los tiras y encoges
sin futuro formen parte del pasado. Donde el agua de las lluvias no se pierda
en el mar para siempre. Donde los políticos resuelvan los problemas de esa
tierra y no censuren la libertad de expresión. Donde haya más trabajo y menos
fiestas. Donde la política piense más en el pueblo y menos en llenarse el
bolsillo. Un país donde el timple se escuche bien alto. Donde el ladrillo y el
cemento no ahoguen la belleza de un paisaje único. Donde la grandeza no sea
grande si no es grandeza. Un país que proteja sus señas de identidad y sus
tradiciones. Donde no se rompan las vestiduras cuando otros dicen con respeto
lo que piensan. Solidario, sí, pero sin olvidarse ni un instante de su pueblo.
Donde se aprenda de una vez por todas que la unión hace la fuerza. Un país de
progreso, de volcanes, de mar, de palmeras, de sol, de dragos, de ilusión, de
folías, de brisa, de cielo, de esperanza. Un país de Atlántico.
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Sentir tu tierra es
sentir el suspiro del mar que te refresca el alma, es apretar los sentidos
contra el pecho para querer lo que amas, es no olvidar tus
raíces a pesar de la distancia, es fundir en un abrazo
amanecer y esperanza. |